domingo 19 de febrero de 2012

Mstislav Rostropóvich




Consagrado, una vez más, como el violonchelista más importante del siglo XX, ¿cual es visión personal de su propio puesto en la historia de su arte?


No soy la persona más adecuada para responder esa pregunta. Por otra parte, el violonchelo, y la música, son, para mí, algo esencial de mi vida: sin ellos no hubiera podido vivir, ¿a que plantearme ese tipo de preguntas?
¿Cómo se llega a ser Rostropóvich?

¡No lo se…! Dios debió crearme de una cierta manera, o darme ciertos dones.


¿Cree usted en Dios?, ¿cree que Dios se ocupó de su nacimiento y carrera?

¡Por supuesto..! Dios nos ha creado a todos.





Pero no todos llegamos a ser Rostropóvich.

¡Afortunadamente…! En mi caso, supe, desde niño, que estaba «condenado» a la música, al violonchelo. Fue algo muy natural. No podía ser de otra manera. Toda mi vida ha estado consagrada a la música, al violonchelo. Ha sido mi manera de llegar a ser feliz. La justificación de mi vida. Se lo debo todo. Lo he dado todo. Ha sido y es mi manera de comunicarme con Dios, de comunicarme con el orden supremo de todas las cosas creadas.


¿Cual es la parte del dolor, el sufrimiento, en la obra y la carrera de un artista?


Enorme. Y, al mismo tiempo, el dolor, el sufrimiento, son una parte esencial en la formación y la liberación del alma de un artista. En mi infancia, en mi juventud, cuando estudiaba, tenía compañeros que estudiaban mucho más que yo. Los había, por ejemplo, que eran capaces de pasarse horas estudiando, trabajando, mientras seguían, en la radio, o la televisión, un partido de fútbol. Yo consagraba menos horas al trabajo, quizá, pero sabía que el arte, la música, el violonchelo, eran una manera que permitiría llegar a ser yo mismo, me permitirían alcanzar un mundo mejor, a través del arte. De ahí que, al final, he llegado a ser feliz. Y el sufrimiento, en mi caso, queda en un segundo plano.
Esa capacidad de interpretar una misa de Bach, al mismo tiempo que se contempla un partido de fútbol, en la televisión, me recuerda el caso de los grandes criminales nazis, o comunistas, capaces de dirigir inmensos campos de concentración y tortura de otros hombres, mientras ellos escuchaban a Mozart.

Algo espantoso, desalmado. Pero, al final, el gran arte acabará triunfando.


¿Cree usted que el arte tiene alguna utilidad práctica?, ¿puede el arte combatir la miseria del mundo, de alguna manera?

El arte es una parte esencial de la vida humana. Como la religión. Es una fuente de libertad y enriquecimiento moral. La salvación misma del hombre, de la humanidad, entera, dependen de la belleza y el arte. Es la belleza la que da un sentido a la vida humana. A través del arte, nos comunicamos con nuestros antepasados, con nuestros muertos, y transmitimos a los hombres que vendrán el legado de nuestra vida espiritual.


Salvamos nuestras almas, pero estamos indefensos ante la inmensidad de la miseria física universal.

¡No…! Siempre podemos hacer algo. Yo he ganado mucho dinero con la música. Pero también doy mucho. He creado una fundación. Ayudo a crear hospitales. La solidaridad, la fraternidad, son cosas espirituales y materiales, al mismo tiempo.


Cioran decía que los castellanos y los rusos tenían en común una cierta locura mística, y citaba el caso de Teresa de Ávila y de Dostoievski.

¡Llevaba razón….! Esa locura mística es una formidable riqueza espiritual.


¿No cree usted que el arte, la cultura, la vida del espíritu, están hoy amenazados por la colonización industrial del planeta?

Hay muchos riesgos, pero el arte, la belleza, nos harán libres. Recuerde los Evangelios.


Usted sufrió en su carne algunas de las páginas más dolorosas y endemoniadas de la vida del hombre del siglo XX, ¿cuales son sus esperanzas y temores ante el siglo que comienza?


Mire, hace poco estuve en el norte de Alemania, en un lugar desde donde los nazis lanzaban sus bombas teledirigidas contra Londres… en ese mismo lugar, yo estuve dirigiendo el Réquiem de mi amigo Benjamín Britten. Al acabar la interpretación, estaba llorando. Y había otros espectadores, ingleses y alemanes, que también lloraban. En el mismo lugar desde donde se fabricaban instrumentos de muerte y destrucción, el hombre, ingleses, alemanes, un ruso como yo, interpretábamos una obra de perdón y misericordia, de memoria y reconciliación. El hombre del siglo XX bajó a los infiernos más atroces de la historia; pero, finalmente, a través del arte, a través del perdón y la compasión, nosotros podemos seguir viviendo y transmitiendo nuestra fe, nuestra confianza y nuestra esperanza en el arte y la belleza, que nos harán libres.





Britten - War Requiem



¿Por qué no podemos dejar de llamarnos cristianos?


Cristina Cifuentes, flamante delegada del gobierno en Madrid, ha pedido -ella sabrá porqué- que el Partido Popular sea coherente ¿? con sus planteamientos en política social, y quite de su definición institucional el término “cristiano”. A mi me parece genial que lo hagan, es más, ya están tardando sus señorías en hacerlo, carajo. Para más inri, hoy mismo, su vicesecretario de Comunicación, Gonzalez Pons, ha declarado solemnemente, como es su estilo, que para el partido, «el apelativo ‘cristiano’ no tiene connotación religiosa» (tal vez para él y su partido el apelativo “cristiano” solamente tenga a estas alturas del relativismo connotaciones futbolísticas, no me ha quedado claro… Qué patéticos son estos tipos). Leyendo estas cositas de los nuevos laicistas y progresistas peperos me acuerdo de un texto luminoso de Benedetto Croce, ¿Por qué no podemos dejar de llamarnos cristianos?:


El cristianismo ha sido la mayor revolución que la Humanidad haya realizado jamás; tan grande, tan incluyente y tan profunda, tan rica en consecuencias, tan inesperada e irresistible en su concreción, que no sorprende que haya aparecido o pueda aún aparecer como un milagro, una revelación desde lo alto, una intervención directa de Dios en las cosas humanas, que de Él han recibido leyes y orientaciones completamente nuevas. Ninguna revolución, ni ninguno de los grandes descubrimientos que han marcado un hito en la historia humana admiten comparación con el cristianismo, y frente a él resultan particulares y limitados. Ninguna revolución, incluyendo las que hizo Grecia en la poesía, en el arte, en la filosofía, en la libertad política, y Roma en el Derecho; por no hablar de las más remotas de la escritura, de la matemática, de la ciencia astronómica, de la Medicina y de todo lo que debemos a Oriente y a Egipto; y las revoluciones y los descubrimientos que siguieron en los tiempos modernos, puesto que no fueron particulares y limitados como sus precedentes antiguos, sino que afectaron a todo el hombre, al alma misma del hombre, no pueden pensarse sin la revolución cristiana, en relación de dependencia respecto a ella, a la que corresponde la primacía, porque el impulso originario fue y sigue siendo el suyo. (…) La razón de esto es que la revolución cristiana actuó en el centro del alma, en la conciencia moral y, al destacar lo íntimo y lo propio de dicha conciencia, casi pareció que le proporcionaba una nueva virtud, una nueva cualidad espiritual, de la que hasta entonces carecía la Humanidad. Los hombres, los genios, los héroes que hubo antes del cristianismo realizaron acciones magníficas, obras bellísimas, y nos transmitieron un espléndido tesoro de formas, de pensamientos y de experiencias; pero en todos ellos se echa de menos ese acento propio que nos une y hermana, y que sólo el cristianismo supo dar a la vida humana.


viernes 17 de febrero de 2012

Carta abierta a los católicos perplejos

"El sacristán se vuelve con saludo de iglesia, y bizcando los ojos sobre el misal abierto, reza en latín la blanca sentencia:  REZO LATINO DEL SACRISTAN: Qui sine peccato est vestrum, primus in illam lapidem mittat. 


El sacristán entrega la desnuda vela apagada y de la mano la conduce a través del atrio, sobre las losas sepulcrales...¡Milagro del latín! Una emoción religiosa y litúrgica conmueve las conciencias y cambia el sangriento resplandor de los rostros. Las viejas almas infantiles respiran un aroma de vida eterna. No falta quien se esquive con sobresalto y quien aconseje cordura. Las palabras latinas, con su temblor enigmático y litúrgico, vuelan del cielo de los milagros".


DIVINAS PALABRAS -VALLE-INCLÁN-




Estoy leyendo Carta abierta a los católicos perplejos de Monseñor Marcel Lefebvre (Tourcoing, Francia, 29 de noviembre de 1905 - Martigny, Suiza, 25 de marzo de 1991)  (aquí lo pueden bajar). Podría llenar esta entrada con innumerables e inconmensurables  reseñas y cientos de  párrafos escogidos al azar y al albur de este magnífico libro. Libro imprescindible, supremo, clarividente, reprendedor, que su autor forjó de verdades delicuescentes para explicarnos el terrible daño que la Iglesia se auto infringió con el advenimiento del Concilio Vaticano II, con la triste y evitable llegada de la degeneración post-conciliar. El clero moderno, gran parte de la Iglesia cree poder acercar mejor el hombre a Cristo, insistiendo sobre la humanidad de Jesús. Olvidando así que no confiamos en Cristo porque es hombre, sino porque es Dios, que diría Gómez Dávila.

En los abusos litúrgicos vio Pablo VI el humo de Satanás que penetraba en la Iglesia. Curiosa y extrañamente, el mismo pontífice que con su reforma litúrgica había abierto la espita para que todas las corrientes demoledoras que estaban contenidas en el seno de la Iglesia se destapasen, ¿qué esperaba, entonces?  


En cierta medida, lo que pretende con su prosa diáfana y consigue monseñor Lefebvre con su "Carta" es señalar minuciosa y rectamente de dónde proviene el humo de Satanás que atenaza hasta la asfixia general a la Iglesia actual, y cómo se puede y debe apagarse el fuego de la herejía que quema la piel primera y reduce a ceniza todo lo que toca. 



"Si Vd. quiere hacerme hablar como etnólogo, le diría que lo que pasa en la Iglesia des­pués del último Concilio me llena de turbación. Me parece, visto desde fuera, que se empobrece, o que se despoja a la fe religiosa (o a su ejercicio) de una gran parte de valores capaces de hacer vibrar la sensibilidad, que no es menos importante que la razón.
Lo que me desconcierta es el empobrecimiento del ritual. Un etnólogo siempre tiene un respeto muy grande por el ritual.
Una sociedad religiosamente viva sería una sociedad capaz de enriquecer su ritual...
El etnólogo no conoce ni una sola sociedad sin dimensión religiosa...
No creo que una sociedad cualquiera pueda apoyarse sobre bases estrictamente racionales. Los hombres, para vivir juntos, tienen necesidad de algo más, de un sistema de valores que con­servan al abrigo de toda "contestación" y que constituye un víncu­lo entre ellos.
El hombre es particularmente exigente respecto a los ritos: cuanto más cambia el mundo cotidiano, tanto más se acoge a la permanencia del rito. El contacto con lo sobrenatural engendra una emoción; la emoción exige y engendra el recuerdo de emo­ciones anteriores. Todo cambio en los ritos provoca el estupor, la interrogación, hasta la incomprensión, la crítica y el rechazo. Es un grave error pensar que los ritos pueden degenerar en la anarquía sin que las creencias lo hagan también"

Entrevista a Lévi-Strauss en La Croix, Febrero 1978

sábado 11 de febrero de 2012

Martu Garrote (PSOE): “Quemamos pocas iglesias y matamos pocos curas”


Concretamente, al término de la contienda, según el estudio de Antonio Montero Moreno, historiador y periodista que fue arzobispo de Mérida-Badajoz entre 1994 y 2004, que fue su tesis doctoral por la Universidad de Salamanca, el número de religiosos asesinados en la retaguardia republicana ascendió a 6.832, de las cuales 4.184 eran sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas. Otras fuentes promovidas por la Iglesia, entre ellas el estudio de Vicente Cárcel Ortí para la preparación del “catálogo de los mártires cristianos del siglo XX”, solicitado por el papa Juan Pablo II en el marco del Gran Jubileo del Año 2000 amplían la estimación con 3.000 seglares, en su mayoría pertenecientes a la Acción Católica, con lo cual estiman en torno a 10.000 el número de víctimas pertenecientes a organizaciones eclesiásticas.
Los obispos asesinados fueron:
Florentino Asensio Barroso, obispo de Barbastro (1877-1936);
Manuel Basulto Jiménez, obispo de Jaén (1869-1936);
Manuel Borrás Ferré, obispo auxiliar de Tarragona (1880-1936);
Narciso de Esténaga Echevarría, obispo de Ciudad Real (1882-1936);
Salvio Huix Miralpeix, obispo de Lérida (1877-1936);
Manuel Irurita Almándoz, obispo de Barcelona (1876-1936);
Cruz Laplana y Laguna, obispo de Cuenca (1875-1936);
Manuel Medina Olmos, obispo de Guadix (1869-1936);
Eustaquio Nieto Martín, obispo de Sigüenza (1866-1936);
Anselmo Polanco Fontecha, obispo de Teruel (1881-1939);
Juan de Dios Ponce y Pozo, administrador apostólico de Orihuela (1878-1936);
Miguel Serra Sucarrats, obispo de Segorbe (1868-1936) y
Diego Ventaja Milán, obispo de Almería (1880-1936).

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Aquí más información sobre esta carroñera marxista del PSOE

martes 7 de febrero de 2012

«Me ha parecido una hipocresía verlos ahí, sobre todo cuando les he pedido 1.000 veces que no asistan a los actos de mi marido»


Mapi de las Heras no pudo cumplir ayer su deseo: homenajear a su marido, Fernando Múgica, sin la «incómoda e hipócrita» presencia de los representantes del PSE. La viuda del histórico dirigente socialista no perdonará jamás la negociación del PSE-PSOE con «aquéllos que ordenaron la muerte de su marido» ni la deriva socialista hacia posiciones, en su opinión, más propias de la izquierda abertzale. «Perdonaría antes a Txapote que a los despreciables socialistas», asegura a EL MUNDO, minutos después de ver cómo los representantes socialistas del Ayuntamiento de San Sebastián tomaban parte en el acto de su marido.  (SIGUE...)

Europa helada

Las gélidas temperaturas se han apoderado de Europa en la última semana, con el mercurio alcanzando niveles tan bajo como los 35 grados Centígrados bajo cero. Después de lo que había sido un invierno relativamente suave, el frío repentino tomó a muchos desprevenidos.

                               
                                                                    -Mujer de Bucarets: "Necesito un Colacao""


                                                                    -Patos lituanos-


-Vaca suiza-


-Hombre paseando por Navarra-


-Barco "on the rocks"-


-Iglesia ortodoxa-


-Gárgola potando hielo-





lunes 30 de enero de 2012

Ha muerto Pepe Peregil

El saetero, cantaor y tabernero -por este orden- José Pérez Blanco 'Peregil' ha fallecido en el hospital Virgen del Rocío tras una larga enfermedad. Ruego una oración por su alma. Señor Dios mío, va pallá, uno que te quiere. Yo tuve la inmensa suerte de conocer a Peregil (cómo me gustaba verte los Lunes Santo en la coqueta capilla del Museo) en su bar el "quitapesares",  que ya hay que tener arte por un tubo y categoría para llamar a tu negocio de esa manera, verdadero santuario de la gracia, el colmillito por bandera, la guasa y la manera inmortal de ser sevillano. Nunca faltaba una sonrisa en su cara o un buen detalle para mimar a su clientela. Doy fe. Los caracoles, de categoría. Ustedes imagínense -cierren los ojos-, lo que era entrar en un bar a tomarse una cerveza y encontrarse de repente con este titan del arte que guardaba en su pecho celosamente la asombrosa acústica del teatro Real cantando una copla de Rafael de León o Quiroga, o una sentía saeta en plena Feria.





Más que cantarle a los cristos y a las vírgenes, Peregil, les reñía, con ese amor coqueto y limpio y esa cercanía de familia bienallegá que se le tiene en Sevilla a las cosas de Dios. Al Gran Poder de Sevilla, siempre se le ha llamado en la tierra de María Santísima el "cisquero", en honor a los antiguos trabajadores del carbón que iban por las frías calles pregonando a grito pelao el cisco para las estufas, que me lo ha contado mi mare. Nada da más calor y consuelo al alma cansada de los disgustos y los días, vida mía, que acercarse al Señor. Brasas vivas de amor. Maravillosa cercanía.


Guardaré toda mi vida como oro en paño una cristianísima saeta que Pepe le cantó al Cristo del Amor en la plaza del Salvador, antes que la cofradía se recogiera austeramente en su iglesia. Domingo de Ramos, noche cerrada, silenciosa a destiempo, algo va a pasar, frío en el ambiente, la emoción guardada de todo un año que sale a flote y, surgiendo de un balcón oscuro cual ave fénix, el poderoso vozarrón de un profeta de su tierra, mi tierra, que manda callar. Silencio maestrante, cortante. El milagro se hace presente. El repeluco que me entra escuchando a Peregil hace temblar al mismísimo Misterio. 


Descanse en la gloria del Señor, al que tanto honró, este buen hombre.