martes, 31 de marzo de 2009

HASTÍO



No se que escribir, que temas de la desastrosa realidad enmarcar en este blog que a veces me cuesta sacar a delante, supongo que a todos los blogueros, no me gusta lo de blogueros, suena a bodeguero harto de sopas de letra, en algún momento de su vida internaútica o como queramos llamarla, les sucederá encontrarse con no saber que colgar en la red, que vago sentimiento o emoción plasmar en la pantalla.
Esto en periodismo tiene un nombre, que ahora no me acuerdo, pero podríamos llamarlo, vacío de seseras. También podríamos trasladarlo a todo trabajo artesanal, la pintura, la música, la escultura, etc.,. A los políticos les pasa menos, porque esta gente como norma general se mueven por consignas y de ahí que me repugne tanto su actividad pública, ni un gramo de reflexión, ni una causa digna de encomio, aparte que nada más alejado del artesanado que un político remendón, y aquí no discrimino ni ideologías, ni tendencias, ni nada de nada, blanca flor.
Mas o menos como en la iglesia, vaya. Creo que hoy puedo hablar de las grandezas y las miserias de la iglesia o las iglesias, porque me niego pertenecer a una iglesia a la que no le repugna y no condena las palabras de mequetrefe del obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, que con el espíritu franciscano que le caracteriza, por los cojones, ha venido a decir esto “ lamento que los familiares de los presos de ETA sufran por desplazarse a las cárceles”… muy bonito, y de las victimas que han sufrido el asesinato de sus padres, sus hermanos, sus hijos, algo que decir eminentísima, no lamenta nada?, nada?, no le remueve las tripas el sufrimiento de esas mujeres andaluzas que un día perdieron a sus hijos en un coche bomba, o esos padres que asesinaron por la sencilla razón de ser españoles, tampoco hay nada que decir?
Mire reverendísimo, toda la compasión que usted demuestra tener con los familiares de los asesinos, se le hecha en falta con uno, uno solo de los huérfanos que ha dejado por el camino de la independencia esta piara de asesinos a los que usted, excelentísima, tanto comprende y alienta. Tanta delicadeza suelta por esa boquita de víbora tendrá algún día que ajustar cuenta con San Pedro, y si una vez rebasa esa línea, se las verá con el que dices representar en la tierra, misionero del horror.
De las grandezas escribiré otro día. Escribió W. Somerset Maugham, que la gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas.

3 comentarios:

  1. Suele pasar ese hastio ante tanta mendacidad,ante la náusea que provoca una realidad tenebrosa,triste y patética.
    Y respecto a lo de Uriarte, que hoy comento también en mi blog,coincido completamente contigo; ¿Olvida,el señor obispo, el quinto mandamiento: no matarás?. ¿o lo relega a un segundo, tercer, o desaparecido plano?. Quitar la vida a otro contraviene no sólo la ley de los hombres, también la ley de Dios. Es un delito, y un pecado, mortal.

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  2. Las palabras de este señor son impresentables. Como las de Setién cuando lo precedió en el puesto. Estoy pensándome mucho si escribir yo un post sobre esta cuestión para mañana, pero puede que me vea superado por el asco que me producen.

    Que Dios se lo premie, y si no, que se lo reclame.

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