viernes, 12 de noviembre de 2010

Estremecedor relato de Maite Pagazaurtundúa

Gitta Sereny viajó a Dusseldorf para asistir a las últimas semanas del juicio en el que se procesaba a Franz Stangl, quien llegó a ser 'kommandant' del campo de exterminio de Treblinka. Lo entrevistó durante horas a lo largo de casi tres meses. Treinta años más tarde reflexionó por escrito sobre aquella experiencia.

Las conversaciones mantenidas con aquel responsable de crímenes horribles la instruyeron más que cualquier otra cosa acerca de la esencia última del proceso de corrupción humano. La mujer ya anciana dejó escrito que si hubiera intuido las secuelas que dejaría en ella aquella experiencia, la habría evitado. Durante horas, Stangl se aplicó a la manipulación y represión de sus propios escrúpulos morales. No estaba en una posición de fuerza y ya no podía inferir miedo a la entrevistadora. Pese a ello, utilizó todas las tretas para procurar la transferencia de responsabilidad, la banalización del mal, el refugio en la propia biografía para anular la memoria del horror causado.

Asomada al abismo del horror y peleando por no caer en las argucias de Stangl, ella apenas pudo dormir durante aquellos meses. Y en los años siguientes, mientras preparaba uno de sus libros, la perseguía de forma implacable una pesadilla en la que alguien hacía daño a su hija, con el tipo de daño que Stangl describió de forma gráfica. Tras un año de pesadillas, un sacerdote le indicó que cuando alguien se expone al diablo, éste puede invadirle. «Ten cuidado, hija», le dijo.

Lo he recordado estos días. El hombre reventó a hablar porque su interior era una olla a presión. El político se entrevistó algunos años atrás con un responsable de ETA para negociar, siendo él una víctima potencial de la organización terrorista y habiendo sufrido años de escolta policial y de miedo y de una sociedad que consintió el mal. La víctima potencial -y el político que tejió pieza a pieza en su partido durante diez años los mimbres de aquel encuentro- habló con su eventual verdugo poniendo en peligro su fortaleza emocional, moral y política. La víctima potencial aplicó incorrectamente el principio de empatía para poder negociar y no guardó la precaución de no comer y beber con él, de no intimar con él. Y algún tiempo después se aplicó el castigo de asistir a tanatorios por víctimas de esos hombres con los que llegó a intimar.

«Nos hemos destrozado la vida», le dijo la víctima a su verdugo. A él se la habían dañado con años de persecución ante la complicidad de una sociedad indiferente. A otros los mataron antes y después de esa entrevista. En ese juego de transferencia de responsabilidad intentaba Stangl involucrar a su entrevistadora. Los de ETA despojaron al hombre de su razón como víctima y de su razón por ley democrática. Le exprimieron la conciencia hasta que desechó su derecho a desear justicia. Al hacerlo soñaban los verdugos y todos sus cómplices en convertirlo en la pieza ideal para que los demás no la tengamos. «Admiración, homenajes, asistencia a las víctimas», dijo, pero con perspectiva de impunidad también y un relato legitimador de la historia de los asesinos, en forma de un igualitario «nos hemos destrozado la vida». Asumir ese discurso sí que nos la destrozaría ya sin remedio.

5 comentarios:

  1. Son casos diferentes.
    Para Jáuregui, ETA es la vanguardia revolucionaria.
    Son camaradas.
    No se enfrenta al mal.
    ÉL es el mal.
    Por otra parte, seguirá escoltado. Si alguien resulta muerto o herido, no será él.
    Bienvenido a la brega.

    ResponderEliminar
  2. Estamos en un mundo totalmente orwelliano y perverso. Hoy, los buenos son ahora malos, y viceversa.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Te hacen querer ver lo blanco, negro.
    Tu me destrozas la vida, simple y terriblemente como "reivindicación" asesina de tu locura. Yo no es que me apiade de ti, sino que soy tan culpable como tú. ¿¡...........!?
    ¡Pobrecitos, animalitos ellos! no tienen cauces, ni saben hacerlo de otra manera para extorsionarnos y atemorizarnos a todos.

    Esto va mucho más allá del síndrome de "ésto es el colmo".

    ResponderEliminar
  4. La conclusión a la que llego después de éste nuevo criminal y abyecto acercamiento de la piara sociata a la banda terrorista es que los tienen cogidos por los huevos. ¿Qué no sabrá esta tropa de ellos?.

    Igual que Marruecos, o sea.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.