domingo, 19 de febrero de 2017

El "papa", el Islam y la violencia


Este verano, pocos días después del martirio del sacerdote Jacques Hamel en la iglesia de Saint-Étienne-du-Rouvray, al Papa venido de la Pampa se le ocurrió explicar a los medios de comunicación que no todo en el islam es violencia. Cierto. Pues también –añadió– hay católicos violentos. En concreto señaló que en Italia, cada día, hay católicos bautizados que matan a su novia o a su suegra. Cierto también. Pues hay católicos italianos violentos del mismo modo que hay aragoneses violentos, zurdos violentos o músicos violentos. Pero ni los italianos ni los maños ni los zurdos ni los músicos suelen matar a sus suegras por el hecho de haber nacido en Italia, vivir en Zaragoza, chutar con la izquierda o tocar el trombón. Ni, por supuesto, por encontrar en las parábolas de Jesucristo la enseñanza de que las suegras deben ser asesinadas para mayor gloria del Señor.
Por el contrario, los asesinos del sacerdote francés, acertada o desacertadamente, ortodoxa o heterodoxamente, fueron movidos a perpetrar su atroz crimen por las enseñanzas supuestamente dictadas por Alá a Mahoma y recogidas en un libro redactado en el siglo VII al que se sigue considerando inamovible regla moral y fuente jurídica en el XXI.
Ésta es la gran diferencia entre el que mata a su suegra porque le da la gana y el que mata a un sacerdote porque considera que el libro sagrado de su religión así se lo exige. Para darse cuenta de ello no hace falta ser un genio ni haber pasado por la facultad de filosofía ni tener la formación teológica que se supone en quien ha llegado nada menos que hasta la silla de san Pedro.
Pero tras la solidez de Benedicto XVI, a la Iglesia le ha tocado en suerte la frivolidad de su sucesor. Algo explicable metafísicamente tiene que haber tras la curiosa coincidencia de que un Papa de la talla de Joseph Ratzinger, llegado en un tiempo no precisamente gozoso para la moribunda Iglesia Católica, sea el primero que renuncia a su cargo en seiscientos años.
Un par de meses antes de las declaraciones arriba mencionadas, el Papa explicó al periódico católico francés La Croix:
Aunque es cierto que la idea de conquista es inherente al alma del islam, también se puede interpretar el objetivo del Evangelio de Mateo, donde Jesús manda a sus discípulos a todas las naciones, en términos de una misma idea de conquista.
¡La evangelización, equivalente a la conquista violenta, nada menos! Y no vale el gastado recurso a las Cruzadas, a Carlomagno o a Teodosio, pues estamos hablando de nuestros días, no de hace mil años, y en nuestros días ningún cristiano asesina en nombre de su Dios ni pretende conquistar ningún país para imponer la fe en Jesucristo, mientras que, lamentablemente, no se puede decir lo mismo de un mundo islámico anclado en buena parte en la mentalidad del siglo de Mahoma.
Por otro lado, ¡refrenen su lengua los autohispanófobos antes de hacer el ridículo habitual de cada 12 de octubre! Pues aburridos estamos los españoles de recibir la acusación de haber convertido por la fuerza a todo bicho viviente entre Alaska y Tierra del Fuego. El propio papa Francisco ha repetido alguna vez la cantinela indigenista sin duda aprendida en su Argentina natal, quién sabe si de labios amerindios o de labios emigrados italianos interesados en abrillantar su presencia allá deslegitimando la muy anterior de los españoles.
Pues las anécdotas personales pesan bastante poco en comparación con las normas dictadas por los gobernantes españoles, empezando por una Isabel la Católica estableciendo en su testamento que
por quanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue de procurar inducir e traer los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida (…) por ende suplico al Rey, mi Señor, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sean bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean.
¿Qué tiene que ver esto con la conquista, con la guerra santa, con los crímenes, con el terrorismo? El Papa sabrá. Aunque no suele demostrarlo.
Hubo un cardenal italiano a principios del siglo XIX, Vidoni de apellido, eterno candidato al papado, que, cuando alguien le felicitaba por sus posibilidades de ser elegido nuevo Papa, solía responder:
–¡Muy borracho tendría que estar el Espíritu Santo!
Ningún cónclave lo eligió, así que es de suponer que, efectivamente, la paloma se mantuvo sobria.
Pero casi siempre que este papa Francisco abre la boca, no le queda a uno más remedio que acordarse de Vidoni.

 Jesús Laínz

martes, 14 de febrero de 2017

Juntaletras estreñido

Y con el mismo rollo pringoso de su primo Bergoglio: alabar el pecado. Enaltecer la pringue. Atacar lo pío. Condenar lo santo. Aborrecer la majestuosidad de lo beato. Señalar a las beatas. Y escudarse en Castellani.  Con lo que demuestra ni haberlo entendido   Si el jesuita levantase la cabeza lo apaleaba  por subnormal, pesao y elitista de la peor ralea. Aquellos que portan el estandarte de los fracasados para colar el veneno. ¿ Y de dónde se saca el lechuguino que Pasolini, homosexual activo y pasivo, comunista ateo y anticristiano, era católico? ¿Tanto necesita de un enemigo de Cristo para justificar la santidad y la belleza de Cristo?

http://movil.religionenlibertad.com/articulo_rel.asp?idarticulo=54757&accion=

domingo, 22 de enero de 2017

BERGOGLIO COLABORA CON LA DICTADURA CHINA

Como buen hereje y mala bestia que es, su humildeza rabí Bergoglio aprovecha siempre las entrevistas, en este caso con El País (http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/21/actualidad/1485022162_846725.html), panfleto lleno de comecuras a la cabeza de todo lo que sea vilipendiar a Cristo, para endiñar una puñalada a lo más querido y respetado por la Iglesia católica: los mártires y los perseguidos por la fe. Lo ha vuelto hacer. En este caso escupiendo miserablemente a los católicos chinos que viven y sufren la persecución del Estado comunista. Católicos asesinados y secuestrado por un régimen genocida al servicio del Mal:    

Pregunta: ¿Y va a ir pronto a China?

Respuesta de Bergoglio: "Yo, cuando me inviten. Lo saben ellos. Además, en China las iglesias están llenas. Se puede practicar la religión en China".

Esto es falso. Al no ser que el indigente intelectual se refiera con su respuesta a la "religión" que permite el Estado opresor.

China tolera el culto pseudocatólico únicamente a la Asociación Patriótica Católica China, subalterna del Partido Comunista de China, y rechaza la autoridad del Vaticano para nombrar obispos o gobernarlos. La Iglesia Católica no es completamente  clandestina; aunque es asediada constantemente.

China es un país donde los católicos fieles a Roma (después de escuchar la barrabasada de Bergoglio muchos apostatarán de Roma, acto que habrá de apuntarse este demonio a su cuenta) son reprimidos salvajemente por negarse a ingresar a la Iglesia Patriótica, controlada por el gobierno comunista. Arrestos, torturas, prohibiciones y multas son algunas de las dificultades por las que pasan día a día.

El catolicismo, el verdadero catolicismo, no la basura ideológica que ampara Bergoglio con su comentario, es tratado como una amenaza política y de seguridad para el régimen. Régimen totalitario y anticristiano con el que colabora el felón argentino.

Seguramente, y por el interés que pone la criatura, padre Jorge duerma con el teléfono entre la almohada y el último número de la revista Advocate por si algún comisario político chino le llama y lo invita de una puta vez a que visite el paraíso comunista.
A ver si se queda allí y no vuelve.

------

Sobre el resto de la entrevista, éste es el nivel:

Pregunta: ¿Qué le llega de España? ¿Qué le llega en cuanto a la recepción que en España tiene su mensaje, su misión, su trabajo...?

Respuesta: "Hoy de España me acaban de llegar unos polvorones y un turrón de Jijona que los tengo ahí para convidar a los muchachos."


miércoles, 28 de diciembre de 2016

Sobre el veneno relativista de Bergoglio

Del blog del sacerdote católico Javier Olivera Ravasi. http://infocatolica.com/blog/notelacuenten.php/1612211113-budismo-magia-for-dummies-en

(...) Pero lo interesante vino después; queríamos hablar con un lama (Está en el Tíbet). ¿Cómo hacerlo? Se nos ocurrió una idea; le preguntaríamos a alguno de ellos (casi todos nos eran esquivos, sabiendo que éramos “cristianos”), alguna pregunta existencial.
- “¿Qué es la compasión?” –sería nuestra pregunta.
Pero no encontrábamos a quién hacérsela. Sabíamos que sería un buen anzuelo para comenzar a dialogar.
Luego de intentar en vano con un par de ellos, vimos a uno que tenía cara de bueno: lo cruzamos y le preguntamos con cara de inocente:
- P. Javier (PJ): Hermano, estoy preocupado y tengo miedo. Dime, ¿podrías indicarme dónde iré luego de mi muerte?
Y allí comenzó el diálogo “inter-religioso”, con perdón del prostituido eufemismo moderno.
- Monje budista (M): eso depende de tu corazón… - respondió.
- PJ: No entiendo; ¿cómo que depende de mi corazón?
- M: Sí, depende de si tu corazón es puro o no.
- PJ: Mmm… ¿podrías explicarme un poco mejor? Porque realmente, este problema me aqueja desde hace tiempo.
- M: Si tu intención es recta, lo que hagas siempre será bueno, porque el mal o el bien están dentro de tu corazón.
- PJ: ¿Cómo? ¿No existe el bien y el mal, entonces?
- M: Sí existen, pero sólo en tu corazón.
- PJ: Entiendo…; entonces, no existen el bien y el mal como tales. Sólo están en nuestro interior, ¿no es así?
- M: Así es –me respondió
-PJ: Entonces, dime. Aquí hay un niño (justo había ido conmigo mi alumnito indio a quien le estoy enseñando la Misa de angelis, de la cual hablé en el post anterior): si yo matase a este niño pues creyese que es lo mejor para él ¿estaría haciendo un bien o un mal?
El monje quedó pensativo… Luego de unos segundos, me respondió con una pregunta, a lo jesuita:
- M: Pero, ¿tú lo harías con qué intención? Es decir, ¿tendrías el corazón puro?
- PJ: ¡Absolutamente! – le respondí. No quiero que este niño sufra el hambre, la pobreza, la enfermedad…; además, ahora aquí, en esta zona, hay poco trabajo y, muy probablemente a él le costará ganarse la vida cuando sea mayor. Mi intención es muy pura.
- M: Entonces harías una buena acción –me respondió.
Quedamos perplejos…; nunca habíamos oído una respuesta por el estilo. Astrid, la joven belga que estaba allí, preguntó indignada algo y el Padre Federico agregó una punzante pregunta “inocente”:
- ¿Y si creo que tú también estás sufriendo, eres pobre, no eres feliz y que, por ende, si te matáramos te haríamos un bien? ¿Sería correcto todo esto? Siempre con la mejor de las intenciones, obvio…
- M: Eso sería correcto…
- PJ: ¿Entonces tú crees que, si hace falta poblar la zona porque hay pocos nacimientos, con la mejor de las intenciones, se podría violar a las mujeres para que tuvieran más niños?
El monje quedó pensativo…; todos somos relativistas ¡pero tampoco es para tanto! Y no respondió, por lo que insistí:
- PJ: Porque de no ser así, estarías aceptando que hay algún bien y algún mal objetivo, independiente de nuestras intenciones y corazones…
- M: Mmm… Debería meditarlo un poco más -dijo, siguiendo el típico estilo oriental de responder.
- PJ: Pues bien. Medítalo. Cuando quieras, nosotros estamos aquí abajo, a un kilómetro de distancia. Quizás algún día, si vas por la aldea, podríamos conversar un poco.
Nos intercambiamos los teléfonos (es un lama moderno: tiene celular) y quedamos en contacto.
Entonces entendí que por qué mucha gente en Occidente abraza esta deletérea filosofía oriental; porque concuerda perfectamente con lo que el mundo moderno hoy por hoy profesa: un relativismo subjetivista pero con límites: siempre y cuando no se le venga en contra, pues allí, todos nos transformamos en aristotélicos-fascistas.

___

Y tras leer la conversacion del sacerdote, yo me he acordado de estas palabras del Falso Profeta: « Todo ser humano posee su propia visión del bien y del mal. Nuestra tarea reside en incitarlo a seguir el camino que el considere bueno (…) No dudo en repetirlo : cada uno tiene su propia concepción del bien y del mal, y cada uno debe escoger seguir el bien y combatir el mal según su propia idea. Bastaría eso para cambiar el mundo. » Entrevista a Bergoglio con Eugenio Scalfari del 24 de septiembre de 2013,  publicado el 1 de octubre en La Repubblica.


lunes, 19 de diciembre de 2016

Bergoglio a unos niños enfermos: "Dios es injusto".


Injusto, el que no obra con justicia. Dios no es justo para este hombre. Qué le vamos a hacer. Tampoco es un Dio católico: "NO EXISTE UN DIOS CATÓLICO".  Bergoglio afirma miserable y asquerosamente que "Dios es injusto" nada más y nada menos que al responder a una pregunta de una enfermera del Hospital Pediátrico, Bambino Jesús, de Roma. https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-francisco-explica-que-hacer-ante-el-sufrimiento-de-los-ninos-39123/. Ante la mirada de niños enfermos, desvalidos. Niños llenos de temor y desangelados en busca de Esperanza, Amor y Caridad. Niños católicos con la mirada puesta en la Cruz. Hijos de Dios confiando en el Padre. Padres rezando y pidiendo a Dios y sus Santos por la recuperación de sus hijos. Y este puerco asesino de almas, aprovechando esas dolorosas circunstancias para hablar de la "injusticia" de Dios. Prosigue el heresiarca:  "¿Es Dios injusto? Sí, fue injusto con su Hijo. Lo mandó a la cruz. Pero es nuestra existencia humana, es nuestra carne la que sufre en esos niños. Y cuando se sufre, no se habla: se llora y se reza en silencio”.

¿A quién va a rezar este fulano?. ¿Al Dios injusto que castiga a sus hijos?. Si Dios es un ser oscuro y malvado que no sufre por nuestros dolores,  ¿a quién diablo reza? Lo de este tipo es de psiquiátrico.

Aprovechando para escupir sobre nuestro Dios, la perversidad de este sujeto no tiene fin -ni escapatoria-. "El pecado no es una mancha que tengo que borrar”.  Su capacidad para hacer daño y enmierdar el terreno gana con su edad, "¡La Virgen era humana! Y quizás tenía ganas de decir: “¡Mentira! ¡He sido engañada!", mientras disminuye su humanidad, aumenta su mofa a Dios: ”Jesús se hace un poco el tonto…”, entregado ya totalmente a su amo. Las palabras dirigidas a los niños es de una naturaleza demoniaca abrumadora. Borracha de soberbia. Terrorífica. Parece todo milimétricamente orquestado para que el impostor vestido de blanco pudiera eructar su mercancía. "Dios es injusto", perder toda esperanza, toda ilusión. Sólo a una bestia del averno, bestia marcada por Satanás, sedienta de sangre y almas, vomita semejante blasfemia ante unos niños enfermos. Y si Dios tuvo ese gesto con su Hijo, mandarlo a la cruz, siguiendo la lógica del Falso Profeta, ¿qué no hará con vosotros, simples mortales, carne débil y enferma...? La agonía y ansiedad que habrá creado esta alimaña en los corazones de los pequeños debe ser tremenda. Escalofriante. No se puede confiar ni creer en un Dios que trata así a Su Hijo, se dirán muchas criaturas tras escuchar las maldades del argentino.  "Ay de aquél que escandalice a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar"

Y el oscuro halo de desesperanza y horror habrá invadido cada rincón de ese hospital tras la visita al heraldo del Mal. Como invade cada día la Santa Casa del Señor. ¿Hasta cuándo Dios mío?

EL FRACASO DE LA CRUZ

https://www.youtube.com/watch?v=reyW_Cl4HBE


jueves, 8 de diciembre de 2016

La coprofagia de Bergoglio.

Bendiciendo hojas de coca
Hay palabras que marcan una personalidad, un carácter. Palabras que en el uso de ellas nos habla de nuestra forma de ser y entender la realidad, la vida, los problemas. Palabras que pertenecen a uno mismo por derecho propio. Tal vez esa persona en la que usted piensa no inventó esa palabra X,  pero la ama. La disfrutan. La adoptan como suya. La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Nuestro Rodríguez Zapatero, por ejemplo, estaba unido íntimamente a la palabra "talante". Cada vez que la decía en público se le encendían las pupilas y su "contador de nubes" se ponía a mil por horas. Qué espectáculo tan grandioso era verlo pontificar sobre su "talante". Cómo se venia arriba el cabronazo. Era su palabra/fuerza. La palabra motor de su corazoncito socialdemócrata. La palabra clave para acceder a su reino de Tulipán, mandiles y escuadras.

 A Jorge Mario Bergoglio le sucede algo parecido, pero con otra palabra: COPROFAGIA. La nombra, y automáticamente todo el aire a su alrededor se llena de hadas pringosas y tiernos diablillos. La primera vez que supe de la existencia de esta extraña palabra fue gracias a él. Era arzobispo de Buenos Aires. Se la dedicó a ciertos periodistas que no comulgan con sus ideas. Sos "promotor de coprofagias". Realmente me asombró que un obispo tuviese conocimiento de esta palabra tan sucia y alejada del mundo católico y la santidad a la que debe aspirar un siervo de Dios, cuando ni yo mismo era conocedor de su existencia. Insólito que alguien que por su cargo debía tener un cierto decoro moral y ético usara esta bomba gramatical llena de pus y asquerosidades. Sólo alguien con un odio satánico hacia sus críticos los puede calificar de coprófagos. Si esto dice de unos periodistas anónimos, qué no dirá de los cardenales que le recuerdan que debe respetar la Doctrina católica.

¿Saben ustedes que significa COPROFAGIA?. Pues es ni más ni menos que una inclinación morbosa a comer excrementos u otras inmundicias. Papa Francisco dice en la entrevista concedida a la revista católica belga TERTIO: "(...) la gente tiene la tendencia a la coprofagia". Bien que lo sabe él. Al sentirse él mismo parte de esa coprofagia que devora la gente,  por cierto, su gente. Pongamos toda la parte de la entrevista donde hace referencia a esta "enfermedad": "La desinformación es probablemente el daño más grande que puede hacer un medio. Porque orienta la opinión en una dirección, quitando la otra parte de la verdad. Y después, los medios yo creo que tienen que ser muy limpios, muy limpios y muy transparentes. Y no caer –sin ofender, por favor- en la enfermedad de la coprofilia: que es buscar siempre comunicar el escándalo, comunicar las cosas feas, aunque sean verdad. Y como la gente tiene la tendencia a la coprofagia, se puede hacer mucho daño".  htmhttp://www.religionenlibertad.com/francisco-una-cosa-laicidad-otra-laicismo-53597.htm

Traducimos: a la gente le gusta comer mierda y a los periodistas que no bailen a mi son, más todavía. ¿Qué tipo de mierda?. Hay una gran variedad de mierda. Incluso hay gente que se tragan sus discursos, sus mentiras, sus engaños. Mierda pura. Bergoglio sabe de sobra que la coprofilia no es una enfermedad. Es una parafilia considerada como una clase de fetichismo, consistente en la excitación sexual producida por las heces. ¿Por qué recurre un obispo de la Iglesia a este mundo sórdido del sadomasoquismo para denigrar a la gente? ¿Qué le ha hecho la gente? Incluso tratándose de Berg olió, escandaliza. Hay palabras técnicas que solo conocen los técnicos que trabajan con ellas. Coprofilia es una de ellas. El material quirúrgico solo lo conocen los que trabajan en la sala de operaciones. La coprofilia y la coprofagia son palabras que pertenecen al mundo sadomasoquista. Fuera de él, no existe. Se desconoce su existencia al no usarlo.

La información requiere un cajón para almacenarla, elaborarla y sacar conclusiones. Este tipo está dejando un reguero de información sobre él mismo en el que solo hay que tener paciencia para ir engarzando datos sobre su personalidad. Esos datos nos habla de alguien con el alma muy sucia, y aun más sórdida. Dios infinitamente misericordioso deja seguir haciendo a este indigente por algo. Por nuestros pecados. Para nuestra purificación. Sea por lo que sea, nada nos impide seguir desenmascarando a este impostor.