lunes, 16 de noviembre de 2009

El callista y el etarra

No puede ser cierto, es inverosímil. Sería una auténtica locura que fuese verdad.
Después caigo que sigo viviendo en España, que aun no me he largado definitivamente a Gongelad, y que aquí hace mucho tiempo que la decencia y el sentido común salieron huyendo (como un gorrión oscuro y asustado por la lluvia) de las Instituciones Públicas; me digo cada vez que leo noticias como esta:
La Audiencia permite que un proetarra condenado vaya a Francia al podólogo” (ABC)
Zigor Goikoetxea, que así se llama el paciente del callista, tiene problemas con sus pies, y merece ser explorado y curado por un podólogo. Que se pueda pegar el piro en el país franchute, una vez curado sus delicados pieces, es lo de menos. Es justo lo que pide el amiguito Zigor. Yo, que no tengo la más remota idea de podología, -ni de otras muchas cosas- estaría gentilmente dispuesto en dos tardes, (las misma que tardó ZP en aprender economía) a imbuirme concienzudamente y sin ningún tipo de compromiso en las artes podológicas, para atender personalmente, a este dulce y cordial muchachote vascongado. Decelerarle sus dolencias.
Da un poco de grima pensar que este tío se va a quitar los calcetines, pero haré el sacrificio, no me cuesta nada, me tapo la nariz y punto. Peor se pone el gachón cuando se le mete en la cabeza que quiere quitar la vida a un hermano por no pensar como él.
Todo sea por prestar un servicio a la sociedad. Este hombre necesita un artista de las tenazas y el corta uñas, y ese, sin lugar a dudas, ese, soy yo.
No se preocupen por el resultado, pondré toda la carne en el asador para que esta empresa comience con buen pie, y termine como tiene que terminar… (acepto ideas y propuestas para acometer el final).

Habrá una época que miremos para atrás, y sentamos una profunda vergüenza, y un cierto asco de nosotros mismos por no habernos enfrentados con todas nuestras fuerzas, a esta locura que llevamos adherida a nuestra piel como una sanguijuela. Nos chupan a impuestos, nos toman por imbéciles, y nosotros aun seguimos manteniendo intacta (¿?) la ensoñación de vivir en una democracia decente, en un Estado de Derecho. Como hemos llegado a esto se sabrá clara y meridianamente con el paso del tiempo, y entonces será el momento de juzgar a los que nos han traído tanta infamia, tanta ignominia, tanta degradación y ninguna justicia.

1 comentario:

  1. Sugiero que para hacerle a este…”modelo” la pedicura, utilices tijeras de podar. Por lo visto estos sujetos se endurecen tanto, que más que uñas, tienen mejillones. Ten cuidado con no hacerle muchas cosquillas, que por lo visto tiene muy mal pronto.

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