sábado, 19 de septiembre de 2009

Jacqueline du Pré y su concierto de Elgar


Este portento de la naturaleza capaz de provocar un terremoto en el corazón y un auténtico alud en la conciencia se llamaba Jacqueline Mary du Pré. No hay nadie que haya tocado el concierto para Violoncello en Mi menor de Sir Edward Elgar, (1857-1934) con la garra y la maestría de la que fue capaz una muchacha de poco más de veinte años.
No tengo la menor duda que esta mujer estaba tocada por los dedos de los dioses. Ungida de gracia como un sicomoro egipcio.
La desgracia apareció en su vida. Una esclerosis múltiple le alejó de los escenarios, y a nosotros, de su arte. Porque lo que esta mujer nos podía haber legado con la madurez de los años, habría sido absolutamente impresionante.
El violoncello es un instrumento muy desagradecido, bastante. Sólo se llega a controlar a base de horas de estudio y con el pasar de los años.
La tonalidad de Mi menor es agradable para los dedos.
Du Pré murió joven, demasiado.










8 comentarios:

  1. Conocí este concierto de Elgar precisamente en la versión de Jacqueline du Pré. En ese disco maravilloso de sus conciertos favoritos, donde están también el Concierto para cello nº 1 en Do mayor de Haydn, el Concierto para cello en La Menor de Schumann y el Concierto para cello en Si menor de Dvořák. Y los menciono porque es uno de mis discos favoritos, en el que sintonizo totalmente con el gusto de la interprete, y además creo que han pasado todos ellos, en distintas versiones, por tu blog –excelente también la interpretación de Rostropovich, maestro por cierto de Du Pré al igual que Casals, del concierto de Haydn que usted nos trajo- y son creo como los más señeros para cualquier Chelista.

    La historia de Du Pré, es la de una luz intensa y breve. Una vida de entrega y pasión por la música. Pasión que enamoró a un D. Barenboim joven y brillante y que algunos equiparan a la de Clara y Robert Schumann. En todo caso irrepetible.

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  2. Pocos son los ungidos de gracia como los sicomoros egipcios ;-) y cuando uno de ellos desaparece..., se va lo irrepetible. Bien es verdad que todos lo somos..., pero hay quien deja una impronta que es más irrepetible que la que dejamos el común de los mortales.

    Cuando, además, la enfermedad afecta a aquella parte de ti que es única, es cuando vemos lo diminutos que somos y lo muy expuestos que estamos. Parece mentira, pues, que no aprovechemos más cada momento.

    Yo no conocía a este genio [si cuando digo que venir por aquí a leerte va a volver mi cultura musical tan frondosa como la copa de un sicomoro... ;-)], pero me ha puesto los pelos de punta al escucharla.

    Saludos.

    S. Cid

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  3. Toca el violoncello como una sirena podría devorar a un marinero, sin contemplaciones.
    D. Baremboin es una pose al lado de ella, un ectoplasma, creeme Morato, se, que lo sabes.

    S.: Todos somos sicoromos, sin lugar a dudas, unos más que otros. Tu eres un sicoromo frondoso...y único.

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  4. Frondoso, frondoso..., también tengo mis días, no creas. Ayer, por ejemplo, salí tan mosqueada del trabajo, que en sólo unos minutos se me quedó la copa más pelada que la cabeza de Kung fu. Te diré que venía dispuesta a desahogarme a gusto en el blog... Ya tenía el título de la entrada y todo: "Con CIEN cañones por banda". Y el inicio: "Zafarrancho de combate"... Luego, la paz maternal me calmó y, por fin, una tranquila noche de sueño reparador me devolvió la fronda a las ramas peladas. ;-)

    En cuanto a lo de único: todos, Bate, todos los somos. Hay que convencerse de ello porque, además, es una verdad indubitable. En cualquier caso..., gracias por los halagos :-) Siempre le sientan bien a una, como el helado en verano y el café calentito en invierno (ves como no sé ser poeta...) ;-)

    Saludos.

    S. Cid

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  5. Bate, una pena la de esta artista irrepetible. Y estoy contigo en que el violoncello es un instrumento muy desagradecido.

    Muchas gracias por traernos estas maravillas, voy a empaparme de música bella, tu blog lo voy a tener abierto todo el fín de semana.

    Un abrazo.

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  6. La verdad es que mientras Du Pré se mueve en un pulso y agitación/balanceo/candencia de un sentido ímpetu, una expresión de verdadero espíritu libre,un signo inequívoco de su arrollador genio, Bareboim tiene una pose más bien engolada sobreactuada y rígida. Lo tiene usted Calao.

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  7. Oye se me pasó decirte que esta comparación tuya: “Toca el violoncelo como una sirena podría devorar a un marinero, sin contemplaciones”, es sencillamente genial.
    A veces estos comentarios de respuesta son más descriptivos y certeros, que cualquier despliegue mayor.
    Vamos que muchas veces estás más sembrao en el regate en corto, que corriendo por la pista de fondo por decir algo. Me vuelvo a quitar el sombrero.

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  8. Locuaz: Gracias amigo. Ha veces el regate en corto define un partido.
    Se que has difrutado como un loco estos videos.

    Pasión: Gracias a tí por aparecer por estos pagos. Disfrútalos.

    S: " Siempre le sientan bien a una, como el helado en verano y el café calentito en invierno ". Pues a mi me gusta.

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