jueves, 22 de abril de 2010

Entre la niebla


Este lunes tuve un serio encontronazo con la muerte en la autopista A6 dirección a Madrid.
Salí de Villalba a las 06.22 cómo muchas mañanas, aún dormido y con la seria promesa de dedicar al sueño más tiempo. Tengo un serio problema con el sueño, mejor dicho, el sueño no se apodera de mí como debería.
La niebla era muy densa, bastante húmeda, casi se podía cortar con un cuchillo. El firme de la carretera se notaba resbaladizo, inconsistente.
Sobre el kilómetro 26 - es curiso la fenomenología atmoférica que se crea en esta zona de Madrid- me encontré a un hombre en medio de la vía, haciendo señales y aspavientos con los brazos, el puro rostro del miedo. Yo podría ir a 115 kilómetro por hora.
Evité como pude al hombre tembloroso, y a continuación, me encontré con un coche volcado ocupando la mitad de la autovía, descansando sobre el techo. Todo sucedió muy rápido,
como una pesadilla, un flash que retumbase aún en la mente. Esquivé el coche por unos centímetros, con la suerte que al pegar el volantazo, por mi derecha no venía nadie.
A los pocos segundos ya me había alejado del peligro y comencé a ponerme nervioso.
Lo primero que se me vino a la mente fue mi hija. Poco después me pregunté angustiado si no podría haber hecho algo por esos pobres hombres.

Esta mañana he vuelto a pasar por el mismo sitio y a la misma hora y he rezado un padre nuestro por el hombre que murió. Para que se halle en la gloria.


Los milagros insinúan la presencia de Dios en el mundo para que los hombres no se olviden de Él.


Muere un hombre de 30 años en un accidente en la A-6



7 comentarios:

  1. Descanse en paz.

    También puede decirse que los milagros demuestran la presencia de Dios, precisamente porque los hombres se están olvidando de Él.

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  2. Ese tipo de sucesos nos meten el miedo en el cuerpo, evidencian nuestra vulnerabilidad y nos acercan inevitablemente a D-os.

    Un saludo

    PD: Ibas a 115? y en cuánto estaba el límite?

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  3. Posodo: Así es por desgracia.

    Guido, el límite en ese tramo es de 120, pero debido a las condiciones (niebla, aún de noche, etc), no debería haber superado los 90. Fue por mi parte una provocación a la Providencia, aparte de una torpeza. Vamos por la vida demasiado loco.

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  4. Sr. Bate, si Ud. no se detuvo a auxiliar a los accidentados y todavía no habían llegado los servicios de socorro, cometió un delito de omisión del deber de socorro.
    Lamento decírselo pero es así.

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  5. Gracias a Dios no te pasó nada,Jose.
    ¡No corras!.
    Besos.

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  6. Sr. aspirante: Creame si le digo que si no paré se debe básicamente a la certeza de saberme que yo era un estorbo más que un auxilio. Sólo Dios sabe lo que yo soy capaz de hacer por el que sufre. Dios, y alguna que otra persona que ha necesitado de mi ayuda. El delito de omisión de socorro no va conmigo, se lo dejamos a los legalistas que crean leyes para pasárselas por los huevos. De todas maneras, me felicito por saber que hay gente como usted.
    Sinceramente. Un abrazo.

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  7. Gracias Natalia, eres una amiga. No suelo correr nunca. Digamos que el Cachorro, tu Cachorro, me echó ese día una manita.
    Besos.

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