martes, 5 de enero de 2010

Mi regalo de Reyes


Llevo todo el día pensando que podría regalar yo a mis lectores -que son legiones- para el día de Reyes, y sólo se me ocurre subir la entrada del día 2 de octubre del 09. Son de esas cosas que escribe uno que surgen de la profundidad -de la mía, claro-, y me dejan cavilando, porqué no dedico más tiempo a estas cosas. Cosas que por otra parte no se muy bien donde encasillar, ni donde colocar, debido básicamente a su estado gaseoso.
¿Qué significa lo que escribí?. Todo. Es un cambio de rumbo, un lavado de sábanas, un aire nuevo y fresco que he ido descubriendo, mejor dicho, me ha ido descubriendo las páginas del Libro Santo.
La Biblia tiene pocas interpretaciones.
A medida que uno avanza y descubre que cada una de las silabas, palabras, frases, acentuación, sinécdoque, paradojas, enigmas -por llamarlo de alguna manera- y demás cosquilla para el alma que te provoca el Libro, digo, que a la vez que avanza uno en el conocimiento de la palabra de Dios; me siento más sólo. O más libre.
¿Es la soledad sinónimo de la libertad? No, y si.
Perdonen que no siga con la perorata.

2 de Octubre de 2009

Vuestra, pues me redimistes,
Vuestra, pues que me sufristes,
Vuestra, pues que me llamastes,
Vuestra, porque me esperastes,
Vuestra, pues no me perdí.
¿Qué mandáis hacer de mí?

(Santa Teresa de Jesús)

Decíamos ayer que la fealdad se presenta con formas estatalita, o sea, estatalista.

El Estado quiere meterse en nuestra cama, eso siempre ha sido así, y siempre será.
En nosotros está acabar con esa tendencia, y mandar a freír espárrago a toda esa caterva de intervencionistas.
Odio al gobierno que quiere decirme como tengo que actuar en cada minuto de mi vida.
El tema que quiero tratar no tiene hoy nada que ver con el iluminado que rige nuestro sufrimiento.
No es por falta de ganas, es que hoy estoy en otra cosa.

Hoy voy hablar de los Ángeles.

La misericordia es una cosa tan profundamente humana que a veces se nos olvida que el desgraciado que nos acerca el carrito de la compra tiene la misma dignidad, el mismo sintagma, la misma vestidura de la que estamos hecho los que vivimos a este lado de la frontera, que lo confundimos., con un abalorio.
En las pequeñas cosas es dónde debemos aposentar las cosas del corazón.
Entiéndase las cosas del corazón como las verdaderas cosas con las que transige el alma.
Mi ángel de la guarda es tan bueno que ya me echó una mano en su día.

Estos tipos (de estos escribo hoy) cuando escriben una canción no le dan importancia a las letras. Son buenos. Su lenguaje se lo inventan.
Yo siempre he creído que la música cuando es buena y profunda no debe estar acompañada por ningún abalorio. Siempre debemos de partir, que el que les dirige estas palabras es un tipo analfabeto que deja a su Cristo la última palabra.
Dios claro que tiene sus legiones de ángeles cuidando de sus hijos.



8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Me hiciste acordar de cuando, caminando por centro de Madrid, terminaba entrando en una iglesia de principios del XX, para escuchar a Bach.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Gracias por este regalo. Gracias... y Felices Reyes, aunque estés lejos de Sevilla.

    ResponderEliminar
  4. En las pequeñas cosas es dónde debemos aposentar las cosas del corazón.

    Parece mentira que haya que recordar esto, pero es cierto. Recordarlo es seguramente uno de los mejores regalos que se puede recibir en este día...

    Espero que hayas pasado un felicísimo día de Reyes...

    ResponderEliminar
  5. Espero que los Reyes te traigan la voluntad y la perseverancia necesarias para acometer tu proyectos e ilusiones. También deseo que te obsequien con el temple necesario para ejercer como padre y sacar a delante a tu niña, en un mundo sobrecargado de estímulos tanto positivos como negativos.

    Aquí en hemos tenido un triste día de Reyes marcado por la enfermedad y la depresión. Cuando el animo no acompaña todo se derrumba como un castillo de naipes. Lo único verdaderamente importante es tener salud, todo lo demás viene por añadidura.
    Un Abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Guido: A Bach siempre hay que tenerlo presente. Yo me he tirado toda la mañana haciendo montañismo -tal como un gamo- y escuchando mientras subía, la Pasión según San Marcos, esa gran desconocida. Obra maestra

    Noelia: Uno se acostumbra a todo. La sierra de Madrid no es mal sitio, pero claro, se echa de menos la familia.

    Finstro: Espero que le hayan traido muchas cosas Sus Majestades, pecadorrrrrr!!

    Locuaz: Gracias por tu deseo, amigo.
    Es verdad, lo único importante que se nos da en la vida es la salud. Quién la disfruta debe ser consciente de ello y darle gracias a Dios. Y quién se encuentra con la enfermedad con la misma asiduidad que nos encontramos con nuestra sombra, debe sacar fuerzas y luchar para dejar esa mala compañera. Yo en casos complicados siempre me acuerdo del Salmo 23

    El Señor es mi pastor, nada me falta.

    En prados de hierba fresca me hace reposar,

    me conduce junto a fuentes tranquilas

    y repara mis fuerzas.

    Me guía por el camino justo,

    haciendo honor a su Nombre.

    Aunque pase por un valle tenebroso,

    ningún mal temeré,

    porque Tú estás conmigo.

    Tu vara y tu cayado me dan seguridad.

    Me preparas un banquete

    en frente de mis enemigos,

    perfumas con ungüento mi cabeza

    y mi copa rebosa.

    Tu amor y tu bondad me acompañan

    todos los días de mi vida;

    y habitaré en la casa del Señor

    por años sin término.


    Un abrazo, sabes donde estoy.

    ResponderEliminar
  7. Gracias por tu afecto y apoyo. Que no nos falte la Templanza.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.