viernes, 21 de agosto de 2009

Maldita calor

Señoras y señores, he pasado tres diítas a cuenta de la calor, (en Sevilla cuando hace tela, se dice la calor, no el calor, y en Sevilla a lo mejor no sabemos de otras cosas, pero de calor, entendemos más que nadie, con la venia de los paisanos de Écija) que para mi se queda.
Este invierno, con las fresquitas, el edredón hasta arriba y el tazón de chocolate humeando gloria, escribiré una entrada sobre el padecimiento del infierno que tenemos algunos que sufrir aquí en la tierra. Ya dije en una ocasión que mi dacha, la construyó un arquitecto pensando todo el tiempo que duró la obra que su proyecto lo iban ha construir en Groenlandia por lo menos, y que nadie le avisó que por los mandriles hace una calor de mil demonios. Otra teoría sería que el tipo fuera por lo menos canadiense de las islas Terranovas, isla que coge muy cerquita de mi casa, como algunos y algunas -je jeje- saben. Me he tirado casi tres días sin dormir, ya saben, en casa del herrero, cuchillo de palo. Yo, de por sí, ya las paso canuta para conciliar el sueño, pero si encima, a las doce de la noche, el termómetro de la casa, marca 30º, pues pare usted de contar, amigo. Ayer, me tuve que acercar al Centro Sanitario, antes ambulatorio. De urgencia, como hay que ir a esos sitios.
-¿Oiga, que le pasa?
-Estoy muy mal, doctora
-¿Duerme bien?
-Una vez dormido si.
-Explíquese.

Total, un poco de fiebre. El cuerpo cuando se siente muy chungo, le da por manifestarse de esta manera. Estás muy chungo, fiebre. Eso es lo que hay. Agotamiento. Y todo por culpa de un arquitecto.

6 comentarios:

  1. Hola Bate

    Yo con agosto tengo mis bemoles, también me choca el calor. Indudablemente soy mujer de otoño/inviero (el otoño mi estación favorita)

    Pero sabes? Ia imagen que ilustra tu blog hace sentir un poco frito

    Un abrazo de frescor

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  2. Pues yo soy mujer de verano, será que tengo la sangre fría como los lagartos, o lagartijas, y necesito de la calor para sobrevivir.
    Eso si, esto de los 30º nocturnos no hay saurio que lo aguante. El año pasado por estas mismas fechas, estábamos durmiendo con un edredón flojito, (advierto al personal que yo vivo en la sierra), pero este año parece que tenemos un Agosto de los de antes.
    Yo instalé un ventilador en el lugar de la lámpara, y no sé si refrescará mucho, pero me hace ilusión despertarme y, al mirar al techo, hacerme a la idea de que he emigrado a algún país cálido, exótico y tropical.

    Besos refrescantes.

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  3. Me alegra un montón tu mejoria. Pero creo que no has descansado lo suficiente. Te dejo hasta que puedas abrir la lata de atún. Un abrazo

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  4. ¡Hase una caló loca!... y a mí me tiene descompuesto der tó!
    El tiempo parece siempre un tema recurrente cuando no se tiene de otra cosa de la que hablar. Pero señores aquí en Sevilla es el tema que más preocupa y ocupa. Es una cuestión insoslayable. Y es lógico que así sea. El factor ambiental lo cambia todo, y así unos, los menos, parecen sentirse a gusto con esta vida saunística mientras la mayoría, cuando el levante no nos da tregua (¡¡¡vaya mes de agosto!!!), nos vamos arrastrando a duras penas por el cansancio y desgaste acumulados.

    A mi me afecta sobremanera. Me reduce notablemente la capacidad de discernimiento. Sufro con los calores de bloqueo mental. Me produce también ta-ta-tartamudeo, y todo me resulta como más irreal. Recomiendo leer para ilustrar esto último la novela de Albert Camus “El Extrajero” y en concreto el pasaje en el que Meursault mata al acabe.

    Llevo toda la semana con trastornos serios del sueño. Me desvelo angustiado por un hormigueo casi eléctrico en los brazos y las axilas, y tengo que saltar de la cama como un resorte y tirarme al suelo. Si esto sigue así tendré que ir al medico también, aunque luego me acabo diciendo que son rachas. ¡que rachitas mas malas!

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  5. Hola bate, vaya por Dios te has puesto malito, espero que sea leve y sanes pronto.

    La caló, que puedo decir que tú no sepas, ¡estos arquitectos...!, mi casa en verano es muy fresquita, en invierno te congelas, disfruto de una azotea desde donde se ve a lo lejos la Giralda y las dos Torres de la Plaza de España, me refresco por las noches. En invierno al contrario, después del almuerzo suelo tomar el sol, lavar, tender la ropa me encanta. Este año ha sido el primero después de quince años que dormimos con el aire acondicionado a 27º, suelo acostarme tarde, nada más que pongo la cabeza en la almohada me duermo, tengo esa habilidad.

    Un abrazo.

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  6. Marichuy: Otro abrazo, se te echaba de menos mejicana.
    Alawen: Eso de dormir con un ventilador tropical en lo alto de la cama no me gusta nada, aunque te recuerde a las Bahamas,. Un abrazo y gracias otra vez. Eres un sol, chiquilla.
    Angel: Queda menos para poder tener la lucidez necesaria para abrir esa lata de atún. Te admiro, y lo sabes.
    Locuaz: Que te digo yo a ti?. Mañana te llamo y te lo digo. Eres genial. Pon el aire acondicionado y se te acabarán los cosquilleos en el sobaco (¡¡¡)
    Pasión: Tu coges un hilo por un cabo, intentas ensartarlo en una aguja de las que usaba mi madre para poner un parche en la rodilla del pantalón de mi colegio, y lo consigues, eso, quierida Pasión , es tener habilidad. Quedarte dormida nada más poner la cabeza en la almohada, eso , es una gracia que te ha dado el que vive en la plaza de San Lorenzo...no te digo más, amiga.

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