sábado, 20 de junio de 2009

Hermano Perro


Me quedé observándolo por un rato. Se me hizo eterno el momento, como si intuyera lo que estaba pensando. Como si oliese mis pensamientos, como si me conociera de algo, la mirada corta y el olfato largo. Esa mirada se me atragantó como un caramelo en una noche de gripe, arrimado a una mesa camilla bajo la tenue luz de una lamparita antigua y gastada. Luz casta de nuestros males.
Esa mirada pura que nunca podré descifrar, tan lejano y tan cercano; arrastras, hermano perro, el dolor de una raza que nunca hemos sabido estimar. Siempre estás ahí, en la misma puerta del hipermercado, acompañando a tu ama ciega que vende cupones.

Naciste en el Canadá y te criaste en un internado para perros con vocación de auxilio, en la Virginia Occidental. Americano de pura raza.
Comprarle el cupón de la ONCE a tu amita, es sólo una excusa para verte, acariciarte y sentir toda la nobleza de perro bueno que llevas dentro, de perro bienhechor que protege a su ama con su vida. Bueno, y se me toca algo, eso que salimos ganando, que falta hace.

San Francisco hablaba largo y tendido con los animales. Anda que no sabia nada el santo, anda que no sabía bien con quien juntarse.
En la mirada de Ricky, hay mucho que escuchar.



The Cranberries - Animal Instinct


2 comentarios:

  1. Me gusta.
    Los perros pueden dar lecciones a los seres humanos, me ha venido a la memoria el famoso Greyfriars Bobby, que permaneció años y años junto a la tumba de su amo. Eso es fidelidad.
    Y pensar que hay gente que no sabe lo que es eso...
    Un abrazo

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  2. Pues si, Alawen. Hay gente que no tienen capacidad para ponerse en la piel de su semejante, imaginate en la de un perro.

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