sábado, 25 de septiembre de 2010

Frase criminal del día

“Es fácil observar la pánfila histeria de quienes llama tortura a la lidia como quien llama asesinato al aborto”

-Arcadi Espada-

A veces me deja perplejo y asustado la clara y aséptica inteligencia de este sesudo hombre de letras. El sueño de la razón produce monstruos, diría Goya.
El refinamiento casi vulgar y la ligereza con que trata este señor asuntos profundamente dolorosos, me causa mucho asco, la verdad. Tanto, tal vez, como la comida espiritualmente basura de su idolatrado dueño de el Bulli, ese ridículo local gastronómico de pijos hastiado de la vida.

Conozco una terrible y asquerosa forma de acabar con la vida de un feto.
Podemos referirnos al trágico acontecimiento, con la aséptica y gubernativa manera de una ministra socialista de Sanidad, o con la sencilla claridad que nos dejen usar las palabras.
Si tiramos de la primera fórmula, entonces, acabaremos por darle la razón al señor presidente del gobierno: las palabras están al servicio de la política.
Si en cambio, preferimos acercarnos a la verdad de las palabras y los hechos, solo podremos referirnos al desentrañamiento por puro egoísmo de una criatura de más de tres meses del vientre de su madre, por los mismos métodos que usan en un matadero de cochinos, como un asesinato.

Además, asesinato premeditado y con alevosía (Empleo de medios, modos o formas en la ejecución del hecho que tienden a asegurar el delito, sin riesgo para el autor de acciones que procedan de la defensa que pudiera hacer el sujeto pasivo o un tercero).

Luego, cuando el cadaver del feto descanse mortalmente en un estercolero, podrán llegar leyes y señores refinadamente asépticos a decir lo que les salga de los huevos, por que, el aborto, por egoismo, siempre seguirá siendo un asesinato contra el más débil, la criatura por llegar.

Ah, y a mi me gustan los toros.

5 comentarios:

  1. En ocasiones dice cosas muy inteligentes, pero en otras auténticas barbaridades.

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  2. Ésta frase, ya desde un punto de vista lógico, no se hay por donde cogerla. ¿Qué tiene que ver el reino animal (especie taurina), con el ámbito humano? Nada.
    La tortura existe como forma natural en la naturaleza (valga la redundancia): un gato juega con un ratón torturándolo antes de alimentarlo. Las orcas lanzan a las focas a decenas de metros jugando y torturándolas antes de comérselas.
    Desde luego cabría llamar pánfilos o tontos-lavas, inconscientes o ignorantes a los que defienden el buenísimo para con los animales de forma exacerbada y puntillosa.
    Ahora: no comparemos éste fenómeno, con el código moral que nos debe guiar para regirnos como personas y no como animales. No nos tiremos piedras contra nuestra especie. Seamos civilizadamente naturales.
    Llamemos a las cosas por su nombre. Para los animales utilizamos "sacrificio", y para las personas “asesinato” a menos que dos mil quinientos años de civilización no nos hayan aprovechado nada en absoluto.

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  3. No hay que olvidar que junto a la batalla de la sideas, está la batalla d elas palabras.
    Cuando las palabras dejen de decir lo que simepre han dicho, las ideas totalitarias habrán ganado.
    Y uno de los primeros pasos para ello es confundir en su uso, incluso, a quienes, cabe suponer, se oponen al totalitarismo. También se les supone suficiente inteligencia para darse cuenta de ello.
    Y ése es el problema: ¿se dan cuenta de lo que dicen, o lo dicen porque se dan cuenta?
    Desde luego, una cierta precaución ante las opiniones de este hombre sí hay que tener a partir de ahora.
    Un saludo.

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  4. Convirtieron un delito en un derecho, y además privativo de la mujer.
    La perversión del lenguaje hace que denominen "interrupción voluntaria del embarazo" a un asesinato.
    Si Mengele viviera hoy sería secretario de organización del PSOE.

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  5. Yo voy por donde marcan Posodo y Natalia: la perversión del lenguaje. Eso de que el aborto sea un derecho y encima de la mujer (¿dónde estáis, hombres, que no ponéis el grito en el cielo?) es absolutamente repugnante.

    Sin embargo, lo han conseguido: aborto y derecho son dos palabras que irán ya unidas hasta que una nueva especie nos sustituya.

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