jueves, 2 de abril de 2009

LUZ,... MAS LUZ.




De antemano sé que encontrarse con el románico castellano elevará el espíritu, y que sumergirse en las tempestuosas armonías de Wagner, catedral sonora, me llevará a la gloria. Lo que nunca pensé es que contemplar un cuadro podría desembocar en una emoción absolutamente profunda, en un llanto callado que surge de la inteligencia que desprende cada trazo que dio este artista de lo eterno, este hombre sereno.

Y digo sereno porque esta pintura ha tenido para mí la virtud de templarme las entendederas, de sosegar los días y de vaciar las noches. Rembrandt lo acabó en 1637, y si hay que resaltar algo, son sus luces nocturnas, entre otras cosas. Yo, en lo técnico no me meto, no tengo ni idea, pero si puedo ahondar en la profundidad de su luz. Es una luz que nunca podrá captar una cámara, es una luz que sale de las manos, que ha sido engendrada por un pincel, es una luz de otra época, de otro mundo, luz de Esperanza, luz de siglos pasados, y lo más asombroso, luz de futuro.

7 comentarios:

  1. ¿Viste la exposición de Rembrandt que hubo en el Prado antes de Navidad?

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  2. Si, una maravilla. Esto lo escribí en una cafetería a la salida del museo. Mi idea era clogar la Huida a Egipto, que me fascinó.

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  3. Impactante resulta la visión de la pintura de Rembrandt. Ese cuadro que has puesto es conmovedor; en el Ermitage está uno llamado "Vuelta del hijo pródigo", estremecedor, también; ese manejo de los claroscuros.

    Saludos

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  4. Rembrandt supo inventar una luz nueva buscando la verdad. El descendimiento es enfatizado por esa luz especial que sólo un artista como él logró conseguir. Es inquietante cómo pudo entremeter entre los personajes una especie de llama o candil que los ilumina, dando un tono cálido a sus encarnaduras.

    Es un buen ejemplo de admiración y emoción la idea de traer a Rembrandt como observador de una escena sublime y pasional, que ilumina con su viva luz el alma, por quien lo pintó y por la luz espiritual del crucificado.

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  5. Me alegro mucho que te pases por aquí Nuria, y se que este tema te ha tocado el alma. Un abrazo muy grande, y espero verte mas.

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  6. Qué descripción... Esa es la magia del arte, aunque no sepa quién es Rembrandt y ni haya oído hablar del barroco sabe en ese momento que Dios ha bajado a tocar la mano del pintor en este caso.

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  7. El manejo de la luz en Rembrandt es extraordinario.
    Y es cierto que produce una emoción indescriptible.

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