martes, 30 de agosto de 2011

Magníficat




Proclama mi alma la grandeza del Señor,

y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;

porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava,

y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:

su nombre es Santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hizo proezas con su brazo:

dispersó a los soberbios de corazón,

derribó del trono a los poderosos

y enalteció a los humildes,

a los hambrientos los colmó de bienes

y a los ricos los despidió vacíos.

Auxilió a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham

y su descendencia por siempre.


Ton Koopman dirige la Amsterdam Baroque Orchestra and Soloists



Aquí pueden seguir ustedes escuchando esta maravillosa obra.



2 comentarios:

  1. El Magníficat es una de esas plegarias profundas, sentidas y misericordiosas que guarda la Iglesia celosamente y que hacen temblar el Misterio de la Fe. Ensalzan el espíritu y nos reconforta.

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