domingo, 8 de febrero de 2009

Mozart


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Alguien dijo una vez que mientras Dios escuchaba a Bach, los ángeles, en el patio trasero del cielo, hacían lo mismo pero con Mozart. Quizás a veces tendemos a pensar que la música de Mozart es liviana y grácil como una pompa de jabón, y no hay nada más lejos de la realidad.
Nunca podré escribir nada que nos acerque a la música de este genio. He llorado escuchándole, y no una vez. No me avergüenza decirlo.
Refugiémonos en su arte. Algunos estudiosos de su obra dicen que fue masón. Un masón no compone una Misa de difuntos a mayor gloria de Dios. Asunto zanjado.
Una música que nos abrasa, que prende todo y cada uno de los sentidos nos espera siempre que estemos dispuesto a ello.
Wolfgang Amadeus Mozart o el amado de Dios, que eso es lo que significa Amadeus, estaba predestinado con un padre músico, y qué músico, a dedicarse a la música.



La única cosa que yo puedo escribir de Mozart es la forma en que afecta al alma cada vez que se escucha un compás suyo, la forma que tiene cada nota de su música de acercarnos a algo parecido a la felicidad,
A la mansedumbre que buscamos, la que encontramos y la que por desgracia a veces rechazamos.
En estos tiempos que nos ha tocado vivir, Mozart siempre será un revulsivo contra la indolencia de espíritu que nos impone la estúpida sociedad que han creado los estúpidos que hemos dejado que gobiernen nuestra vidas., y este caso no me refiero solo en el plano político.


Mozart como medicina para el alma, como calmante ante tanta visicitudes de la vida. Mozart, siempre mozart, en los momentos de angustias y en los momentos de alivio, en las tardes de lluvia y en las noches con luna llena.

4 comentarios:

  1. Confiezo que a pesar de todo la música de Bach me sigue moviendo más que la de Mozart, no sé por qué, pero en el arte como en el corazón uno no manda. Eso no quiere decir que no me guste Mozart y tu entrada me ha motivado a escucharlo de nuevo con mucha más atención, tengo incluso una breve colección de su obra más representativa. Lo haré a partir de hoy.

    Un abrazo.

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  2. Y tanto que es medicina para el alma....
    Música que eleva el espíritu y acentúa los sentimientos.

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  3. Se han dicho y escrito tantas cosas sobre el personaje, su vida, lo que rodeaba a su obra: El Mozart niño prodigio, el hijo obediente, el escatológico (tanto el termino físico como el espiritual), el músico independiente y no vasallo… pero todo esto es accesorio, circunstancial porque su esencia verdadera, su anhelo de artista, lo más elevado de su genialidad está en su obra: su MÚSICA. Las cimas de su legado musical están forjadas con el equilibrio más noble de su arte, su mundo armónico interior sublime. Mozart hace música para el deleite y disfrute del que la escucha aunque sabe poner el listón en el lugar adecuado, tanto para agradar al experto oyente, como para que al neófito lo subyugue rápidamente. Después vendrá Beethoven.
    La obra de Mozart es luminosa en principio, pero sin embrago los tempos que más adoro y me emocionan son los medios y lentos (larghettos, lento con mosso,…).
    No podría abarcar ni una pizca de lo que Mozart es capaz de transmitirme; me veo incapaz ante tal genialidad.
    Le alabo como siempre el gusto y le felicito por la excelente entrada.

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  4. Sabes, yo siempre recomiendo escuchar Mozart como cura para la depresión. Mi receta (y me la aplico en los malos momentos) es escuchar únicamente los primeros tiempos de los conciertos para piano del 19 al 27, excepción hecha del 20 y del 23. Y del 24, no sólo el primer tiempo (a pesar de la modalidad menor), sino también el segundo.

    De adolescente leí el libro de H.C. Robbins Landon 1791: el último año de Mozart y me gustó mucho. No sé si hoy en día opinaría lo mismo. ¿Lo conoces?

    De su música religiosa, me quedo con la misa "Grande" (KV.427). Aquí está entera en la versión de Bernstein para DG. Arleen Auger está tan soberbia que cuando suena el Et incarnatus est dan ganas de dejar de respirar.

    Un abrazo.

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