martes, 23 de junio de 2009

El rafita y los que cuidan el gallinero


Tengo claro que si a mi hija le pasara lo que a la pobre Sandra Palo, me tomaría la justicia por mi mano, más que nada para no sufrir más de lo que nos tocase. Y de paso quitaría a una o varias alimañas de la circulación…, de nada. No creo en la pena de muerte, ni en la venganza, pero visto como funcionan las cosas en este esta mierda de lugar donde vivo, me niego a que me puteé la justicia el resto de mi vida, que bastante tendría ya con la desgracia que me tocó sufrir. Que se lo pregunten a esa pobre mujer, la madre de Sandra Palo, muerta en vida y no sólo por los asesinos de su hija. Si los políticos supieran que la sociedad no está dispuesta a aguantar tanta ignominia, y tanta degradación, " el rafita" (asco me da tener que escribir de este hijo de puta) seguiría en el talego, que es donde deben estar los lobos de esta calaña que tratan así a los de su especie. Lo tengo clarísimo.
Otra cosa sería que tuviera la convicción de que los asesinos fueran a pagar por su asesinato. Pero pagarlo de verdad, nada de piscinita, playstation, fiestecita de navidad con furcia incorporada, reinserción y demás política progrebasurienta que se gastan en las cárceles, que más que a la cárcel parecen que van a pasar una temporadita de relax a un balneario.
Todavía me rechina en los oídos la malababa de todo un presidente de la Junta de Andalucía llamando la atención a los padres de Marta del Castillo por pedir justicia.
Les matan salvajemente a la hija, ante vaya usted a saber lo que le hicieron, lleva varios meses sin aparecer el cuerpo de la joven, y encima el miserable este, si, miserable, por muy presidente de la Junta que sea, se permite la chulería de decir que la familia está montando un circo. Y todo por que la lucha de la familia por saber la verdad y recuperar el cuerpo de Marta, pone en evidencia a todo un sistema corrupto hasta el tuétano, absolutamente inhumano con el que sufre, e infinitamente comprometido con la reinserción de unos asesinos que como se ve una y otra vez, no están por la labor.
Miren, ya está bien de presentar a los asesinos y demás fauna carcelaria como unos pobrecitos que no tienen culpa de nada, que la única culpable es la sociedad, y que con nuestra medicina pedagógica y nuestras buenas maneras se curarán de sus males.
Todo eso se ha rebelado inservible, inútil. El asesino tiene que saber que significa eso de que caerá todo el peso de la ley sobre él.
Antes que la reinserción, está el arrepentimiento, y antes que el arrepentimiento, reconocer la culpa, el individuo y la sociedad. Porque lo que tengo totalmente claro es que sin arrepentimiento y aflicción por el dolor causado, aquí no hay reinserción que valga.
Quizás esto último me haya salido muy moralista, ( y cristiano) pero es que hay cosas que no cambian; la condición humana ya sabemos que se mueve poco.
Por cierto, al rafita lo han puesto otra vez en la calle.

5 comentarios:

  1. La Ley del Menor es una auténtica tomadura de pelo,una estafa que genera inseguridad jurídica,alarma social y una impunidda absoluta.
    Lo del "Rafita"(que además el juez sigue prohibiendo a los medios que muestren la jeta del asesino)es la contatación de que el asesinato,violación,ensañamiento y torturas a Sandra Palo le ha salido practicamente gratis.
    Ayer me comentaba,Jose,una compañera que ejerce de Fiscal en la Audiencia de Sevilla,que hay muchas posibilidades de que Samuel saldrá libre en breves fechas. Veremos que ocurre y como reacciona la sociedad sevillana ante la excarcelación de uno de los presuntos asesinos de Marta del Castillo.

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  2. Natalia: Primero, indignación, y después, calma, como en el mar podrido de una pesadilla que no acaba.

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  3. Los términos arrepentimiento y culpa, quedarán totalmente relegados por el leguaje eufemístico de la “progresía”. Debido a sus connotaciones cristianas, serán sustituidos por el de reinserción y procesado (de hecho lo han sido ya).
    Una mala asimilación pedagógica del pensamiento de Rousseau, hace que siempre seamos los mismos: “la sociedad”, es decir los ciudadanos de la clase trabajadora que pagamos nuestros impuestos, los que carguemos con las culpas y con los costes de tan mezquino sistema judicial y penal.

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  4. Traer aquí a colación a Rousseau (cuanto daño) y su teoría del buen salvaje, es un acierto.
    Yo quizás parto de la intrinseca maldad del pensamiento Rousseasu, aunque no le quito luz a algunos de sus ideas.

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  5. Lo normal, lo humano, ante un crimen tan salvaje es que la familia y la sociedad ahorcasen al fulano. Si no se hace así es por una sacralización de la vida de naturaleza cristiana (no por progresismo). En el caso que nos ocupa, se considera que un menor de 14 años no está en su madurez en tanto que individuo, y existen altas posibilidades de reiserción. Por supuesto, previa colaboraciñon con la justicia y arrepentimiento (circunstancia que parece que no se da en esgte caso). Es socialmente duro pero es así.

    Lo que realmente falla es la total desidia para con las víctimas. Falla la retórica política prgresista de un granuja que censura el dolor de los padres y autoriza el desvío de 10 millones del contribuyente a la suya (ésta, viva y bien viva)

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