viernes, 11 de junio de 2010

PRELUDIO DE LA SEGUNDA SUITE PARA VIOLONCELLO

Siempre que me zambullo en este preludio, me preparo mentalmente , Re Fa La, un dos tres, respiro.
Comienzo a zarandear las notas del árbol, y espero la caída de un gramo de arte que me permita llegar al final tal como empecé. Vacío.
Pontificar como se debe interpretar este preludio, se lo dejo a los que técnicamente saben más que yo.
Solo quiero transmitir -si me es posible-, el camino que se ha de transitar para llegar a buen puerto.

Todo ejercicio debe ir acompañado de una actitud que disponga , mejor dicho, predisponga, al espíritu de los cauces necesarios para nutrir el trabajo de sustancia, con fondo
El germen de la creación nace de una previa meditación. Es necesario y fundamental digerir cada nota, pensarla, acariciarla, amarla, y llegado el caso, odiarla, escupirla.
Hacerse con el control de ellas como un vaquero doma un potrillo.
Cuando tengamos controlado la física, pasaremos a lo difícil. ¡Crear!.

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