jueves, 15 de julio de 2010

Laura Zapatero se independiza




Laura Rodríguez Espinosa abandona Palacio para convivir con su pareja


Por lo visto, la noticia se sabía en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y empezaron rapidamente a mover algunos cuantos hilos para que no eclipsara la celebración de la Colorá.
En una época en que la juventud española se mueve menos que los ojos de Espinete, ha tenido que llegar Laura Zapatero para avisarnos de forma atroz, que no todo está perdido, que aún quedan jóvenes y jovenas (Carmen Romero ex de Felipe dixit) comprometidos con sus ideales. Que España no se rompe, que diría tú padre con una hienaiesca sonrisa.
Dejar el hogar de los progenitores A y B para ponerse duramente a trabajar, no es tan sencillo.
De momento, no sabemos a qué va a dedicar Laura sus esfuerzos y sus lecciones para llevar una nómina a la nueva casa (en el enlace de arriba dicen que te vas a una comuna, yo, no me lo creo). Tampoco sabemos si su chic@ tiene trabajo. Eso, ahora, es lo de menos. Lo importante, es el paso dado, la cría que deja el nido familiar, con perdón. Siempre tendrán una mano amiga en José Luís y Son so para tirar para adelante. Ya sólo queda, que hagas abuel@s a tus progenitores, Laura, aunque no creo que eso le haga sentir muy bien al hombre que concede a la mujer el Derecho a abortar y condena, a la criatura por llegar.
Pero como los progres son de esta manera, tan, tan, tú me entiendes, y tu padre es uno de ello, siempre podrá mirar para otro lado y hacer otro macabro ejercicio de hipocrecía como hizo el otro día con el hijo de Del Bosque.




3 comentarios:

  1. Muy agradecido por su respuesta.
    Desde luego yo también creo que son más las cosas que nos unen que las que nos separan, por eso me atrevo a invadir su casa, pero le reitero que no es mi intención incomodarle con discusiones ajenas a su persona.
    Y no se corte, para mí hablar de Ud. es una costumbre, y en mi profesión una especie de arma.
    El tal Jorge (supuesto políglota) en mi blog no parace, cosa que yo agradecería, para poder responderle con la crudeza que merece.
    Que no le temo ni espada, pistola o golpe de diccionario, pero el muy cobarde se escuda en su hospitalidad.
    Recibe (cedo a la tentación y la invitación) un fuerte abrazo y un cordialísimo saludo.

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  2. No es que me corte por que de repente me haya vuelto una especie de dama ofendida, aspirante, es que hasta ayer, nos tuteábamos.
    Si prefieres dirigirte a mi con un trato más exquisito, no tengo ningún problema.
    Yo, sigo tuteándote, me encuentro más a gusto así.
    A mi no me incomodas de ninguna manera.

    Reconozco, volviendo al tema de ayer, que la Iglesia tiene serios problemas, empezando por la COPE, siguiendo con la sartrapía de la Iglesia vasca y acabando por los casos de pederastia. No olvides la condición humana de sus pastores.
    Soy el primero en denunciar lo que haya que denunciar. Intento siempre llevar a cabo la máxima evangélica de San Juan (Jn 8,32).
    Y sé que la Iglesia debe pulgar sus pecados.
    Y si hay delitos, a los tribunales debidamente constituidos. Eso, el primero que lo sabe y lo dice, clamando al cielo, es Benedicto XVI.

    No se me caen prendas en decir esto, aquí, y en mi parroquia. Ahora bien, tan reaccionario y falso es que yo no reconociera los "fallos" de la Iglesia, como el que sólo ve en ella una institución diabólica.
    Cuando hablo de la Iglesia, que quede claro, meto desde el Papa de Roma hasta el último feligrés. Como cuando hablo de España, por ejemplo, me refiero con ello a la capital del Reino hasta la última comarca catalana (de momento).

    A mi me puedes encontrar criticando a un Cardenal por su dogmática demasiado escorada hacia la Teología de la Liberación, o por la tibieza de un purpurado en condenar un asesinato de la eta, pero nunca me verás, negar la sustancia sobrenatural que rige la vida de los misioneros que cuidan en los barrios pobres de Kenia o a las hermanas de la Cruz en los arrabales de la ciudad de Sevilla amando hasta la muerte (lo he vivido) a los enfermos de Sida que la sociedad en su repugnante y proverbial hipocrecía detesta.
    Al final, siempre se quedan cuidando (es Cristo el que sufre, es la dignidad del hombre la que se intenta preservar a toda costa, siempre) la escoria que desecha la sociedad los que aman la cruz, y ellos, también son Iglesia.
    No hay sitio en el Vaticano para acoger tantas almas.

    Otro abrazo.

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