martes, 20 de abril de 2010

Horowitz


Si yo hiciera una película de dibujos animados sobre músicos, sin lugar a dudas, el puesto de pianista lo ocuparía Horowitz. Plasmaría todo el físico afilado y enjuto como su nariz judía, en el dibujo, y ya tendría asegurado el éxito sobre el personaje.
Los dedos aún los alargaría más. Esos dedos irreales, mágicos, magistralmente tallados para acercarnos la esencia de un arte, que sobre vuela las teclas del piano con la velocidad de un ligero estilete en manos de un bandolero de Curro Jiménez. Y que cuando quieren, cortan el aliento y paran el tiempo con la mayor de la suavidad posible. Casi duele.


W.Horowitz toca la Balada nº 1 de Federic Chopin.

3 comentarios:

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.