domingo, 27 de junio de 2010

Gran Poder

"¿Hasta que hora está abierto el besamanos?", preguntó una señora delgada, de cuerpo trabajado por la vida y piernas como alambres, de esas que se ven en las colas del 18 de diciembre en la Resolana y del Domingo de Ramos en San Lorenzo, esas que llaman a la Macarena por su nombre de Esperanza y Padre Mío al Gran Poder. "Hasta que pasen todos los que quieren al Señor", le contestó un hermano. "¿Quererle? -replicó- Lo quiero desde antes de nacer porque lo querían mis padres y ellos me enseñaron a quererle". Y la mujer, huérfana de teologías, se fue sin saber que había cantado un salmo -"desde que estaba en el seno de mi madre yo me apoyaba en ti y tú me sostenías"- o recitado un poema de Jehudah Haleví: "Me conocías antes de haberme formado. Tu Nombre está en mí, unido a mi corazón, encerrado en mis huesos".

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