viernes, 5 de marzo de 2010

Va por ti


Esta madrugada a muerto D. Antonio Velasco, mi tío. Un caballero sevillano fino como una estampa gastada y serio como un llanto de ciprés. Lamentaciones del alma. Siempre dispuesto a derrochar una sevillanía que nada tiene que ver con la imagen vanidosa que tanto se cultiva. Entre albero y bambalinas. Siempre cargado con esa antigua seriedad de celosía que gastan algunos hombres criados a la sombra de la Giralda, que dejaría de piedra a más de un castellano viejo, y “es que nuestra heredad es castellana”, me dijo un día en su casa mientras Amparo, mi prima, la de los tirabuzones de plata y los ojos de miel de abeja aporreaba el piano con la terquedad de una niña mimada que no tiene oído, pero constancia, tela.
Me lo ha dicho mi madre esta mañana:
- Niño, que ha muerto tu tío, el marido de mi hermana Gracia.
Y me ha dolido el alma. Y es que parece que uno vive días que se le sale el aliento a trompicones, como queriendo buscar una luz que no termina de resguardar en las entrañas. Me barrunto una época larga de Tristezas, como su virgen, la que sale al encuentro de nosotros cada lunes santo acompañando a su Hijo por la calle Calvario; apesadumbrada. Mi tío no pudo ser de otra hermandad más que de ésta. Seria, que no triste, que hay una gran diferencia.
De pequeño cada vez que venía a casa me daba un paseo en su coche, me sentaba entre sus piernas y dejaba que yo llevase el volante. Como me gustaba la forma de ser de mi tío. Me hacía sentirme importante, y siempre le decía a mi padre “que este niño tiene oído para la música, Pepe”, y yo, soñoliento me iba a la cama, con la mente tranquila por haberle pedido a los Reyes mi primera guitarra.
Y me la trajeron, sabiendo años después que esa guitarra me la había pedido él, como bien sabe Baltasar, el Rey de mi infancia.
Se nos va marchando una generación de españoles sin hacer ruido, en silencio, cargados en sus últimos respiros de una clase y un poderío que costará tiempo que hallemos.

Va por ti Antonio. Hoy estás con Ella.

8 comentarios:

  1. Un bonito homenaje por tu parte. Esté donde esté, seguro que está orgulloso de ti.

    Un saludo

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  2. Gracias Guido, no soy yo mucho de ventilar éstas cosas por el aire, pero te diré una cosa amigo, me ha salido así y así lo dejo.
    Lo peor es no poder bajar a Sevilla, pero que se la va a hacer. Gracias de nuevo.
    En cierta forma esto me sirve de consuelo.

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  3. Has hecho un bello y merecido sin duda, homenaje tu tío y nada es más sincero que cuando se escribe desde el corazón. Sólo necesitamos poner la mano y el lápiz, él se encarga de lo demás. Mucho le debías querer, mucho debía quererte.

    Mis saludos.

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  4. Muhas gracias Álvaro Tilo.
    Un placer verte por aquí.

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  5. Lo siento..., pero la vida es así...cuenta con mi oración desde el silencio. Se nos va una generación sin a penas darnos cuenta.

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  6. Con su oración ya contaba, María. Se lo agradezco en el alma.

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  7. Posodo, mil gracias. Otro abrazo.

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