viernes, 11 de septiembre de 2009

Justicia corrupta

Si mi madre en vez de criarme en los apacibles y serenos -si lo comparamos con esta loca y estúpida época que nos toca sufrir, todo pasado fue mejor- años setentas, lo hubiera hecho en esta horripilante década, es posible que hubiera dado con sus huesos en la cárcel. Mi madre forma parte de ese batallón de madres españolas desaprensivas y crueles hasta lo intolerable, en los que la ira se apoderaban de ellas y nos ponían finos a base de babuchazos. La babucha en mi casa era un recurso armamentístico que la ferocidad de mi madre utilizaba concienzudamente para meterme en verea.
No le perdonaré nunca tanto dolor e indignación que llevo arrastrando desde entonces, por culpa de su manía de pararme los pies cada vez que pasaba las líneas rojas de nuestro código de conducta familiar. El que la hace, la paga. No hay más.
Que le vacilaba a mi hermana; babuchazo. Que la liaba a la hora de comer en la mesa, cachetazo. Y como tuviese que venir mi padre a poner orden, me podía quedar sin comer.
Es que los padres de antes eran unos desalmados, de una voracidad atroz en intentar enderezar la conducta de sus vástagos… y sus vástagas.
Con los años llegó el armisticio tan esperado por todos, pero sobre todo por mi madre, la que un día de confidencias madre-hijo, me confesó que a ella le dolía mas los babuchazos que me lanzaba que a mí.
Viene todo este sermón materno filial a cuenta de lo que acabo de leer en el ABC de Madrid.
Resulta que una madre el día de Reyes del año pasado se lió a escobazos limpios con el angelito de su hijo, una joya con antecedentes penales y menor de edad, quiad!! (Aquí la información)

Al día siguiente el menor de edad y con antecedentes, debía volver a su residencia habitual, el centro de reforma Virgen de la Valvanera, dependiente de la consejería de asuntos sociales y destinados a menores problemáticos.
La fiscalía pide para esta mujer una pena de cárcel de nueve meses y la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros de su hijo o comunicarse con él, por cualquier medio, en un plazo de tres años.

Esta es la misma justicia que pide castigar a los energúmenos de Pozuelo de Alarcón que intentaron meter fuego y asesinar a los policías que se encontraban de servicio en la comisaría en la madrugada del día 6 de septiembre, a tres meses sin poder celebrar botellón a partir de la 22horas.
Veamos la conducta de la heroica Justicia española. Con una madre que tal vez se le haya ido la mano con la escoba, el infierno y la infamia, y a los tipos que intentan quemar vivos a unos policías, castigados a la dura condena de no poder emborracharse por la noche una temporadita.
Empiezo a cagarme en la justicia de este país. Bueno, en la justicia, el gobierno, la televisión, el sistema educativo, en las autodenominadas gentes de la cultura…,la lista es interminable.
Algo me dice que dentro de poco, este tipo de noticia, no encontrará ningún hueco en ningún medio de información. La cotidianidad de la barbarie hará que lo que antes nos parecía una aberración, con el paso del tiempo, se vea como un hecho normal. Volvemos a la caverna, abríguense.

7 comentarios:

  1. Han desarmado de autoridad a padres y profesores,Jose, hasta el punto que están impotentes ante hijos y alumnos.
    Luego se extrañan algunos de sucesos como los de Alcorcón.
    Se por amigas mías profesoras, que viven un auténtico calvario ante alumnos que las insultan,vejan y amenazan.
    Y no pueden hacer nada.
    Ni siquiera expulsarlos,por que el sicólogo de turno de la Junta dice que se "estigmatiza y margina la alumno".
    Se dan de baja por depresión por que ya no pueden más.
    Y es que estamos en un país en derribo que ha perdido el oremus, que está en manos de un descerebrado peligroso que no sólo ha hundido al país en una ruina y quiebra total si no que ha puesto patas arriba los modos y costumbres,la educación y la familia.

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  2. A nosotros nos daba zapatillazos, como picaban.

    Si la Justicia con esta sentencia ha querido evitar un mal al menor está muy alejada de la realidad.

    Conocemos casos de padres o madres que no merecen serlo, pero si el "angelito" está en un centro no será por buena conducta.

    Si el castigo a la madre ha sido por unos escobazos va a ser verdad que la Justicia está corrupta.

    Y ahora que no nos oye nadie, Bate mi hijo el pequeño era muy inquieto y todas los noches me pedía que le diera un "zapatillazo cariñoso", se dormía al minuto, ahora es adolescente y nos reímos cuando lo recordamos.

    Un abrazo.

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  3. Algún cachete, algún azote y algún castigo me han caído en mi infancia y en mi adolescencia; y ahí tengo a mis padres: en los altares, los mejores del mundo, como para todo buen hijo que se precie de serlo.

    No tengo problemas familiares por aquellos cachetes, no he salido traumatizada y jamás he necesitado la ayuda de un psicólogo en el colegio. Adoro a mis padres y estoy convencida de que me han dado la mejor educación posible.

    Cuando pienso en ellos, fíjate qué curioso (deberían estudiarlo los progres, a ver qué es lo que me pasa, porque debe de ser grave el asunto), jamás recuerdo un cachete y, sin embargo, siento todo el amor que me han dado.

    Qué tiempos aquellos en los que las travesuras las arreglaban los padres y se les seguía queriendo con toda el alma.

    Saludos.

    S. Cid

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  4. La justicia lleva corrompida mucho tiempo, y en estos casos en los que participan menores huele especialmente mal...
    En mi casa se usaba el maltrato psicológico, o sea, nos amenazaban pero casi nunca se cumplían las amenazas, éramos unos niños muy buenos...
    Besos

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  5. Vuelvo a decirte que no sé si estoy en un sueño. Espero despertarme y combrobar que tengo 8 años y a mi madre tras de mí con la zapatilla.
    También la veo llenándome de besos, abrazos y mimos.

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  6. Al maestro le han quitado la autoridad en el aula. Se debe limitar a ser un mero guía en el ámbito exclusivo de la materia tratada. Nada de aleccionar en el tema del comportamiento humano, pues no es ya su jurisdicción. Resultado: el que cometa Natalia y aberraciones similares. Y ya nos la cogemos con papel de fumar a la ahora de dirimir si el tratamiento en clase debe ser de tu o de señor… ¿¡...*…!?

    A los padres las leyes del menor y despropósitos en forma de sentencias judiciales, les están dejando en una situación tristísima,sembrando el pánico y provocando grnades empanadas mentales a la hora de cuestionarse las formas en la educación, y de como hacer valer el principio de respeto en la jerarquía familiar.

    Entraremos como tú dices al trapo de esta absurda situación, comulgaremos con ruedas de molino, y llenaremos las consultas de los psiquiatras y sicólogos de padres que se ven sobrepasados por la dictadura de unos hijos, que alentados por el condicionamiento de los medios, la idiotez reinante de todos los políticos, jueces y pedagogos, y la falta de cordura y razón en aspectos que deberían estar claros como el agua, ven abierto su cielo virtual.

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  7. Le comprendo a usted, Bate, a mi madre me torturaba psicológicamente obligándome a comer verduras de un día para otro (se lo puede creer?), a veces, en el sumun del sadismo, me llamaba tontoloscojones... Lo cual provocaba en mí las lógicas represeiones culpables, en última instancia, de mi tardía entrada en el mercado laboral, a los 40 años, y mi poco éxito en la licenciatura de historia. Ahora, que todo se arregla. Desde hace un año trabajo con Leire Pajín, no sé que hago pero me va guay... algo de civalizacion interparlanosequñé... Vamos que viajo...

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