martes, 24 de marzo de 2009

Libros fundamentales, por lo menos para mí.




Estoy enfrascado en dos libros que son una delicia.
Dos autores fundamentales, a G.K.Chesterton ya lo conocí en El hombre que fue jueves, no me convenció su primera lectura hace por lo menos diez años, pero pasa lo que pasa con los autores buenos, que tarde o temprano terminan por cuajar, como la salsa del pavo de nochebuena, que a lo mejor en el momento de probarla no nos convence pero la recordamos siempre, así un escritor con talento aunque no nos guste un libro suyo, volvemos a su obra.
Lo de la salsa del pavo es una concesión poética que me he marcado, espero la hayan saboreado.

El otro día cayó en mis manos, bueno, de caer nada que me costó 19€, un pequeño tesoro que escribió Chesterton , Lo que está mal en el mundo, y de lo poco que he podido leer, me doy cuenta que el escritor, que se convirtió al catolicismo, es un tipo con las ideas muy claras, y con unos pensamientos que abruman por su sentido común.

Está admitido, cabe esperar, que las cosas comunes nunca son un lugar común. El nacimiento se cubre con cortinas precisamente porque es un prodigio impresionante y monstruoso“.

A Giovanni Papini llego a través de José María Gironella, el autor de Los cipreses creen en Dios, novela absolutamente imprescindible para entender la España de preguerra, me refiero a la guerra civil, claro. Yo de Papini solo puedo decir que he caído rendido a su prosa, que no se como he podido dejarlo de leer para ponerme a escribir esto, pero es que es tan bueno, que lo tengo que decir.

……el matrimonio Gironella se trasladó a Florencia donde José María deseaba saludar a Papini para decirle que le consideraba su maestro; pero no estaba él, aunque vieron su jardín y, a través de la ventana, su pequeño despacho, donde, envuelto en humo -su estufa funcionaba- había escrito «La historia de Cristo».

Ah, el libro de Papini se llama El hombre acabado.

Me salvó de esta soledad sin luz la manía de saber. Desde cuando hube conquistado renglón por renglón el misterio del silabario —macizas letras negras, minúsculas pero gruesas; honestos grabados en madera; lejanas y friolentas veladas de invierno, bajo la luz de petróleo, con la pantalla toda pintada de florecillas anaranjadas y azules, junto a mi madre joven y sola que cosía, inclinados sus negros cabellos bajo los reflejos —no tuve placer más grande, ni consuelo más seguro que el de leer“.

5 comentarios:

  1. Mis dos libros imprescindibles son "Bomarzo" de Mújica Láinez y "El Quijote".
    Forman para mi parte de lo que Vázquez Montalbán definió como la "educación sentimental".

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  2. Me gusta tus dos libros imprescindible, de Mújica Láinez leí EL LABERINTO, y del quijote siempre suelo leer algún que otro capítulo, tengo una deuda con Cervantes, y es ponerme a leer el quijote del tirón, sin parar.
    Un saludo Nat.

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  3. No leí ninguno de los dos que recomiendas, pero quedan anotados.

    Bomarzo es un libro muy poético y Bomarzo en sí mismo es un sitio precioso. El Vicino Orsini sí que se lo montaba bien.

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  4. No debo de dejar pasar mas tiempo sin leer a Chesterton porque me fío de tu criterio para con los libros y porque lleva apareciendo por el blog desde el principio.

    De Papini he leído “el libro negro” que es como una crónica de su tiempo a través de los testimonios de distintos personajes, saltando de país en país, culturas y diversos ámbitos, y la “historia de cristo”; éste último es impresionante. La argumentación que en el hace sobre la palabra de Cristo, toda la hondura del mensaje cristiano diseccionada por éste genio, en el orden cronológico de los evangelios. Desde mi punto de vista es fundamental para calar y ahondar en el mensaje de Jesús con la pasión inteligente de quien desde posturas cercanas al comunismo se convirtió dramáticamente a la fe cristiana. Por cierto, punto en común también con Chesterton.

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  5. Bate

    Papini es muy bueno en verdad; quizá no se mi libro principal, pero eso no le quita ningún mérito

    Un abrazo

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