sábado, 14 de noviembre de 2009

¿Muro de Berlín o disfunción eréctil?

El mejor articulista que tenemos ahora mismo en este desquiziado país se llama Ignacio Ruiz Quintano.
No hay artículo, reseña o ensayo que escriba este hombre, que no me deje pensando, con las neuronas trémulas y la pulsión acelerada.
Es un tipo culto, brillante, que se ha leido todo lo que se tenía que leer.
Y además, es de los nuestros.

DESAPARECIDO el muro de Berlín, la consigna progresista es marear con los muros de Ceuta y Melilla, Estados Unidos-México, Río de Janeiro, Cisjordania, Irlanda, Corea, Arabia, Shahara, India-Pakistán, Irán, Irak, Tailandia, Egipto-Gaza, Brunei y, por supuesto, Franco, como ha revelado Zapatero en Polonia, cuna de Oscar Lange, el comunista que en la Onu acusara a España de amenazar a la paz del mundo con una fábrica de bombas atómicas en las cercanías... de Ocaña.
Nuestro hombre desprende esa fatalidad por la banalidad del mal que adorna a los simples:
-Nunca más, nunca más, la opción totalitaria, el horror, el crimen por el crimen. Nunca más la guerra de la locura, nunca más el fascismo, el nazismo -anotó en Mauthausen.
Luego, en el libro de honor del museo del Holocausto, como un grumo de Gamoneda y Gertrude Stein:
-Seis millones. Seis millones. Barbarie, dolor, memoria. Paz, paz.
Y el estrambote, grumo, esta vez, de Suso de Toro y Pippi Langstrump (Pipi Calzaslargas): muro de Berlín igual a muerte de Franco.
Una editorial barcelonesa ha puesto a sus sabuesos a rastrear huellas de filósofos en los personajes de los Simpson: Aristóteles, Marx, Nietzsche, Sartre y así. Nadie, sin embargo, se ha molestado en distinguir entre un muro para no dejar entrar, propio del cielo, y un muro para no dejar salir, propio del infierno. O en lenguaje laico, para que lo entienda Zapatero: un muro para no dejar entrar es el que hay en la puerta de la discoteca «Gabana» o en la del Palacio de La Moncloa; y un muro para no dejar salir es el que hay en Ocaña -en el penal, no en la fábrica de bombas atómicas- o en Alcalá-Meco.
Insiste, con razón, N. Gómez Dávila:
-Lo que aconseja renunciar a las opiniones progresistas y atrevidas es la inevitabilidad con la cual tarde o temprano el tonto finalmente las adopta.
En el histórico discurso de Zapatero en Polonia, entre guiño y guiño a Pipi Calzaslargas, Suso de Toro y Gamoneda, hay que echar de menos un resumen de la contribución de su partido al derribo -que no caída- del muro berlinés. En el 77, visita de González, Guerra y Boyer a la URSS, con reverencias de pastores de villancico al acorazado «Aurora». En el 83, tabarrón del «Antes rojos que muertos» por el despliegue de los Pershing-2. En el 85, desplantes a Reagan en Madrid. En el 2000, collera electoral Almunia-Frutos para La Moncloa. Más la sardana del Tripartito en Cataluña y las tenidas universitarias de dos doctorados «honoris causa»: Honecker -ocho meses antes del derribo del muro- por la Complutense, y por la Autónoma, Carrillo, obra del ex corazonista Gabilondo, hoy ministro.
A la luz del manual del onanista -valga la redundancia- que la rama extremeña del zapaterismo dispensa a sus parados, parece que esta gente confunde el muro de Berlín con una disfunción eréctil.

5 comentarios:

  1. Pues no conocía yo a este tipo, Bate, pero gracias por traerlo hasta aquí. Me ha gustado su artículo. Muy bueno, sí señor.

    Saludos.

    S. Cid

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  2. Este artículo no hace más que poner en evidencia lo ya evidente para cualquiera que tenga ojos y oídos: Por sus actos les conoceréis.

    Me que do con: “Lo que aconseja renunciar a las opiniones progresistas y atrevidas es la inevitabilidad con la cual tarde o temprano el tonto finalmente las adopta.”

    La claridad mental es una virtud en vías de extinción.
    Habrá que seguir tan preclara pluma.

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  3. Este hombre escribe en el ABC. A nivel nacional, los sábados, a nivel madrileño, tres veces por semana, y después suele colaborar en la revista cultural que saca el periodico de los Lucas de Tena los sábados. Me parece el escritor más fresco con que cuentan las letras españolas. Es un genio.

    Gracias por estar ahí..

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  4. My grandfather was born in 1912 in the village HEIDENSCHAFT, Julian Alps, at that time Austrian Empire. My mother was born in that same village in 1941, when it was Italian with the name AIDUSSINA. From 1947 that village became Yugoslavian and from 1991 it is Slovenian with the name AJDOVŠČINA.
    Horrors, crimes, mournings and a lot of borders changings had crossed that village through the 20th century, but since 2007 it is possible to go from Austria and from Italy to that village without hurdles, because Slovenia entered the European Union.
    I hope some day all borders histories may become like this.

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  5. La cita que comenta locuaz es es de Nicolás Gomez Davila, el filósofo antimoderno colombiano, cuyos escolios (aforismos) están hoy muy de moda. La verdad es que Gómez Davila las dice como puños, demoledoras, una detrás de otra.

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