miércoles, 19 de mayo de 2010

Clem Snide

Hace tres o cuatro años, en uno de esos tórridos y crueles -y me quedo corto en adjetivos inmisericordes- verano, me desperté ahogado después de una soñolienta noche de sudores y pesares. Concretemos, cuarto y mitad pesares, el resto, sudores.
¿Qué ha hecho Sevilla para merecer ese calor?, siempre surge la pregunta cuando aprieta el sol. ¿Qué hemos hechos los sevillanos y las sevillanas (¡marchando una de cursilería gubernamental y fresca!, ¡oiga!) para que Dios no se apiade de nosotros en varios meses?.
De mayo a octubre, los ricos y la aristocracia de la ciudad decimonónica y con más guasa del orbe, se largaban poniendo rumbo al cantábrico, normal. Santander, San Sebastián cuando se podía ir, etc.
Yo también me he largado, por otros motivos, pero lo conseguí. ¡Adiós bestia plomiza!, nunca te echaré de menos, horno del infierno.
En la sierra madrileña se está fresco en verano, se puede pensar, leer, pasear, en definitiva, vivir.

Una mañana soporífera, cogí el coche con las terribles ganas de un naufrago en encontrar tierra fresca.
Buscaría por el mar, me daría un chapuzón, me echaría en la húmeda arena. Pasaría frío hasta que me tapase con una toalla, después, cuando empezase a pegar el sol, buscaría algún sitio para meterme entre pecho y espalda una ración de sardinas fresca con una jarra de cerveza más fresca todavía.
Mi descubrimiento, y ahí es donde quiero ir a parar, fue encontrar un CD que tenía en el maletero del coche, que no sé cómo llego hasta ahí.
Lo puse en el equipo lo más fuerte que pude y me deslumbró. Me transportó a una época dorada, que es la que está por llegar. Me pellizcó el alma. En definitiva, mucha clase, me dije. Tras el descubrimiento, vino el milagro. Siempre ocurre así. Entrando en el coto de Doñana, comenzó a llover goterones como castañas pilongas.
Un viento sobrenatural se levantó, transportando con él toda la gama de fragancias del entorno; romero, jara, hierbas frescas, pinares, tierra húmeda, troncos vivos, tiempo muerto.

La música que escucharás, es la misma que yo descubrí ese día entrando en el paraíso.
Y la casualidad, que no existe, quiso poner en mi vida a esta banda.






El amigo Locuaz nos informa mejor quienes son estos tipos.
Ah, tocan en Sevilla el 29 de junio y en Madrid al día siguiente.

7 comentarios:

  1. El último disco "The Meat of Life" (que ya he escuchado intensivamente), es una joya. Una verdadera lección de cómo manejar el pop.
    Lástima que los parones de Eef para hacer discos (excelentes) en solitario, y sus replanteamientos estilísticos, hayan creado un lapsus con el grupo que los ha colocado incomprensiblemente en la segunda fila. Me refiero al tratamiento de medios y conciertos, que no a la calidad.

    Este mundo vertiginoso no da tiempo para el deleite y para la perspectiva.

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  2. Locuaz: "Este mundo vertiginoso no da tiempo para el deleite y para la perspectiva."
    Ni que lo digas amigo. Quizá, recibimos demasiada información, tanta, que no nos da tiempo a procesarla como se merece. Antes, un trabajo como el de los Clem Snide nos podía salvar una primavera. Ahora, tal vez, no llegue la audición a la semana. No sé si me explico.

    Llevo tres día en casa, engachado al Pc de una forma mala.

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  3. Locuaz: Yo también llevo una pechá de horas escuchando su "The Meat of Life". No sé si hay que darle más tiempo, pero creo, que no supera su End of Love. Quizá, sea que yo tengo éste disco encumbrado en la gloria por diversos motivos que ahora, no vienen al caso explicar. Eso no quita para reconocer que los Clem Snide han vuelto a hacer magia, y de la buena. Vaya maravilla los arreglos de cuerda.
    ¡¡Vaya los violoncellos en Whith Nothing Much to Show of it, incluyendos los juguetones pizicatos!!. Es una joya este disco.

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  4. ¿Y qué me dices de I Got High? Toda la canción es recorrida por una épica perdedora que increiblemente deja una sensación de esperanza. Por otra cosa,la esperanza,siempre presente en su obra.

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  5. Tu sabes que en la trayectoria de las bandas y artistas que tengan lo que hay que tener(aparte están los genios-Genios, hay siempre un momento dulce. es ese estado de gracia que hace que estés como una fruta preparada para incarle el diente. "End of love" fué ese punto de maduración de Eef Barzelay en el que ni faltaba, ni sobraba nada, y además tenia toda la frescura e inspiración necesaria.

    Este último trabajo es genial, pero carece de el don de la oportunidad. Entiendase esto último como el estado perfecto entre lo espontaneo y lo maduro.

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  6. Mientras escucho algo de
    Calzon -cómo lo difrutamos-, me viene a la memoria que nos gustaba a veces hablar más de música, que interpretarla. Siempre nos ha gustado perdernos por los vericuetos que deja en el aire una buena canción. Cuando estudiaba viloncello me pasaba más tiempo meditando e imaginando cómo iba a interpretar la partitura, que el tiempo que dedicaba después a la técnica y el arco. Para mi la música me sumerge cada vez más en un estado que me atrevo a llamar Abstracto. Donde la dimensión sonora deja paso a una visión más espiritual de la obra. No sólo me ocurre con los músicos católicos del XVI/XVII.

    PD: Que pena de patrimonio musical español, tan olvidado como está.

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