miércoles, 31 de agosto de 2011

Un vibrante Salve Regina cantado en Notre-Dame de Paris

5 comentarios:

  1. Emocionante, Fernando.

    Salve, Regina, Mater misericordiae,
    vita dulcedo, et spes nostira, salve.
    Ad te clamamus, exsules filii Hevae,
    ad te suspiramus, gementes et flentes,
    in hac lacrimarum valle.
    Eia, ergo, advocata nostra,
    illos tuos misericordes oculos ad nos converte;
    et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
    nobis post hoc exilium ostende.
    O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria.
    Amen.

    Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia,
    vida, dulzura y esperanza nuestra.
    A ti clamamos, los desterrados hijos de Eva;
    a ti suspiramos, gimiendo y llorando
    en este valle de lágrimas.
    Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
    vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
    y después de este destierro muéstranos a Jesús,
    fruto bendito de tu vientre,
    Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María,
    Amén.

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  2. Junto al Padrenuestro,mis dos oraciones preferidas.
    Un saludo

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  3. Es una oración preciosa, muy sentida, incluso épica.

    Un saludo Mar

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  4. Por cierto, el órgano de Notre-Dame de París más que sonar, truena. Qué poderío Dios santo.

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