viernes, 9 de julio de 2010

El frio de Sigur Rós

Siempre que padezco una calor como la que estamos padeciendo en estos últimos días sobre la piel de toro, más piel, y más toro que nunca, me acuerdo de los amigos islandeses Sugar Rós.
La mayorías de sus canciones están inspiradas en el folclor de aquellas heladas y salvajes tierras cercanas al círculo polar ártico, por cierto, muy cercana a mi amada Isla de Gongeland.






3 comentarios:

  1. Qué frío dá contemplar esos vídeos, Bate...
    Yo ahora estoy feliz, mi sangre reptiliana se ha calentado, pero lamento tanta calor por mis queridos amigos veranófobos, que sé que lo estáis pasando fatal.
    Ahora mismo me voy para la piscina, esta mañana hemos estado el terminator y yo limpiándola y se pueden contar los cuadritos del gresite...
    Besos y abrazos desde mi Casa Verde.

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  2. A ver si S.Cid y yo vamos para allá (huyendo de esta ola de calor africano) y luego resulta que nos extraditan a Gongeland...

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  3. Locuaz dijo...

    No se trata de ser “veranófobos” se trata de DONDE te toque pasar el verano. Estoy convencido de que nací en la latitud equivocada. Sobrellevamos muchos sureños españoles el verano de una forma bastante penosa. Se empiezan a acumular las noches en donde el cuerpo no descansa porque la temperatura ideal para el descanso del sueño es por debajo de los 22 grados creo, y aquí ya no baja de los 28º. Y vas arrastrándote cada día más deseando que empiece a refrescar algo por las noches; Cuando corre algo de brisa, las viviendas están tan recalentadas que cuando cambia de dirección o cesa, empiezan de nuevo a irradiar y desprender calor.

    Ayer estuve con Antonio Luque y me decía con satisfacción que eso ya no le pasaba a él porque en Málaga era otra cosa; gracioso y simpático el hombre.

    En el momento en que nos instalemos en Santander, dejaremos de ser “veranófobos”, para pasar a ser “veranadictos” y volveremos a creer en un verano posible con sabanas por encima para dormir, en vez del colchón-manta eléctrico del verano sevillano (el que no lo pille no lo ha vivido), donde se puede pasear de día sin quedarse pegado al asfalto o pavimento en general. Donde el sonido de las cigarras no aturde como un instrumento musical-ancestral bosquimano/aborigen. En fin donde es posible pensar y no dormitar entre sudores febriles.

    Sigur Ross es un buen antídoto para la imaginación.

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