viernes, 25 de marzo de 2011

Entra en un Starbucks y pide un carajillo

LUEGO PREGUNTÓ SI TENÍAN FICHAS DE DOMINÓ

Desde que no se permite fumar en los locales cerrados, Emilio Blascón, madrileño de 75 años, ha dejado de frecuentar el bar Schopenhauer’s en busca de otros establecimientos “que no me recuerden tanto a los tiempos felices en los que me fumaba todo lo que se movía”. Esta mañana, se ha atrevido a entrar en el Starbucks de Plaza de España, un local totalmente ajeno a sus costumbres “hasta el punto de que yo creía que era una discoteca”. Cuando ha pedido un carajillo de Anís del Mono y unos chocos y le han dicho que no tenían, ha montado en cólera y ha pedido el libro de reclamaciones.

(Sigue)



2 comentarios:

  1. El sr Blascón es entrañable.
    A mi abuelo le pasaba lo mismo. Siempre me decía;"Hija, estos bares no me gustan, parecen tiendas. Y no se puede jugar al dominó".

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  2. Muy bueno lo del nombre de carajillo: “face little garlic”.
    Mi abuelo no me contaba batallitas del abuelo Cebolleta porque me lo mataron en la guerra.
    Un abrazo,
    José Luis Rodríguez Zapatero. Des-Gobierno de Ejpaña

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