domingo, 11 de abril de 2010

Llevan demasiado tiempo robándonos ¿no creen?

La gente algún día despertará de su inacabable letargo y comenzará a pedir explicaciones.
Se preguntarán quienes fueron los que llevaron a sus hijos al matadero de la desidia, del paro, la desilusión, la desesperanza, el hambre.
Unos versos de Juaristi denuncian cómo había llegado las Vascongadas a tal grado de degradación humana y política: “Simplemente, nuestros padres nos engañaron”. La mentira por mucha pata corta que tenga siempre parece salir triunfante, la mamona.
Nos han engañado, eso es todo.
Lo siento todo los día al cruzarme con alguien y ver en su rostro una pregunta con forma de quejido, un grito callado que se palpa en los ojos, tristes, cansados. En la dejadez con la que tratamos las cosas diarias.
Con la prepotencia que se dirigen a nosotros estos politicastros que padecemos nacidos de una mala digestión. En las pequeñas cosas que nos hacen inhumanos como esa de no responder a los buenos días que uno ha dado, noto yo, con mayor intensidad, que se han cargado lo que antes era una sociedad educada y con buenas maneras, buen fondo. Ahora, sólo quedan despojos que ni siquiera se saben consientes de la existencia de unas normas de urbanidad que nos hacen mas dignos para con los demás.
Que si estás sólo en la sala de espera de un hospital y llega una familia que te desea buenos días, debes responderle con educación, mequetrefe. (..me pasó el otro día, y el otro en una panadería, y…)

¿Cuándo se perdió el decoro en este desgraciado páramo? ¿Cuánto le queda a la convivencia para saltar por los aires?.
A lo último quizás le quede poco tiempo. Tarde o temprano, esperemos que sea más temprano que tarde, muchos padres de familias saldrán a la calle con la sana intención de robar lo que encuentren en su doloroso camino para poder alimentar a sus hijos. No es pecado robar bajo la sombría necesidad del hambre. ¿Quién podrá entonces parar a este ejercito formado en las trincheras del hartazgo?
¿Quién el miserable para pararle los pies a una madre que roba para alimentar a su cría?.
Ya no les quedarán más proyectos faraónicos que vendernos, ni más plan E, ni F, ni siquiera Z.
Los padres rabiosos y más rabiosos por las necesidades de su prole comenzarán a recordar los millones de euros que el Ministerio de Igualdad se gastó en estudios del clítoris, en censurar los cuentos que a sus hijas les hacen felices y les desinflan las penas -ya ni a los pobres nos van a dejar soñar éstas cabronas presumidas que lo único que elaboran en sus putas cabezas son formas para humillarnos más-.
Se acordarán de esta basura que implantó un artista /multimillonario en el techo de un edificio totalmente bombardeable y que nos costó (“El dinero público no es de nadie”, dijo otra ministra analfabeta y corrupta-), más de tres mil millones de pesetas…, y se quedarán -los padres- con ganas de presentarse allí con unos cuantos bidones de gasolina y muchas prisas por montar otra Falla valenciana.

Estoy esperando impaciente que llegue ese día, es más, sueño con la misma profundidad que un niño el día de Reyes con ese momento en que los hombres con la dignidad aún intacta se levanten y empiecen a poner las cosas en su sitio, a decirles a todo estos corruptos que nos guían al desfiladero como pobres carneros, que hasta aquí hemos llegado, que se acabó el expolio que se traéis en comanditas y comisiones, que se acabó vuestro tiempo, así que ya sabéis, aire, y los que hayan robado a la puta cárcel hasta que devuelvan lo que nos habéis mangado.


Porque el dinero, que lo sepáis, si tiene dueño ladrones .


4 comentarios:

  1. Cuánta razón tienes!
    Pero todas las instituciones están tan podridas, y viven tan bien del cuento, que no podemos esperar hallar justicia.

    ResponderEliminar
  2. Quizás llega el momento de encontrar justicia en otras instancias, aspirante.

    ResponderEliminar
  3. El proceso de degeneración institucional y social es imparable.
    Lo peor, es que el personal lo acepta con una naturalidad, mitad resignación bovina o lanar, mitad desidia como si el asunto no fuera con ellos.
    Así estamos.

    ResponderEliminar
  4. Lo peor, es que no pasa nada. Nunca pasa nada.

    Un saludo

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.