martes, 30 de agosto de 2011

El ocaso de una leyenda

Damas y caballeros, ciudadanos todos. Quién esté ya un poco harto del doble-juego que se ha traído y se trae Pedro José con los sociatas y no le apetezca más adquirir El Mundo, aquí lo tiene gratis.


Davi Gistau (30/08/2011)

LA CANDIDATURA de Rubalcaba nos ha arrebatado un personaje con el que fantaseamos durante años. Como si cupiera en un molde psicológico de Zweig, nutrimos la leyenda de una inteligencia insomne, infalible, inextinguible, que gobernaba los subsuelos del Estado y llevaba décadas sin tener que arrancar su propio coche, como hace ahora con el Skoda de atrezo. Había un reverso turbio, pero también flexibilidad en la negociación, contención a ETA en los periodos no contaminados por GAL oFaisán, y determinación incluso para militarizar los cielos en la custodia del sistema. En definitiva, era la encarnación del poder profesional que no tiene ni que bajar a los mercados a besar niños, pues de esa incomodidad se ocupaba el macho alfa de la fotogenia electoral al que siempre iba adosado. No hace tanto que aún lo vimos rezumando cargos y defendiendo casi solo las últimas emboscadas parlamentarias de un Gobierno solitario y final.

Es el personaje electoral que ha improvisado Rubalcaba el que nos tiene atónitos. Decepcionados como cuando le quitaron el casco a Darth Vader y apareció un señor con cara de Skoda. Desprovisto de todos esos ornamentos del poder que preludian el retrato al óleo, Rubalcaba no da con el mensaje, con el dinamismo intelectual al que deberían haber trascendido sus argucias dialécticas, colindantes con Amaral. Apenas contempla desde la intrascendencia pactos de Estado que no sabe cómo erosionar por su ínfima conveniencia particular. Y elige traicionar la reputación formal obtenida en el servicio al Estado escorándose hacia una retórica casi radical con la que pretende recuperar al «niño perdido» del 15-M, que no le responde sino con cortes de manga. Sólo este viaje hacia ninguna parte explica que el equipo del que fue ministro del Interior hasta hace unas semanas traicione a la Policía e interiorice el discurso radical en asuntos como el de las agresiones a los peregrinos de la JMJ.

Las elecciones determinarán qué le parece al votante centrado, hastiado de aventuras, este Rubalcaba matizado por el Cojo Manteca. Pero cabe augurar que la vida política se quedará sin contrapesos. Una parte de la izquierda sociológica declaró la invalidez del sistema y de las urnas cuando el sistema y las urnas iban a condenarla a un largo tránsito de penitencia. El autor del futuro del partido que aún gobierna ha querido extraviarse en esas mismas fronteras del sistema, como un personaje voluntariamente periférico, despojándose del olor a moqueta y penumbra del que estaba hecho su discreto encanto. ¿Qué partido formal va a contener al PP, si por contener no entendemos incendiar la calle?

5 comentarios:

  1. Muy bueno, como casi siempre, David Gistau.
    Sólo le ha faltado decir que SM El Bo(u)rbon es el Cojo Manteca, con esas muletas que se gasta, para congraciarse con el movimiento perroflaútico.
    Ayer, a Salvador Sostres -qué largo hubiese sido agosto sin estos dos- le dieron hasta en el carnet por una "crítica gastronómica" que hizo el otro día en su blog. Y el palo se lo dio su compañero de periódico, Víctor de la Serna.
    ¡Qué revuelto anda el patio!

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  2. Leí el articulo de Sostre en su blog, magnifico, por cierto. Este tío no va a quitarme de la cabeza que toda la gastronomía moderna, destructurada, destructiva o como puñetas queramos llamarla no es más que humo. Ahora, que bien escribe el gachó sobre el humo. ¿Sabías que su familia posee un emporio hostelero en Cataluña?

    Considero a Víctor de la Serna como uno de los pocos maestros del periodismo que quedan en España, pero la pasta es la pasta y la supervivencia la supervivencia. A Sostre le tienen ganas en El Mundo desde hace bastante tiempo.

    Saludos

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  3. Por otra parte, siempre que está al caer un nuevo gobierno, el periodismo se tambalea.

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  4. Siempre nos quedará el periódico del Carrefú.
    Yo tengo casi resuelto el enigma de la portada, ese de "3 X 2".
    Casi, casi, lo tengo. Pero es "complicao el jodío".

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  5. jejeje, si es "complicao el jodío".

    El Lid, que es dónde compramos los "probres", tiene también un periódico de esos para que su distinguida clientela eche la mañana antes de irse a comer las hamburguesas de suela de babucha.

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