jueves, 29 de octubre de 2009

UN DIA CUALQUIERA (Evocaciones)

El día se presentaba complicado. La noche anterior había pasado su manto de misterio ante mis ojos y no logré desconectar. No dormir es una de las mayores torturas a la que puede aspirar un mártir. Es lo que pasa cuando los problemas acucian con la voracidad de un tiburón que se siente herido en su letal aleteo. Las aguas parecen que nunca van a desahogar su bravura.
Te montas en el coche con la sana intención de darle salida a los aprietos y demás pesares, y te cruzas con uno de esos locos que van al volante camino de la perdición, y lo que es peor; pretende la tuya.
Un metro me separó del abismo. Un metro menos, y este maldito hubiera llevado su imprudencia a buen término. Inconscientes hay muchos que pululan por estos tiempos, los producen estos días aciagos, como a setas, pero este tenía pinta de general de los ejércitos del absurdo.

- ¿Que desayunan estos miserables para llevar tanta mala leche entre cuatro ruedas, ignorando y despreciando al prójimo, con sus eructos mentales? ¿Qué pretenden estos imbéciles que se cruzan un semáforo en rojo? ¿Quizás crean que circulan sólo por la carretera de la vida? ¿Tal vez han tenido también como yo una noche de insomnio, o sólo hablamos de un cretino que se adueña del camino por sentirse el chulo de la clase?

Quizás vaya llegando la hora de cambiar de vida, de hábitos.
Siempre he querido vivir en el campo, alejado de casi todo, olvidado por las prisas, que siempre son malas consejeras.
Amaneceres claros rodeado de silencio, casa viejas con sabor añejo.
Salones calientes a la luz de la chimenea acompañando el desayuno con pan de pueblo.
Mañanitas de paseo mientras se abre la niebla, cumbres borrascosas, prados verdes.
Una parada en el camino para probar el almuerzo que me ofrece el pastor amigo que se ha puesto a cubierto de la tormenta que tiene encharcado de anhelos todo el campo. El gruñir de los árboles cuando el viento acaricia sus ramas con más fuerza de la deseada.

A veces siento el vértigo y el resquemor de no estar haciendo lo debido. De no encontrarme en el sitio apropiado, en el lugar adecuado. Y ese sentimiento, a veces, sólo a veces, penetra el tuétano patético de la melancolía, y comienza a herir, sólo a herir…, de momento.


Beethoven Sonata "Patética" 2º mov.

3 comentarios:

  1. Estos sujetos sin asidero son el pan nuestro de cada día. Si no te envisten a la entrada te empitonan a la salida. Cuando salimos a la carretera estamos vendidos a la suerte de no cruzarnos con estos “ases” del volante. Cada vez estoy viendo mas gente desvariando, puesta de no se qué alucinógeno, y pasándose las normas por el túnel de lavado. Creo que no te falta razón, cuando achacas estas conductas a este momento crítico. A río revuelto me vuelvo tiburón-piraña y tiro por la mediana y en sentido contrario.

    Lo que he comentado otras veces; un pueblo que tiene educación y cultura, cuando vienen épocas de vacas flacas, sigue siendo digno. El nivel material es…sí accesorio. Lo que da la calidad, el nivel, el estatus es la educación y la cultura.

    Don Quijote, después de deshacer entuertos y acabar harto de palos, quería retirarse a la vida pastoril y componer rimas y cancioncillas. Si te hace falta un Sancho…. puede que me apunte.

    ¿Porqué no te das una vuelta por los “Vericuetos del ánimo”?, no hay política, y ni falta que hace.

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  2. OHHHH¡ qué música...

    He estado releyendo la entrada varias veces hasta casi oir ese gruñido de los árboles acariciados fuertemente por el viento mmmm... Sólo quería decirte que estás en el lugar en el que más falta haces de momento y donde debes estar.

    Lo de vivir en el campo es un sueño precioso para el futuro, y los sueños hay que perseguirlos.

    Te abrazo.

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  3. Caray, Bate, me has clavado. Gracias por ponerle palabras a mis anhelos. Todo eso que dices ahí arriba... es lo que deseo. Todas esas preguntas que te haces, son las que me hago. Ese cretino con el que casi colisionas..., el cretino que me encuentro cada día en la carretera. Caray, Bate..., me has clavado.

    Saludos.

    S. Cid

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