viernes, 30 de octubre de 2009

SOBRE EL ESPÍRITU SANTO



Hay un momento trascendente en la película El Gran Silencio, es el instante en el que un monje trapense se dispone a recitar para sus hermanos el -Tratado de San Basilio sobre el Espíritu Santo -.
Están todos en el coro, ubicados en la profundidad de la madrugada. Sólo rompe el silencio sus cantos peniténciales dirigidos por el sochantre. El revuelo del Espíritu Santo no debe andar lejos. El único punto de luz es el que desciende sobre el atril, lo demás, oscuridad plena; Oficios de Tinieblas.

Comienza el monje, recita en francés:

En la simplicidad de Dios la unión de personas Es la posesión común de una misma divinidad. El Espíritu Santo es uno, posee su propia realidad Pero está unido al Padre, uno, por el único hijo, En Él acaba la bienaventurada y gloriosa trinidad. Está íntimamente emparentado con el padre y con el Hijo, Lo cual está claro, pues no se le incluye entre la multitud de criaturas, Sino que es nombrado aparte. No es la unidad de un conjunto, es uno sencillamente, El padre es uno, el hijo es uno y asimismo, el Espíritu. Por lo tanto está tan alejado de la naturaleza creada, Como el uno es diferente del compuesto y del múltiple. Procede cómo un soplo los labios divinos Por supuesto, no hablo de los labios corporales Sino de un aliento que se disipa. Dichos labios deben entenderse de manera digna de Dios, Y dicho soplo, como una sustancia viva Y el principio soberano de toda santidad. Semejante símbolo nos ayuda a entender la intimidad de las personas, Pero la forma en que existen sobrepasa nuestra capacidad de expresión.

Mirad el resplandor del sol
Todo ser que disfruta de él, parece tenerlo para si sólo. Y sin embargo la tierra, el aire y el océano Se llenan con su luz. De igual manera, el Espíritu Santo está en cada criatura capaz de recibirlo, Como si sólo de ella fuera.


Bien; una vez que uno comienza a deglutir y asimilar la trascendencia de estas palabras, no hay vuelta atrás. Quiero creer que mi descubrimiento -por llamarlo de una manera- consiste en entender - la razón está de mi parte-, que el texto sólo puede ser transmitido a San Basilio por un ente superior, un conocimiento que se sale del común de lo conocimientos.
Llevo meditando estas palabras, varios días, y cada vez las entiendo mejor, y cada vez me hacen más bien. Pronunciadas como una letanía, llegan a coger un impulso sobrenatural.


Procesión

3 comentarios:

  1. Esa es la finalidad de las letanias: Calar dentro del alma, como las gotas de agua que logran romper las piedras. Caer una a una contstantemente. Deseo que esas letanías lleguen de igual forma a tu alma.
    Touché con tu comentario.

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  2. Me dejas sin palabras, en un gran silencio. Gracias por compartir.

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  3. El Espíritu Santo, el Amor.

    Maravilloso post cielo, bellísimo. Y coronado con el Pangue Lingua que compuso Santo Tomás, que después de haberse matado a estudiar toda la vida, acabo sus días componiendo música.


    Canta, oh lengua, del glorioso,

    Cuerpo de Cristo el misterio,

    Y de la Sangre preciosa
    ...




    Gracias, diamante en bruto :)

    Besos fulgurantes.

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