sábado, 9 de enero de 2010

“Los enemigos de la Iglesia deben ser mis enemigos"


La política española tiene tanto de mafia calabresa como de patio de recreo de un colegio infantil. Lo que diga el jefe no se discute, se acepta y hace uno lo que tenga que hacer para mutarse con el paisanaje, que hace mucho frío fuera.
El jefe debe saber quién está con él en todo momento, quién le es fiel hasta en los asuntos más bizantinos. Si mañana Rodríguez Zapatero saltara diciendo que la salvación y la esperanza la ha encontrado en los dogmas de la iglesia católica y como tal, va a iniciar un camino de conversión que le acerque a la iglesia, toda esa patulea de alcaldes traidores con sus pueblos que prefieren celebrar el día de Pakistán -suena a coña, pero es verdad- antes que el día de la Virgen de agosto, de concejalas feministas y rencorosas babeando odio por la comisura de los labios mientras gastan a destajo dinero en cursos para que los niños sepan masturbarse o esos presidentes de taifas que ningunean a los comedores sociales -religiosos- para gastarlo en sesudos estudios sobre la almeja chilena…, y demás animalario que nutren los puestos dirigente de la administración española, toda esa política de progreso y gestos vacuos pero que engordan la faltriquera del compañero y la compañera a velocidad supersónica, se vendría abajo irremediablemente. No tengan la menor duda. Unas palabras agradables, un solo gesto de acercamiento a la iglesia de su idolatrado jefe, y toda esta locura que llevamos años soportando se diluiría como un azucarillo. Hagamos un ejercicio de imaginación. Zapatero sale al estrado, cejas tensas, vencidas de amor, voz engolada y espalda caída, ahí va el tío:
Quiero dedicar unas palabras a esas instituciones religiosas comprometidas con los más débiles de la sociedad que dedican su tiempo y esfuerzo en dar de comer al más pobre, que se tiran noches de sufrimientos acompañando al moribundo que nadie quiere, al que la sociedad, incluida las instituciones del Estado, han dado de lado. Hoy quiero rendir un sentido homenaje a los religiosos y religiosas -sigue siendo progre, que le vamos hacer- que no esperan nada de nadie, ni siquiera un homenaje. Sólo están comprometidos con el Dios del amor misericordioso que les invita al cuidado del hermano. Debido a la crisis económica que padecemos, he dado orden de prescindir de dos ministerios, Igualdad y vivienda. El presupuesto destinado a estos ministerios lo dedicaremos al apoyo económico de los más necesitados. Confiamos que la oposición arrime el hombro en este proyecto” .

Si Rodríguez declara esto, den por seguro que Laura y Alba llegarán a la mayoría de edad en La Moncloa. Y lo que es más importante, se acabaría el decreto que marca el odio a la iglesia como forma de medrar en el partido.
Mientras espero que esto llegue, tomo las palabras de San Jerónimo y las hago mías: “Los enemigos de la Iglesia deben ser mis enemigos”.

8 comentarios:

  1. Muy buena entrada, Bate; siento decir que no soy capaz de imaginarme a ZP diciendo esas palabras...
    Estoy de acuerdo con tu último párrafo, los enemigos de la Iglesia son los nuestros enemigos. Ya lo dijo Nuestro Señor: "El que no está conmigo, está contra Mí"

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  2. Gracia Alawen, la verdad es que yo tampoco me lo imagino.
    Saludos

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  3. ¿Y sabremos aceptar la parábola de los jornaleros, si al final de su vida ven la luz y creen, recibiendo el mismo premio, que los sacrificados por el prójimo durante toda su vida? ¿Somos capaces de alegrarnos ante la conversión de nuestros enemigos? ....Pues Dios puede hacerlo y por mucho que nos cueste , debemos pedirlo. ¿Podemos rezar el Padrenuestro perdonando a nuestros enemigos?...
    Un abrazo

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  4. A mí me parece bien que cada uno crea en lo que quiera, pero no entiendo por qué ahora el Gobierno se empeña en renegar de las raíces judeocristianas y de favorecer religiones basadas en fundamentos tan "positivos" y "espirituales" como la superioridad del hombre sobre la mujer. No digo más...

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  5. Angelo: Yo me alegro. El perdón es una de las formas más humana de acercarno a Dios.
    Pero antes, tiene existir un arrepentimiento verdadero, y ahí es donde choca el bien con el mal. El hombre que quiere arrepentirse pero a la vez la soberbia no le deja.
    La soberbia es el amor excesivo de sí mismo, que por presunción, vanidad y jactancia mueve al ser humano a idealizarse a sí mismo, como un ser superior a sus semejantes. Las gentes que se precien de virtuosos y talentosos, deben extirpar la soberbia de sí mismos.

    Noelia:
    A mi lo que quiera crer cada cual me trae sin cuidado, siempre que respete las normas de convivencia que rige la vida en democracia.
    La ola de anticlericarismo en el Psoe no es nueva. Con este idiota que tenemos de presidente se hace má palpable. Odian la iglesia y la tradición judeo-cristiana con todas sus fuerzas. Saben que es el último fortín -de momento inexpugnable- que les queda para arrasar todo lo que encuentren en su camino y dar paso al nuevo Orden.
    Esa sociedad que quieren construir no debe tener testigos, molestan, sobran. Empieza a vislumbrarse algunos detalles no por nimios, menos trascendente. Es curioso que un partido que se hace llamar laico comulgue, o cuando menos, no denucie, la ideológia islámica. Mucho feminismo, mucha igualdad, pero a llevarse de puta madre con las dictaduras islámicas. Manada de hipócritas...

    Saludos

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  6. A mí, quienes más miedo me dan, son los tibios y los indiferentes.

    Un saludo.

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  7. Guido:
    Llevas razón. Son los que miran para otro lado gimiendo como gallinas mientras todo cae a su alrededor; su cultura, sus leyes, la raigambre judeo-cristiana, etc. Ten en cuenta también que al pueblo español lo llevan "educando" en su suicidio hace muchos años. Lo políticamente correcto dicta que todas las culturas son iguales de respetables.
    En el nombre de la multiculturalidad se están cometiendo aberraciones de todo tipo. Un moro debe venir a España o Francia a trabajar, pero también a empaparse y aceptar las normas y leyes que rigen en las democracias occidentales, sino es así, sobra. Para seguir maltratando a su mujer amparado por su ideología islámica, que se quede en su puto país.
    ¿Como puede haber tantos idiotas entre nosotros que no entienda esto?

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  8. Esas palabras teóricas de Zapatero podríamos escucharlas en breve cuando se apruebe la Ley de Libertad Religiosa que se viene fraguando, pero en lo referidas a la musulmana que es la religión que el gobierno socialista mima y cuida entre algodones.
    El odio que respira Zapatero hacia todo lo católico es consustancial a esa izquierda que abomina de la Iglesia,que reniega de nuestras raices judeocristianas que conforman la civilización occidental.

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