sábado, 24 de enero de 2009

El Señor.

…Comienza a quebrar albores. La imponente canastilla surge de un silencio sepulcral cargando un misterio hondo. La claridad de la mañana acerca aun más el rostro cansado y austero de la imagen. Un crujido doloroso acompaña el levantar del paso. La tensión en la forma de andar de los costaleros, hace más dramático el momento. La gente se recoge para que la cofradía pueda ahondar en su camino. Cuantos siglos de callada penitencia hay en este momento. Los vencejos, asustados, callan. Una nube de prodigioso incienso penetra la luz.
Se acerca, el paso racheado, y la voz del capataz mandando:
-Pararse ahí.
Cuantos siglos cargando la cruz, cuanta esperanza sembrada a la sombra de tu dolor.
Te paras a mi lado y un temblor frio recorre mi alma. Solo quiero que sepas que quiero compartir la carga que llevas, aunque exhausto caiga del peso.
Son las seis de la mañana y Jesús del Gran Poder pasa ante mí.
Se aleja, como un barco henchido de amor, como un viento sagrado que nos ha dejado un reguero de agua pura. No hay agua más pura que la que sale de tu contemplación.


2 comentarios:

  1. fede : po si, mu bonito pero me suena de algo . ya esta muy cerca nuestra semana y tu amigo volvera a cargar con su penitencia en el valle un abrazo

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