martes, 9 de febrero de 2010

Así nos va

Antoñito -lo llamaremos así- lleva once años en España, tiene cuatro hijas y trabaja de albañil para una empresa que lleva un par de semanas realizando reformas en la mía. Me cae bien este tipo, es un hombre fiable, de ley. Nos cruzamos de vez en cuando a pie de maquina de café (espantoso) y charlamos de lo divino y de lo humano, más de lo último que de lo primero.
Le doy pie para que se suelte, y entre otras cosas me cuenta que con ellos vive el padre de su mujer, ecuatoriana como él. Que el hombre está mayor, que hay que cuidar de él, que el pobre empezó a usar pañales el otro día -de los pañales a la mortaja sólo hay un leve paso, una vida, nada-, y que aunque tuvieran dinero de sobra no lo dejarían jamás en una residencia.
Magnífico, le digo. Ellos nos han cuidado, y debe llegar el momento que nuestros padres y abuelos noten y sientan el amor que se merecen por habernos cuidado con esmero cuando éramos seres indefensos, como lo son ellos ahora. ¡Con dos huevos, Antoñito!
Hace poco un amigo me comentó bastante perplejo que una prima suya quería ingresar a su abuelo en la residencia del pueblo. Hace un par de años lo intentó, y no pudo ser, estaba saturado el centro. Esta vez no ha habido problemas para su ingreso, hay plazas de sobra. Le dijo la directora del centro, que los familiares están sacando a sus parientes para llevárselos a sus casas para así poder cobrar ellos las pensiones; les atenazan las circunstancias, pobres. Paradojas de la vida. Si ya digo yo que de esta crisis saldremos mejores personas, aunque sea por puro egoísmo.

Uno de los signos más visibles de la decadencia y maldad de esta sociedad es el abandono de criaturas aún por nacer en los criminales abortorios como si fuesen desechos de una vida no deseada, el otro, el de los mayores, arrojados en frías y refinadas residencias que hacen la vergüenza -si se tercia- más llevadera. Nos despojamos de lo verdaderamente importante que nos da la vida, sus milagros, con una facilidad que debe producir espanto en cualquier alma que conserve aún un leve rastro de misericordia.
Lo de estas gentes que vuelven al rescate de sus abuelos porque no llegan a fin de mes, me parece de una obscenidad propia de la época que nos toca vivir, o sea, una indignidad más.
Una sociedad guiada por un individuo sin principios -autonomía moral lo llama él- que lleva años manoseando la memoria de su abuelo para ganar unos cuantos votos. Así nos va.


Claudio Arrau tenía 81años cuando grabó esta música...estratoférica.
(Creo que esa es la palabra)


12 comentarios:

  1. Así nos va, y peor que nos va a ir. Está de moda el relativismo moral, la hipocresía y el asesinato impúdico de la inteligencia y la razón.
    Me hiciste pensar en esa gente que abandona a sus perros en las gasolineras.

    Un saludo

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  2. Antes que un perro está el abuelo, y te puedo asegurar que hay víboras que le dan más importancia a sus caniches que a sus padres.
    Son ese tipo de personas que nadan en la abundancia, y que le sobra el (su) viejo con cara de pena que no pinta nada en la fiesta que organiza Borjas Maris en el Chalet de la Mirian el domingo que viene.
    O sea, pura mierda en estado de putrefacción.

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  3. ¿Y que me dices del asesinato impúdico de los bebés cometidos por mujerzuelas egoista que están más pendientes de la fiesta que organiza Borjas Maris en el Chalet de la Mirian el domingo que viene que lo que está por llegar y que descanza aún en sus tripas?

    Hoy me lenvaté con ganas de mandar a tormar por culo al mundo.

    Un saludo Guido.

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  4. Estos casos no son equiparables pero sí tienen cabida, todos ellos, en el perfil moral de personajes tan siniestros.

    Un saludo

    PD: Yo me acuesto y levanto todos los días con esas ganas.

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  5. Esta sociedad que vivimos/padecemos, opera desde criterios utilitaristas: si eres apto para desarrollar ciertas labores o funciones, o si simplemente estás fuera de circulación.
    Ese egoismo es el que late en todos estos desmanes: la figura del abuelo, venerable hasta hace poco, se ha trastocado en un objeto suprimible, en una carga que hay que eliminar.
    Esta sociedad tan "solidaria" con el negrito del Congo, es luego miserable y ruín con el anciano.
    No esta visual ni tan agradecido el cuidado del abuelo, que en ejercer de cooperante, sobre todo para los "popes" de la progresía.
    Fue Edward Gibbon quien decía que "la caida de una civilización viene precedida del desprecio a sus mayores".

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  6. La verdad, Bate, es que suscribo tu comentario sobre la decadencia de la sociedad en que vivimos. Alguien dirá que esto ha pasado en todos los tiempos; el egoísmo humano es como es. Pero lo cierto, es que en otros momentos de la historia, estas conductas no estaban respaldadas por leyes que las ‘legitiman’ (nunca moralmente), y hacen de ellas una forma lícita de comportamiento. Un saludo!

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  7. Por cierto, qué maravilla el Nocturno de Chopin! Qué pena que haya tan pocas grabaciones de Arrau interpretando en directo! (No me refiero a grabaciones sonoras, sino también de imagen). Al menos, yo no las encuentro en Youtube.

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  8. Yo no creo que este tipo de cosas hayan sucedido antes. Quizá algunas veces..., pero desde luego no en la misma medida y con la misma asiduidad en que se está dando ahora. Y la culpa es nuestra, quiero decir, de la gente que tiene nuestra edad: justo con hijos adolescentes y padres ancianos. Esos adolescentes de hoy ven lo que sus padres hacen con los abuelos... y aprenden.

    ¡Qué torpeza! Si ya no por amor a tus padres, hazlo al menos egoistamente, porque algún día el anciano serás tú; y el que te abandonará... o te recogerá para cobrar la pensión, tu hijo.

    Qué gente más necia. No ha aprendido una lección de vida a la que nadie puede sustraerse: por mi puerta pasarás.

    Saludos, Bate.

    S. Cid

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  9. No hemos aprendido nada. España ha sido hasta hace poco un país donde a los abuelos / padres ancianos se le ha dado un lugar, una atención, un respeto y un cuido. Sí, acomodados como estamos, creemos que va a ser el estado “social” el que nos descargue de nuestra obligación moral y humana de cuidar de nuestros padres…vamos listos.

    Sí no hubiera sido por esa configuración de la familia con los abuelos como parte de la unidad familiar, el coste social hubiera sido imposible de soportar por el estado, máxime en periodos de crisis donde sí, cuatrocientos euros para las familias sin ingresos, pero las pensiones congeladas, y no digamos las más bajas.

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  10. .-BATE: Ya sabes: "el que a hierro mata, a hierro muere..."

    .-Es una pena tanto lo de la gente mayor como lo de los bebés. Yo no quiero llevar a mi hijo a una guardería. Sería lo fácil, pagar cada mes y ya está; pero no, quiero criarlo yo y no sacarlo al mundo hasta que tenga dos o tres años.

    .-En cuanto a lo de llevarse a los padres a casa desde la residencia geriátrica, para cobrar las pensiones; pues ¿qué quieres que te diga? penoso, penoso.

    .-Ya te digo, a cada cerdo le llega su San Martín, y según tratas, así te tratarán; aunque no siempre se cumpla al 100% esta afirmación.

    .-Saludos.

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