jueves, 24 de septiembre de 2009

PRELUDIO DE LA SEGUNDA SUITE PARA VIOLONCELLO

Siempre que me zambullo en este preludio me preparo mentalmente , re fa la, un dos tres, respiro.
Comienzo a zarandear las notas del árbol y espero la caída de un gramo de arte que me permita llegar al final tal como empecé. Vacío.
Pontificar como debe interpretarse este preludio se lo dejo a los que técnicamente saben más que yo. Solo quiero transmitir, si me es posible, el camino que se ha de transitar para llegar a buen puerto.
Todo ejercicio debe ir acompañado de una actitud que disponga , mejor dicho, predisponga, al espíritu, de los cauces necesarios para nutrir el trabajo de sustancia.
El germen de la creación nace de una previa meditación. Es necesario y fundamental digerir cada nota, pensarla, acariciarla, amarla y llegado el caso, odiarla, escupirla.
Hacerse con el control de ellas como un vaquero doma un potrillo.
Cuando tengamos controlado la física, pasaremos a lo difícil. Crear.

3 comentarios:

  1. En este preludio hay una parte de tu alma de artista.
    Si estuvieras abrazado al chelo y pensaras en música las notas las oirías en tu alma nutrida de sensaciones tactiles, sensitivas, divinas...
    Por ahora no dejes que la técnica te acobarde; crea dentro de tu cabeza y ensaya meditando primero, si es tu deseo.Sólo pensar en música como quien piensa en colores es lo que ayuda a traspasar barreras artísticas.

    ResponderEliminar
  2. Crear... es lo difícil, verdad? El último eslabón de la cadena...
    Y mucho antes está, como tú dices,el escuchar, pensar, tocar, equivocarse, volverse a equivocar, y sentir, sobre todo, sentir... La técnica es sólo un complemento,una ayuda, lo importante es sentir y, así, poder transmitir...
    Me encanta el cello, en mis preferencias casi casi empata con el piano ;D

    Saludos!!

    ResponderEliminar
  3. Me entusiasman las suites para chello. Me acompañan constantemente desde hace años.

    Deben ser muy difíciles de tocar, el otro día en un concierto en petit comité le pedí a una chellista que me tocara un poco y la pobre creo que la puse en un aprieto... no pudo tocar más que cuatro notas.

    Besos.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.