miércoles, 20 de abril de 2011

¿Semana Santa progresista?


El pasado Domingo de Ramos, mientras esperaba entusiasmado la llegada del bellísimo palio de la Virgen de la Paz (la vi por San Gregorio) pensé que las hermandades en sus boletines cofradieros, tarde o temprano, tendrían que adaptar en el sacrosanto nombre de lo políticamente correcto que pringa cada uno de los rincones de esta sociedad, los títulos en su tratamiento: “Real, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos y Nazarenas del Cristo….”.

Hoy, un merluzo de Giralda TV, en la retransmisión que vienen realizando de la Semana Santa sevillana, lleva dando la tabarra todo la tarde con la estadísticas y el número de mujeres que forman parte del cuerpo de nazarenos: "De los 1.600 nazarenos que hacen estación de penitencia a la Catedral, son hermanas nazarenas, justamente la mitad", dice el nota como si hubiera descubierto el cobalto. Olvida el curioso periodista, como dice un compañero suyo, que "esto (la Semana de Pasión) no debería ser un espectáculo ni un carrusel de vanidades".

¿Y qué si son la mitad, un cuarto o el cuerpo entero, campeón? ¿A quién carajo le importa -si no eres una puñetera pervertida feminista que vives del cuento en alguna administración- el número de mujeres nazarenas que nutren una cofradía?. Los nazarenos (y las nazarenas, of course) llevan la cara cubierta por un antifaz básicamente, y entre otras razones, para preservar un anonimato que forma parte intrínseca de la penitencia que se realiza. Se reza, se pide y se cumple la promesa en la intimidad, con Dios. Y en ese anonimato, donde nos hacemos invisibles a los ojos humanos, uno (y una), intenta encontrar el camino mas corto que le lleve a sentir Su presencia. Eso es al menos lo que yo siempre he buscado cuando he salido de nazareno.

En fin, que no me sorprendería lo más mínimo que dentro de poco, un par de años, mediante alguna norma o decreto del ministerio de turno obligasen a las hermandades y cofradías, por ley, civil o militar, a llevar un número de mujeres nazarenas en las cofradías con el que respetar la cuota femenina establecida por el Gran Hermano que todo lo sabe y lo observa. Hablo en serio, que conste. Peores aberraciones llevamos ya vistas.

¿Y qué creen que harían ante esta intolerable intromición el heroico mundo cofradiero que se negó hace un par de años a firmar un documento donde se condenaba la terrible política abortistas que se trae este criminal y corrupto gobierno? Me juego que nada. Tragar, como siempre.

Esto, la Semana Santa que yo conocí de niño, se me escapa entre las manos. Cada vez soporto menos ciertos tics y cierta prensa especializada en asuntos capiroteros obsesionada con "adaptarse" a los nuevos -y malos- tiempos.

3 comentarios:

  1. Al paso que vamos,querido Jose, no sería de extrañar que en un futuro obligaran a las Hermandades a señalar con un distintivo en las túnicas a los hermanos de las hermanas, para hacer así visible la "igualdá" y la cuota exigible en cualquier organización progresista y políticamente correcta que se precie.
    Si son más idiotas,no nacen.

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  2. Yo propongo un lazito en el capirote, Natalia.
    Para ellos, morado gran poder, y para ellas, rojo carmesí.

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  3. ¿Por qué yo sólo veo dibujitos?
    Y esta vez sin la frase final de traducción.
    ¿Te has descesarvidalizado?

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