sábado, 25 de septiembre de 2010

Sobre el ánimo

Decido al fin finalizar mi ardua singladura por los peligrosos y traidores mares de Gongelad.

Tanto viento huracanado por babor, acompañado por agotadoras y violentas mareas por estribor, no debe ser bueno para la salud, ni siquiera, para el alma, ese cofre misteriosamente escondido que Dios cerró con sietes inquebrantables candados y que sólo podemos resquebrajar a medida que nos vayamos despojando de lo trasunto.


No estamos -queridos amigos y amigas, es decir, según la estúpida progrez: amig@s- en estos arduos tiempos de crisis infinita para gastar más de lo justo y necesario en calafateadores.

La nave -es el momento adecuado para recomendarles encarecidamente que escuchen a los Remeros del Volga- sigue rumbo norte. Siempre hacia el frío y prometedor ártico, el de las aventuras de Salgari, el lugar donde las factorías de arce siempre rinden a pleno rendimiento, y la brújula, que andaba medio dormida como un mal sueño de Morfeo, comienza su trémulo tintineo en busca de algún destino que nos arrastre hasta algún puerto que nos acerque definitivamente nuestro más preciado tesoro: la verdad.


*Les dejo con el himno oficial de Isla de Gongelad; estado del alma



4 comentarios:

  1. Lo importante es que la nave no zozobre y, si lo hace, que no termine hundiéndose.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Hay que mantenerse firme, como la orquesta del Titanic.

    El director de la orquesta se dirige a Edward J. Smith, capitán del Titanic: "Señor, nos hundimos"

    Edward J. Smith, capitán del Titanic: "Sigan tocando".

    ResponderEliminar
  3. Hay cosas en el momento actual que nos dejan más fríos, que digo fríos: helados que los paseos por tu isla de Gongelad.

    Me deja frío la inconsciencia generalizada y/o personalizada reinante. El nivel intelectual que exhiben mucha gente con títulos universitarios que te toca conocer en el ámbito diario (sus lagunas del conocimiento son abismales (abisales). La huida definitiva de unas pautas de comportamiento y educación que nos ayuden en el trato cotidiano. La falta de humildad y hombría de bien. La incapacidad general para dar las gracias sincera y creíblemente.
    En fin: no hay peor infierno que pasar calor rodeado de gente que te deja frío.

    ResponderEliminar
  4. Mucho ánimo y mis mejores deseos para ti.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.