jueves, 17 de junio de 2010

Manzanas podridas cercan el cielo

Días llevo que no apetece escribir.
Que no sé que escribir.
Días que me siento agotado,
apático,
irremediablemente abandonado a los nublados.
Y peor aun,
la tormenta no termina de llegar y el agua que lo purifica todo no acaba de arribar.
Necesito encontrar la sirena que indica la dirección a la gente de la mar, que como la veleta del torreón, anega el grosero viento de un noviembre en fa menor.
Algo, alguna señal
que dé de bruces a tanta escombrera del alma, que alimente la respiración de forma sincopada, como un compás muerto al albur de una plaza donde guarnecerse.
Porque los días, algunos días,
se hacen tan irreparablemente interminables.

Manzanas podridas cercan el cielo
y yo,
abocado mortalmente como un búcaro de flores, espero…


5 comentarios:

  1. ¡Vaya! Unos días sin pasar por aquí y me encuentro con que cambias de look y, lo que es peor aún, de ánimo. ¡Venga, arriba ese espíritu!

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  2. ¡Ánimo, chico! ¿Cómo van tus costillas?

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  3. Noelia: Tampoco me encuantro tan mal de ánimo: "¿Dónde has dejado el bote de cianuro, cariño?".Je jeje.

    Un saludo.

    S.Cid: El costillar, mi costillar S.Cid, está ensamblandos a velocidad de crucero.

    Gracias


    Gracias.

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  4. Podríamos plantear una celebración por todo lo alto para cuando estés bien, degustando un "costillar a la miel"...
    Venga, ánimo, que ya la primavera da paso al verano.

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  5. Odio el verano, Posodo. Buena cosa has dicho.
    Costillar a la miel. Que nombre más bonito.
    Vale, tú pones las birras, y yo las costillas...jejejjuasjuas.

    Un saludo

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