miércoles, 16 de diciembre de 2009

Proverbios 13, 24

Quien escatima la vara quiere mal a su hijo,
quien bien le quiere procura corregirlo



Cuando suelten los nubarrones que están por llegar, las aguas infectadas de podredumbre y miseria que el relativismo lleva trasvasando desde hace años al corazón de la gente, cuando lleguen esos días, que nadie se rasgue las vestiduras.
El clamor impetuoso de los cobardes, no será escuchado por los hombres justos que vendrán a poner las cosas en su sitio.
El mayor castigo lo tomarán aquellos que han dejado en manos ajenas, necias, malvadas e impostada, el sueño y el porvenir de sus hijos.
Nuestro particular código genético encargado de medir la pureza del alma, se llama inocencia.
A medida que nos hacemos adultos, vamos aparcando nuestro particular código genético por los andurriales que provoca la desazón; lugar inhóspito por desesperante.
Nadie dijo que la vida fuera fácil, ¿si?.
La verdadera monstruosidad -la que no les perdonarán el día de mañana-, radica en la doctrina que cercena la inocencia de un niño en el nombre de una ideología que devasta en su camino, cualquier atisbo de bondad.
La vida ya es de por si demasiado difícil y amarga como para que encima vengan esta cuadrilla de degenerados a poner sus zarpas sobre la inocencia de nuestros hijos.

(El juzgado de lo penal número uno de Pamplona ha absuelto del delito de maltrato de que era acusado a un padre que se llevó por la fuerza, de una plaza de la localidad navarra de Tafalla, a su hija menor de edad cuando ésta se encontraba bajo la influencia de bebidas alcohólicas)

4 comentarios:

  1. Los niños de hoy en día son el producto de unos padres incompetentes, blandos y perezosos (aunque, por supuesto, todavía hay buenos padres que educan bien y con seriedad). En mi trabajo es tan obvio... Ves al niño y cuando conoces a los padres, piensas que cuánta razón tiene el refrán que dice: de tal palo, tal astilla. Lo peor vendrá cuando los niños de hoy sean adultos. Dios mío, la que nos espera.

    Saludos.

    S. Cid

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  2. Es que aquello del arbolito que crecía torcido y tal que nos decían cuando éramos pequeños es cosa de carcas, ahora hay que dejar que los hijos tengan mucha libertad para todo, que luego ya se encargará ZP de resolverles los problemas...

    Me alegra saber que queda un juzgado en España en el que todavía manda en sentido común...

    Besos

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  3. Es necesario un código de conducta, un asidero con que podernos conducir serenamente y que tiene que encuadrarse en el marco obligado del respeto al prójimo. No nos olvidemos que la libertad en realidad, es contraer la responsabilidad que supone poder elegir.

    Me sigo reafirmando en lo comentado en http://diariodeunnaufrago-bate.blogspot.com/2009/06/go-betweens.html :

    "No tengo ni idea realmente de cómo funcionamos a este nivel los seres humanos.
    Un niño que todavía no esté condicionado por pre-juicios sociales, no conoce ni recelo ni temor. Tiene todos los canales abiertos y preparados para sentar las bases del cultivo.
    De cómo se le oriente y de su temperamento, dependerán los derroteros que tomen sus juicios de valor. No nos olvidemos del tipo de sociedad, costumbres, creencias, sistemas educativos…todo influye, aporta o resta."

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  4. Como dice Alawen aquello tan proverbial del "arbolito" que hay que enderezar desde que brota, es visto hoy como un recurso cuasi fascista y un atropello a los derechos del niño y adolescente.
    Reducida la autoridad del padre a mínimos,los jóvenes son carne de "botellón" a medio plazo, estádistica pura y dura de fracaso escolar y vital y un desastre añadido a una sociedad que ve como las generaciones que son el relevo futuro, son cada día más lamentables,

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