miércoles, 31 de agosto de 2011

Los biempensantes, esa plaga


HE LEÍDO un anuncio de la Universidad Autónoma de Madrid en el que se anuncia un máster en «Gobernanza y derechos humanos». Debajo hay una frase de Moreno Ocampo, fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, que dice que «el mundo está cambiando» y que «hay que actuar en tiempo real para defender los derechos humanos». Luego hay otra cita del catedrático Antonio Rovira, que afirma que «los derechos humanos, si no avanzan, desaparecen». Y al final una frase de Juan Luis Cebrián, que subraya que «potenciar los derechos humanos como derechos universales es una obligación de todos los demócratas».

El anuncio me ha dejado perplejo porque difícilmente se puede ser tan pretencioso y tan vacuo a la vez. Las frases de Moreno Ocampo, Rovira y Cebrián son banalidades ampulosas que no significan nada. Pero lo que me parece más llamativo es que una institución académica se arrogue el derecho a enseñar cómo se gobierna, aunque sea en relación a los derechos humanos. Estamos ante un acto de arrogancia y una perversión de la función universitaria, además de una dilapidación de los recursos públicos. A juzgar por la publicidad, yo recomendaría a Zapatero, Rubalcaba, Rajoy y otros líderes políticos que asistieran a este curso para que aprendieran lo que tienen que hacer.

Algún lector con sentido común me reprochará que dedique una columna a las tonterías que se dicen en un anuncio. Pero hay una importante razón y es que me parece que en esta página de publicidad están condensados todos los males y las carencias de una institución que ha sustituido la inquietud por el conocimiento por la exaltación de lo políticamente correcto, elevado a categoría de máster.

Si alguien quiere saber algo sobre eso que llaman de forma pedante «gobernanza» le recomiendo que lea a Maquiavelo, Hobbes o Montesquieu. Estoy seguro que aprenderá mucho y se ahorrará el tiempo y el dinero que va a perder, porque la Academia no está para enseñar a gobernar sino para estudiar cómo se ha gobernado.

La Universidad se está idiotizando con estos discursos grandilocuentes y progresistas en las que se difunden las grandes ideas como si fuera un jarabe. A falta de maestros como Díez del Corral, Maravall o Vicens Vives, lo que hay ahora son eslóganes.

Los intelectuales que antaño sobrevivieron al franquismo en nuestras aulas han sido sustituidos por tecnócratas del poder, que reproducen como papagayos las consignas biempensantes de unos mandarines que viven del cuento y que tienen alergia a la reflexión. Estos espabilados que se declaran poseedores de los arcanos de la gobernanza son ahora los que mandan en España y los que nos han llevado a una decadencia intelectual y moral sin precedentes al convertir la cultura no ya sólo en un negocio sino, sobre todo, en un instrumento de poder


PEDRO G. CUARTANGO

31/08/2011

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