lunes, 3 de enero de 2011

Un día cualquiera (Evocaciones)

El día se presentaba complicado. La noche anterior había pasado su manto de misterio ante mis ojos y no logré desconectar. No dormir es una de las mayores torturas a la que puede aspirar un mártir. Es lo que pasa cuando los problemas acucian con la voracidad de un tiburón que se siente herido en su letal aleteo. Las aguas parecen que nunca van a desahogar su bravura.
Te montas en el coche con la sana intención de darle salida a los aprietos y demás pesares, y te cruzas con uno de esos locos que van al volante camino de la perdición, y lo que es peor; pretende la tuya.
Un metro me separó del abismo. Un metro menos, y este maldito hubiera llevado su imprudencia a buen término. Inconscientes hay muchos que pululan por estos tiempos, los producen estos días aciagos, como a setas, pero este tenía pinta de general de los ejércitos del absurdo.

- ¿Que desayunan estos miserables para llevar tanta mala leche entre cuatro ruedas, ignorando y despreciando al prójimo, con sus eructos mentales? ¿Qué pretenden estos imbéciles que se cruzan un semáforo en rojo? ¿Quizás crean que circulan sólo por la carretera de la vida? ¿Tal vez han tenido también como yo una noche de insomnio, o sólo hablamos de un cretino que se adueña del camino por sentirse el chulo de la clase?

Quizás vaya llegando la hora de cambiar de vida, de hábitos.
Siempre he querido vivir en el campo, alejado de casi todo, olvidado por las prisas, que siempre son malas consejeras.
Amaneceres claros rodeado de silencio, casa viejas con sabor añejo.
Salones calientes a la luz de la chimenea acompañando el desayuno con pan de pueblo.
Mañanitas de paseo mientras se abre la niebla, cumbres borrascosas, prados verdes.
Una parada en el camino para probar el almuerzo que me ofrece el pastor amigo que se ha puesto a cubierto de la tormenta que tiene encharcado de anhelos todo el campo. El gruñir de los árboles cuando el viento acaricia sus ramas con más fuerza de la deseada.

A veces siento el vértigo y el resquemor de no estar haciendo lo debido. De no encontrarme en el sitio apropiado, en el lugar adecuado. Y ese sentimiento, a veces, sólo a veces, penetra el tuétano patético de la melancolía, y comienza a herir, sólo a herir…, de momento.


Beethoven Sonata "Patética" 2º mov.

10 comentarios:

  1. Vamos todos en procesión de latas de sardinas mañana y noche. Actuamos de forma general como guiados por un horario de colmena que nos convocan a la mayoría en los mismos sitios, a las mismas horas: trabajo, avituallamiento, ocio... Los insectos al menos lo hacen de forma natural, mientras que lo nuestro es una aberración de las sociedades urbanas. Los insectos además son cenobiontes (de cenobio=convento), es decir el individuo se sacrifica para salvar a la comunidad.

    Muy a propósito del tema: http://vimeo.com/11946502

    Hay gente que cree estar cuando conduce, a los mandos del video-juego de turno. Su sentido de la realidad se ha distorsionado hasta el punto de poner a los demás en grave riesgo. Cada vez vamos más por ese lamentable camino; se han quitado los límites básicos tan necesarios para la convivencia, y nos han inundado de “límites” absurdos y accesorios.


    El otro día escuchaba a personajes desahogados hablar sobre el tema de cambiar de vida. Esto en teoría es muy sano y revitalizador, pero para eso hay que ser independiente y desvinculado. Es decir tus decisiones no van a afectar y acarrear problemas a otras personas que te quieren y las que estas unido. Supongo que te puedes liar la manta a la cabeza y romper con “todo”. ¡Ojalá! “Quien pueda quiera y quien quiera pueda”.

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  2. Aquí has estado acertadícícimo: "Los insectos además son cenobiontes (de cenobio=convento), es decir el individuo se sacrifica para salvar a la comunidad."

    Un abrazo, fuerte

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  3. Bate, ¿por qué te copias de mis anhelos y deseos? A ver, ¿por qué...? ;-)

    Ay..., cómo coincido contigo. No sabes cuántas veces he pensado justo, justo eso mismo que escribes hoy ahí arriba: campo, tranquilidad, ritmo lento...

    Menos mal que luego viene toda una Eternidad en la que, quizá (¿por qué no?), una pueda ir probando experiencias: ahora campo, ahora ciudad; ahora ruido, ahora silencio; ahora libro, ahora música; ahora... ;-)

    Al fin y al cabo, Dios es todo eso y más; y si gozar del más allá es gozar de Dios...

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  4. Es cierto; somos autómatas programados, obedientes, disciplinados ante el tasco, ante los horarios...
    Yo cada día añoro más irme al campo ,desconectar y pasear entre olivos y encinas, sentarme en uan piedra y ver la puesta de sol, naufragar en mis pensamientos, recordar mi infancia subiéndome a los árboles emulando a Pipi Calzaslargas...

    Besos.

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  5. S.Cid: Supongo que las personas que aún no han perdido del todo la mollera aspiran a llevar una vida suficientemente armónica consigo misma que les permita desarrollar su vida en paz con ella misma.
    O algo parecido.

    Mantengo puesta mi confianza en la gloria que nos espera a los que no fuimos excesivamente malvados con el prójimo e intentamos ser fiel durante nuestra estancia en este valle de lágrimas a los mandamientos de Dios.

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  6. Qué bello es ésto que escribes, Natalia: "Yo cada día añoro más irme al campo ,desconectar y pasear entre olivos y encinas, sentarme en uan piedra y ver la puesta de sol, naufragar en mis pensamientos".

    Esperemos se cumplan tus sueños.

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  7. Estábamos muy escamados con ésta desaparición temporal del blog. Nos alegramos de verlo de nuevo activo enarbolando tan acertado emblema.
    Esperamos que nos depares todavía con muchos buenos momentos.


    Para evitar sustos te recomiendo que en las opciones de configuarión de blogger, hagas una copia de seguridad del blog, y la guardes en al menos un par de ubicaciones diferentes.
    Saluods

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  8. Os veo muy bucólicos con el campo, pero éste como decorado, no para trabajar en él.
    El campo es lo más duro que hay, siempre en un ay cuando aparece una nube que pueda destrozar el trabajo de un año.
    Hablando de año, ¡Feliz Año Nuevo a todos!, y bienvenido de nuevo bate. ¡Tanto meterte con RuGALcaba!

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  9. Amaneceres claros sin ansia, calma en la tormenta, sin angustia, una vida más descansada, sí, claro, esa nostalgia dorada... pero poder contarla en algún lado. Un abrazo, Bate
    Saludos bloggeros

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  10. La falta de educación, y las negligencias familiares, están detrás de gran parte de los males que nos aquejan. En cuanto a la sueño, eso es algo bien distinto: una semana vendimiando, y seguro que vences al insomnio.

    Saludos

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