sábado, 7 de mayo de 2011

Quién hubiera protestado si, en 1942, un comando británico asesinara a Hitler.

Se pregunta la siempre inteligente Cristina Losada en uno de sus interesantes artículos en Libertad Digital. Pues bien, tal como está el patio y visto la ola de infantilismo suicida que sacude occidente, puedo decir, que la misma prensa y los mismos medios que critican actualmente la ejecución del terrorista más sanguinario de todos los tiempos, cogiéndosela con papel de fumar, también criticarían ferozmente la forma de dar matarile al nazi. "Sí, no hay más remedio que reconocerlo: el terrorista goza de un status especial. Por más que se insista en lo contrario, la inclinación está ahí, siempre al acecho: la predisposición a ver en el terrorista algo diferente a otro criminal."

5 comentarios:

  1. Estas conciencias infantilistas como acertadamente dices, que se escandalizan con la forma en vez de abundar en el fondo, y que serían partidarias de que al localizar al gran-terrorista, se le preguntase si "¿quiere usted acompañarnos por favor?", aplican criterios de educación Suiza o Finlandesa conjugada con la irrealidad de los Mundos de Yupi, para una realidad que no encaja evidentemente con ese modelo. Se sopesan las “consecuencias” de capturar vivo al sujeto.

    Cuando en 1988 las tropas de elite del ejército británico localizaron a dos terroristas del Ira en Gibraltar (¡.....!), no se lo pensaron dos veces al abatirlos a tiros con mira telescópica.
    La repercusión fue infinitamente menor.

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  2. Vale, todo eso está muy bien.
    Pero el problema de ciertas argumentaciones es que utilizadas al revés, acabaremos con una anexo a la Ley de Memoria Histórica en el que se diga que el asesinato de Calvo-Sotelo fue una acción preventiva y por tanto, totalmente legal y justa.
    Recordemos que en eso de utilizar nuestros recursos, argumentos y medios contra nosotros mismos, la izquierda es experta.
    Y luego, si puedes, defiéndete.
    Un saludo.
    PD: Nos guste o no, el territorio del Peñón es colonia británica; Pakistán, en cambio, no forma parte de la Unión.

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  3. Posodo estoy de acuerdo contigo en que a todo se le puede dar la vuelta según los intereses que medien. Y también estoy en contra del todo vale, y que el fin justifica los medios. En nombre de la soberanía y el honor de un país no se debe pisotear el de otro. Hay unas reglas y se deben cumplir. Pero la lógica, la razón, y el mal menor se deben de conjugar en estas ocasiones.
    La trayectoria de Pakistan deja mucho que desear. Se han armado hasta los dientes para beligerar con sus vecinos de la India y han dado cobijo y alentado a radicales y terroristas del fundamentalismo islámico.
    Aquí nos la seguimos cogiendo con papel de fumar para no dejar fuera de las elecciones a gente que lo que quiere es dinamitar el sistema desde dentro. Justicia sí, pero independiente de la política, el GAL desde luego que no.

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  4. La hipocresía sigue ganando adeptos.
    Hace unos meses, el Reino Unido, Alemania, Francia e Italia protestaron ante Israel porque agentes secretos de este país habían utilizado pasaportes falsos para entrar y salir de un país árabe durante una misión en la que asesinaron, eliminaron, ejecutaron extrajudicialmente, dieron el paseíllo a un terrorista árabe.
    Los países de esos mismos gobiernos han felicitado a Obama por lo de Osama. Incluso un juez alemán ha encausado a la "cancilleresa" Merkel por haber expresado públicamente su felicidad.
    Eso es hipocresía, lo de aquí, no tiene nombre.

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  5. Y tú que lo digas, acabamos de comprobar ese status especial del terrorismo antre las elecciones.
    Está mal alegrarse de la muerte de un ser humano pero Bi Laden no era un ser humano, era una máquina de matar.
    Está mal el ojo por ojo, pero en este caso ha sido ojo por miles y miles de ojos.

    Un beso

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