viernes, 4 de septiembre de 2009

Las palabras al servicio de la política

Z dijo al principio de su primera legislatura con su habitual gracejo -por los cojones-, que las palabras están al servicio de la política, y ese precepto ancilar y mortífero como un halcón, lo está llevando a raja tabla el iluminado leoninita. Los leoninitas* eran una tribu primitiva bastante violenta con sus congéneres, y al igual que Saturno, devoraban a sus hijos, con lo que fácilmente podrían haber nutrido los pueblos turbulentos que desfilan por la Biblia; pero no. Sólo habitan en la imaginación de los habitantes de Isla de Gongelad.

Creo que fue Cernuda el que escribió que las palabras son el olvido de la memoria. Y si no lo dijo Cernuda, pega un montón que lo dijese mi paisano, el poeta español más jondo y profundo del siglo pasado, por lo menos el que más me pellizca.

Y es que se empieza manipulando las palabras y los conceptos a beneficio propio, y se termina llamando al aborto, derecho, por poner un ejemplo. La mentira es un signo de distinción de este ejecutivo, que maldita sea la gracia el día que estos incompetentes accedieron al poder.
La interrupción voluntaria del embarazo, o sea, el aborto por puro egoísmo, es una aberración y un crimen contra la humanidad. No es un derecho de la mujer sesgar la vida de nadie, y menos la del hijo que lleva en su vientre. No es propiedad suya, ni de nadie. La vida humana es demasiado trascendente y sagrada para dejarlo en manos de los hombres, que se lo pregunten a los aborígenes de los paraísos comunistas. En todo caso, sería un derecho que la criatura tiene para con el nacer. A ver si se van enterando estos leoninitas.

Son inasequibles al desaliento y a la mentira, y en su política transgresora con el sentido común, arrastrarán a toda la sociedad al matadero, al tiempo. De momento ya han empezado ha devorar lo más sagrado

*Los leoninitas son los hijos bastardo del dios Saturno, según la mitología de Isla de Gongelad.

3 comentarios:

  1. Desde luego algo hay que reconocerles a los socialistas: son unos maestros en el arte del uso de la palabra. Lo hacen tan bien, que son capaces de vender un producto y su contrario de manera que el cliente (el torpe votante español) se quede encima satisfecho.

    No creo que el primero (o primera) que pensó aquello de que el aborto es un derecho de la mujer se lo creyera en serio, fue solo un "eficiente" eslogan publicitario con el que vender su ¿progresía? (el hombre de los hielos ya se cargaba a sus bebés cuando suponían una carga..., de modo que ¡vaya una progresía de mis narices!). Sin embargo, el eslógan ese ha acabado por enraizar en la cabeza del español medio y ahora muchos han asumido que es un verdad axiomática.

    Ellos manejan muy bien la palabrería demagógica y, además, el resto (casi todo el resto, para nuestra desgracia) manejan muy mal su cerebro, poco amueblado y sin criterio ni razonamiento.

    Saludos, Bate, qué bien que te encontré esta noche antes de desconectarme y pude desahogarme a gusto en tu blog con esta parrafada :-)

    S. Cid

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  2. Lo de leoninitas, creía que era un error y que tu intención era la de leo niñitas, porque con tanta niñita en el gobierno de zp, tienen armada la que tienen. Uy digo armada. Qué cara se le ha puesto a la Chacón conlodeos talibanes. A ver ahora cuántas palabras hay que tragar. T´as esplicao mu bien. Genial Bate, siempre sabes romper un dia rutinario. Un fuerte abrazo.

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  3. Sí señor la propaganda, que es la publicidad que hace “el poder” para proyectar su ideario al conjunto de la población de un país, la practica este gobierno de forma sistemática y a ritmo constante de calado, aprovechando cualquier motivo o situación para descargar sus hondonadas.
    Ej: la cartelería sin parangón del plan E.

    Los socialistas, en este periodo democrático cuya última transmutación es el señor Zapatero (pero también en su historia anterior), han tenido muy claro el tema de la propaganda lobotomizadora: en un par de legislaturas, a lo sumo tres de cuerda socialista se puede cambiar la deriva de una sociedad con esta práctica (sistema muy popular entre todos los regímenes totalitarios). Y esto se ve facilitado porque lo que se ofrece como progresía, alimenta el individualismo y el egoísmo del ciudadano en primera instancia, para luego convertirlo en personas sin criterio ni capacidad de razonamiento que da como resultado al individuo sectario. Esto tiene también su extrapolación a Cataluña y al País Vasco en el ámbito nacionalista.

    El lema implícito es: “no cambiemos el paisaje, mejor cambiemos las mentes y cambiará el paisaje pero a nuestro favor”.

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