viernes, 25 de marzo de 2011

Günter Wand

Breve en su lección, ligero con la batuta, como transfigurado, lívido. Parando y mandando el tiempo como si el reloj de la Maestranza sevillana se reencarnace en Él. Lidia su bestia con la meticulosidad de un orfebre judío. Buscando una salida digna a unos interminables compases surgidos del mismísimo averno, Günter Wand, dirige la Sinfonieorchester Hamburg y pareciese que habita el olimpo de los dioses cuando abraza el podio, su patíbulo.

La primera de Brahms es cómo una gran catarsis musical que hace temblar el misterio:
Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos
Creo -si no fue unos conciertos para violín de Vivaldi-, que la 1º sinfonía de Brahm fue el primer disco de música seria que entró en casa . Si descontamos uno de Pablo Abraira que tenía mi hermana. Éste hombre, Abraira, era un señor grave y enamoradizo como un jilguero que de chico me recordaba siempre a Superman.
Sería por el bigote.

2 comentarios:

  1. Me encanta como dirige este hombre: templado, sensible y al grano. Desde luego un maestro de la antigua escuela de los que ya no quedan. Lo describes muy bien:"breve en su lección, ligero con la batuta, como transfigurado, lívido. Parando y mandando el tiempo como si el reloj de la Maestranza sevillana se reencarnece en Él. Lidia su bestía con la meticulosidad de un orfebre judío" ahí queda eso.
    Lo de la gravedad de Pablo Abraira y la asociación con Superman es buenísimo. Supongo que ser el sustituto de Camilo (Sexto) le afecto sobremanera. ¿o sería la dualidad entre ser gavilán o paloma?

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  2. Gracias Locuaz.
    He hecho unas pequeñas variaciones al texto.

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