sábado, 24 de abril de 2010

Feminismo contra pragmatismo


«Nos llaman putas, nos insultan...»
La Ley de Igualdad les ha destrozado, a muchas de ellas, la vida. «Tenemos miedo», aseguraba una funcionaria de prisiones de la escala femenina con más de doce años a sus espaldas. Ahora deben enfrentarse a presos muy peligrosos, e incluso, delincuentes sexuales. Y su día a día no dejaría indiferente a nadie. «Nos llaman putas, nos insultan...», asegura otra funcionaria, que no termina de entender por qué está obligada a presenciar «las duchas de los internos y entrar en los servicios de hombres». La medida, como ya se ha demostrado, también perjudica a las internas que están acostumbradas a tratar con mujeres
.

Cuando el pr
agmatismo deja paso a la ideología, mejor dicho, cuando la ideología -en este caso feminista- engulle como un pez el anzuelo de la realidad, ocurre lo que está sucediendo en las prisiones españolas desde que la Ley de Igualdad arribó como elefante en cacharrería a las instituciones penitenciarias.
Nada que una persona con dos dedos de masa cerebral no esperara de tal entuerto, pero claro, como pedirles a las feministas del gobierno que sus políticas se atañan a la realidad. Su odio visceral al sentido común es patente en cada graznido que aflora en sus discursos. Con tal de atacar el sentido común son capaces de colocarse un velo islámico en defensa de unas mujeres sumisas a sus maridos. Si se atuvieran a la realidad que dicta el sentido común, se marcharían a sus casas. Entonces comenzarían echando las persianas del Ministerio de Igualdad, entre otras instituciones inservibles para una sociedad que no termina de despertar ante tanta majadería.

Hagamos un pequeño ejercicio de imaginación, tan pequeño, que hasta estas artistas feministas sepan valorarlo.
La casa de Bibi Aido está ardiendo, así, de buenas a primera (es sólo un pequeño ejercicio de imaginación, recuerden). ¿A quién cree ustedes que escogería Bibiana para su rescate, a un fornido y atlético bombero o una compañera de este que accedió a la plaza porque las pruebas físicas que le pedían a ella por ser mujer eran más bajas que la del fornido compañero?

Poco está pasando tras haber dejado el país en manos de tanta gentuza a la que sólo les mueve el odio y el rencor.




6 comentarios:

  1. Cuando antes de primar la lógica en la gestión en una administración de gobierno, prima el corregir determinados desequilibrios históricos a golpe de ley, se está cayendo en una especie de manía persecutoria invertida. Es como si dejáramos que nos impusieran la “fe” de los chamanes incas para corregir la cristianización de la orden de Jesús en la América Hispana.
    Esto no es en beneficio de todos, y sí crea nuevos problemas.

    Con razón cada vez se está popularizando más el termino acuñado por Perez Reverte de “feminazis”.

    ResponderEliminar
  2. Lo de dejarnos evangelizar por chamanes Incas, me parece una genialidad. Pues en esas estamos.
    Claro, la gente, la mayoría no saben, ni le interesa saber, las cucadas que hacían estos angelitos Incas con las personas que sacrificaban en el nombre de la pachamama.

    *Espero que te vayas encontrando mejor. Se te echaba de menos por estos pastos.

    ResponderEliminar
  3. El problema de este Ministerio de Igualdad y todas sus correligionarias es que, debido a su debilidad mental, todavía no se han dado cuenta de la diferencia entre un hombre y una mujer. Supongo que es por que miran, pero no ven. Que una persona sea diferente a otra es lo que la hace única. Y esa unicidad es lo que realmente hace de ella un ser extraordinario.
    Yo no quiero ser como una mujer.Tampoco como otro hombre. Yo quiero ser yo. Porque único me creó Dios, y todo lo que hace esta bien hecho.

    ResponderEliminar
  4. Si, el verdadero problema de estas chicas es que ellas, no quieren ser ellas. Todavía no saben -nosotros sí- que quieren ser, pero perseverar, perseveran, y con qué ganas.
    Tuve una novia que era muy femminista, pero a la hora de la verdad, siempre pagaba yo las copas. Mira tú por dónde, esto si lo tinen claro.

    ResponderEliminar
  5. A mí todo esto me produce vergüenza ajena...lo malo, es que ya estoy tan acostumbrado, que ya nada me sorprende

    ResponderEliminar
  6. Ese es el problema Guido, que esta gente son unos jartibles, que no paran en sus embestidas contra el sentido común. No debemos acostumbrarnos, nos va en ello la salud psíquica, entre otras.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.