jueves, 22 de julio de 2010

La Cruz de Europa


Hurto el título, y casi todo lo demás, del blog de Posodo.
En el interesante Diario de mi amigo valenciano, siempre se entra con la clara certidumbre que uno sale más civilizado, incluso más culto, y si se me aprieta las tuercas hasta diría que más aseado, intelectualmente, claro.
Que bien se respira siempre en esta casa (vale, se acabaron los piropos, caballero).
A raíz de esta magistral entrada, hurga, como de costumbre y casi de pasada (siempre hay que estar muy atento a su prosa), en uno de los temas claves de este tiempo.
La revisión de la historia por occidente bajo parámetros democráticos del siglo XXI, así, pomposamente, como a mi me gusta. Una aberración como otra cualquiera, se me dirá, pero una aberración que intenta manipular el pasado para alienigenizar
(perdonen el palabro) y corromper el presente.
Todo muy bonito y muy ilustrativo, como pueden ver.


Posodo: Aunque Bohemundo de Tarento fue uno de los jefes militares de la Primera Cruzada, no participó en la misma toma de Jerusalén, pues se quedó protegiendo la ciudad de Antioquia, en cuya conquista sí tuvo una importante actuación.

Tal día como hoy, del año 1099, se culminaba el objetivo visible de la Primera Cruzada, es decir, la recuperación de Jerusalén y del conjunto de Tierra Santa para la Cristiandad.

La historia de las Cruzadas tiene, como casi todo, sus claros y sus oscuros. Lo cierto es que los participantes de la Primera Cruzada no se llamaban cruzados ni por tanto se consideraron los primeros (estos conceptos se crearon mucho más tarde); ellos eran, simplemente, peregrinos a Jerusalén, armados, eso sí, bastantes de ellos, pero, en su conjunto, peregrinos.

Y lo que no hay que olvidar, al considerar aquellas actuaciones y épocas, es que no se pueden calificar conforme los criterios actuales hechos de hace casi un milenio, y mucho menos, hacerlo considerando sólo una parte, elegida incluso tendenciosamente, de aquella realidad.

Recordemos, pues, a aquellos cruzados que en su honradez y religiosidad, participaron en una epopeya, y especialmente a los que murieron sin alcanzar a ver el éxito de sus esfuerzos.

Un recuerdo desde una época en la que dar la vida por una fe y creencias, cada día está peor considerado. Y desde una Europa muy distinta de aquella, y, lamentablemente, en algunas cosas, no mejor.

S. Cid dijo...

Esto: "Y lo que no hay que olvidar, al considerar aquellas actuaciones y épocas, es que no se pueden calificar conforme los criterios actuales hechos de hace casi un milenio, y mucho menos, hacerlo considerando sólo una parte, elegida incluso tendenciosamente, de aquella realidad." es buenísimo.

La revisión histórica actual de acuerdo con parámetros partidistas da asco. Yo cada vez lo aguanto menos y me enclaustro más. Terminaré viviendo en la absoluta soledad de mi propio claustro. Salvo por "Plato por plato", claro ;-)

bate dijo...

Aparte de dar la razón a nuestra S.Cid, tocas un tema, que me irrita bastante, cada vez con más frecuencia.
Esa frecuencia es directamente proporcional a la falta de valores (cristianos)en la sociedad actual, a la sin razón de analizar toda la historia de la humanidad bajo el prisma del hombre del siglo XXI, como si antes de nosotros no hubiera una tradición y una raigambre que nos une al pasado de forma natural. Es eso, están en cargarse la naturalidad, me refiero, a la Ley Natural.


Este sin sentido lo encuentro bastante en Pérez Reverte(no te digo ya en otros intelectuales), alaba la unidad cristiana de los reinos españoles contra el moro ("..Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello, mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle."), pero después arrea sin contemplaciones a todo lo que huele a cristianismo.

No me canso de repetir, que las libertades que disfrutamos se las debemos al cristianismo, que sin cristianismo no es posible que una sociedad prospere, avance en la justicia, sus ciudadanos se sientan dignos.

El único baluarte que puede parar el avance del totalitarismo que estamos empezando a padecer en nuestro país es la Cruz.

Ad maiorem Dei gloriam
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***Si usted quiere seguir opinando, ahora es el momento. Si no, calle para siempre...je jeje.

1 comentario:

  1. Muchas gracias, caballero bate.
    La verdad es que el totalitarismo es malvado, pero no tonto, y sabe que para extirpar las libertades debe también anular la raíz de las mismas. Y en eso está.
    Y por eso no hay ningún problema es aplicar un relativismo en los acontecimientos actuales, y no aplicarlo en los pasados. Se trata de conseguir lo que se quiere, cueste lo que cueste, en frase famosa del tal ZP.
    Un saludo.

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