lunes, 18 de abril de 2011

La Sevilla eterna

La Sevilla eterna, la que encandila duendes, la que le da ala a los pájaros del cielo, la que reparte por el mundo la semilla del arte, la que me encontré ayer de nuevo en algunos momentos mientras buscaba a la Madre de Dios en una atardecida que quebraba la luz gubiada por los vencejos. Nada de estridencias, ni gritos, ni carreritas, ni de niños mimados y cortados por las hordas relativistas que empapan con su podredumbre cada rincón de la Híspalis. Ayer me volví a encontrar con Ella.

Y cuánto le echaba de menos... Y ayudó mucho también en ese encuentro esperado, el buen tiempo, que fueron legiones enteras de sevillanos y sevillanas las que se largaron con viento fresco a las playas colindantes de cemento y arena. Como dijo el poeta: que sería de Sevilla sin sevillanos”.





3 comentarios:

  1. Muchas gracias, Carmen. He de decirle que también ayudó a ese esperado encuentro la crisis económica, pero me parecía poco "poético" sacarla a colación. Poco estrenos (sabe eso de "¡Domingo de Ramos, Domingo de Ramos quién no estrena se le cae las manos!") tanto en las cofradías como en el personal, y mucha gente viendo semana santa con el bocadillo en la mano. Los bares vacío. Algunas imágenes con las calles sin bulla ni jaleo me recordaron la de una Sevilla decimonónica.

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  2. Eso lo dice siempre mi "santo"; que maravilla de Sevilla sin sevillanos.
    Por lo menos de "estos" sevillanos, que otra cosa era la Sevilla de Romero Murube, la eterna, la de la sensibilidad.
    Pero aún así ,ayer fue un magnífico Lunes Santo.

    Besos.

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