viernes, 27 de mayo de 2011

Una frase de Vargas Llosa*


“Los jóvenes que acortan las palabras y vulneran las reglas gramaticales en los chats de Internet o en el Facebook, piensan como un mono. El Internet ha acabado con la gramática, la ha liquidado. De modo que se vive en una especie de barbarie sintáctica.”

Nunca tanta gente ha usado una herramienta tan poderosa (internet, Facebok, Twiter, etc..) para comunicarse con otras como se hace ahora en esta época. La gramática de estos usuarios, de estos comunicantes se puede corregir con el tiempo, no es el principal problema que yo encuentro; la sintaxis, ya es más difícil de curar, al ser esta una facultad del alma, como dejó dicho Verlaine (creo que lo escribo bien). Y ahí, siempre se puede ser un mono y no bajar de las ramas.

De jovencito escribía a mis amores -incluso platónicos (lo que yo por aquel entonces creía que era el amor). Era el lugar adecuado para hacerles llegar unas cartas desbordadas de pasión que me embargaba cuando pensaba en ellas, siempre ella. Te das cuenta, con el tiempo, que, o comienzas a leer y escribir para poder expresar lo que llevas dentro, o tus palabras no serán las correctas para expresar tus sentimientos.

Lo importante de estas herramientas y el valor intrínseco de ellas, es que la persona debe pensar y reflexionar sobre lo que quiere exponer, abstraerse mentalmente y con ello, crear una cosmovisión del temario a tocar, en definitiva, elevarse.

Vargas Llosa está equivocado en el fondo; la forma, se puede solucionar. Mi profesor de violonchelo siempre me contaba para incitarme al estudio de la técnica pura y dura, que podríamos encontrar en un pastor de cabras un poeta eterno, maravilloso, sublime, pero que si el futuro bardo no sabía leer ni escribir, nunca llegaríamos a saber de su arte. Estos chicos, con estas nuevas herramientas tienen lo principal, el altavoz necesario para ser escuchados y con ello incitados a pensar, ahora sólo es necesario encontrar que se quiere decir, escribir o exponer. Las faltas ortográficas y gramaticales se irán desprendiendo de sus escrituras como las hojas de los árboles en otoño, a medida que sus discursos vayan ganando en dignidad. Entenderán qué significa eso de la belleza de las palabras. De momento, escriben.

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