sábado, 15 de mayo de 2010

Lágrimas de mentiras


El garzonístico paseíllo que ayer recorrió el juez estrellado entre llantos y flaquezas, denuncias de nuevos inquisidores, quejidos, dolores, y algún que otro empujón por tocarlo -¡Oh Dios misericordioso, es de carne y hueso, si, más de carne que de hueso!-, es una alta señal de solidaridad que ha vuelto a corroborar que esa clase social llamada progresista vive ofuscada contra la verdad del sentido común. Acompañan en su penuria a todo un defensor de los derechos humanos que aún no ha tenido a bien decirnos quién fue el chivato del bar Faisán que sobrepuso en aviso a la única inquisición que aún queda en nuestro país, y de la que la clase progresista es tan remilgada a la hora de condenar. Muchas flores blancas para los batasunos, y muy pocas para las víctimas de éstas ratas. Le comentaba el otro día a una amiga en su blog: "Yo creo que si se larga a La Haya, los que más lo van a sentir son los delincuentes, capos de la mafia, terroristas, etc. Que los enjuicien un juez cómo éste mamarracho es la mejor señal de que tarde o temprano saldrán del trullo. Más temprano que tarde."
Hoy, el juez, nos deja esta perla judicial como herencia "
Garzón se despidió de la toga echando una mano a Usabiaga: RECHAZÓ UN RECURSO CONTRA SU EXCARCELACIÓN", y con ello vuelve a darnos la razón a los que pensábamos que este tipo tenía más de parte, que de juez.

2 comentarios:

  1. Para eso estaba, para mancharse la toga con el polvo del camino.
    Por qué todos los grandes mafiosos a los que detuvo con gran alboroto eran absueltos en los juicios?

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  2. La Teoría diabólica de Conde-Pumpido (malo!!!), este pollopera la llevaba a rajatabla hace muchos lustros, don Aspirante.

    Un saludo.

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