domingo, 10 de abril de 2011

Britten - War Requiem


Reconozco que existe unanimidad en considerar a Edward Benjamin Britten, (Lowestoft, 22 de noviembre de 1913 - Aldeburgh, 4 de diciembre de 1976) como uno de los grandes compositores ingleses del siglo XX, de los que marcaron tendencias a sangre y fuego, pero, en mi caso particular, claro, hasta que no escuché por primera vez el War Requiem y me adentré por sus sinuosas profundidades con el pico, la pala y la gastada linterna de un minero incrédulo, no sentí ningún interés musical por el compositor británico, no llegué a sentir la sutileza y la leve carga de su apostolado musical, salvando quizás de la quema, sus interesantes y pedagógicos trabajos para violonchelo que he tenido la suerte de estudiar (sus Suites y Sonatas), y alguna que otra música de Cámara.


Les traigo hoy una obra particularmente gigantesca y moralizante por describirnos de forma magistral y dolorosa, la naturaleza humana, su mansedumbre, sus grandezas, virtudes, esperanzas, pero también, ¡ay!,su dantesca complacencia, al enseñarnos de una forma violenta y desnuda nuestra sucia alma de hombre pecador de varones, el lado oscuro y tenebroso de la vida, la violencia surgida de un dolor beligerante y provocador que partió de nuevo el mundo en miles de fragmentos aún sin pegar. Britten supo enmarcar magistralmente unos compases eternos que a veces duelen y calambrean hasta la médula espinal; la verdadera tragedia de la Segunda Guerra Mundial hecha música.


Escuchen como laten y exhalan las dramáticas campanas del último movimiento, Libera Me, y vayan buscando un refugio seguro en la casa donde esconderse mientras perciben a lo lejos, en la cima de los días, un rechinar desacomplejado de dientes. Es la parca, un respeto.

Los que sepan rezar, comencemos con las plegarias. Y que lloren los muertos, sus lágrimas, quizás, nos indiquen el proceloso camino.












Analisis y estudio de Mario Arcus sobre la obra






2 comentarios:

  1. La obra de arte que trasciende, es la que tiene como referente las cuestiones más medulares del ser humano. Las obras de Shakespeare siempre tendrán interés y conmoverán tanto por la forma refinada como por su fondo.
    El sufrimiento humano es un motivo ineludible de acometer por cualquier artesano del sentimiento que intente calar en la esencia del hombre.
    Me ha encantado esta presentación de Benjamin Britten que nos hace usted. Un músico que independientemente de su tendencia sexual (que me da igual, que me da lo mismo), es un personaje de primerísima categoría humana. Versátil, completo, música del siglo XX que no suena a siglo XX pero que lo es, y de la mejor.
    Más, más queremos más.

    Esperamos recuperarnos de los males para poder vernos y departir como Dios manda.

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  2. "Las obras de Shakespeare siempre tendrán interés y conmoverán tanto por la forma refinada como por su fondo."

    Exacto, amigo mío. Una cosa lleva a la otra, es decir, para meternos de lleno en las entretelas de lo que se cuece por los adentros del alma humana, es necesario, cuando menos, ser refinado y saber guardar un cierto decoro con lo que se pretende exponer.

    Reconozco que me repatean los pacifista, Britten lo fue, y militó en el pacifismo en una época (segunda guerra mundial, Inglaterra bombardeada por los alemanes, etc) en la que te podían partir la cara por tus ideales, no como ahora.

    Está pendiente ese desayuno "como Dios manda".
    Un abrazo a los dos.

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