jueves, 2 de septiembre de 2010

Uno se siente más vulnerable a medida que los días te van surtiendo de dolores...

...y ayer, durante la terrible tormenta que sacudió esta parte de la sierra donde cumplo destierro, tuve que salir corriendo como un jodido loco en busca de algún bondadoso dentista que se apiadara de mi decrépito estado. El nervio de una muela del (mal) juicio se quebró, perforando con ello, las entrañas del demonio. El dolor fue tan grande, tan antinatural, que rabiaba como un condenado a galeras, llegando a golpear de manera nada amigable el sofá de cuero blanco donde esperaba a que me me matasen lo peor de mi.

Nunca me he sentido tan vulnerable, en el sentido más trascendente que podamos darle a la palabra vulnerable. Vulnerable, vulnerabilidad. Somos vulnerables y nos da miedo reconocerlo. Somos vulnerables y seguimos pensando que portamos sinedie la brújula de nuestras vidas. Estamos a expensa de Dios, y a veces nos cuesta aceptarlo. Vulnerables.
Mientras antes aclaremos nuestra relación con Él, antes encontraremos nuestro lugar.


Me pueden señalar con toda la razón del mundo que ese traumático dolor, en cierta forma, me lo busqué yo solo por no estar pendiente de los avisos que me dio la dichosa muela en días anteriores. Y les doy la razón.

Pero no quiero dejar pasar esta situación personal (hasta mañana, no sabré si pueden extraer la pieza, sigo drogándome, como me indicó la doctora) para aprender una lección vital que va más allá del dolor y sus terribles consecuencias.: Estamos en manos de Dios, y al final, sólo Él será el que nos salve del abismo.


AMEN.

10 comentarios:

  1. Gracias Posodo.

    Ojalá tuviese el don de la palabra para poder descifrar los misterios del dolor.

    Intuyo, percibo a veces, que la Gloria a la que estamos llamados, necesariamente navega por unas frondosas aguas ausentes de dolor.

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  2. No sé ni lo que digo; claro que el dolor está ausente de la Gloria.

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  3. Lo del nervio perforado de la muela del juicio debe ser un dolor rabioso. Como decía un compañero mió “¿Eso?…, ¡Eso es pal que le pasa!”.
    Dolores hay de muchos tipos: físicos, del alma, de impotencia, de humillación, de conciencia… y creo que gracias a ellos nos podemos en muchos casos colocar mejor en nuestro sitio; tanto cuando son justos como injustos, porque siempre se aprende de estas situaciones y padecimientos. No voy a decir aquello tan antiguo de que la vida es un valle de lagrimas, pero lo que si es cierto es que el dolor es una demostración de vida. Los muertos no sienten dolor; no sienten nada. Quizá la gloria sea como tú dices la ausencia de dolor: no hay cuerpo, no hay dolor…
    Que halla alivio.

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  4. Sé de esos dolores, y dudo que haya dolor peor en la vida –porque a mí no me duelen los hijos, habida cuenta de que no soy madre–. Solución –si la muela persiste–: Nolotil. En ampollas.

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  5. Acuérdate de Lawrence Olivier martirizando los dientes del pobre Dustin Hoffman en "Marathon man". Cuando se cansaba de hacerle sufrir, le daba un poco de aceite de clavo para calmar los dolores.

    Un saludo

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  6. Gracias amigos y amigas.
    Acabo de llegar de la consulta de la licenciada dentista y no me puede extraer la dichosa muela, la infección no ha bajado.

    Hasta el martes tengo que seguir con esta horrible sensación de no saber a ciencia cierta si el demonio despertará de nuevo.

    Casi he dejado de tomar alimentos solidos, me produce pavor, solo pensar que me pueda entrar algo en la muela perforada.

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  7. Pues muchos ánimos hasta el martes y si el dolor aprieta, pastillón al canto, ya sabes.

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  8. Por cierto, el martes ya ha pasado. ¿Y el dolor y su causa? ¿Cómo sigues?

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  9. Gracias S, Cid

    Gracias Posodo. La muela se fue. El dolor también.

    El problema de verdad surgió cuando la licenciada, ya que estaba con la boca abierta, comenzó una auditoría del estado de la dentadura.

    Hablando en porcelona, 1700€ para poder enseñar dientes a la manera que doña Isabel Pantoja enseñó a Don Julián Múñoz.

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